CONOCIENDO A CATY

Tiempo de lectura: 15 minutos

Una de mis fantasías mas ocultas desde que conocí a Caty. Aunque es una fantasía hay algo de realidad.

Después de muchos años de lectura de relatos, he decidido relatar mis fantasías y quién sabe si algún día mis experiencias.

Para empezar me describo: soy un joven de 38 años, ya casi sin pelo, complexión fuerte aunque con un poquito de barriguita, (si, el termino es barriguita ya que solo me sobran 5 kilos pero que no quiero dejarlos por ahí, jajá), ojos marrones, 1,77 de altura y 80 kilos de peso.  Pero ninguna de esas características me ha servido para que me liguen, siempre he ligado por mi carácter: simpático, atento, se escuchar a las mujeres, buen amigo de mis amigos y mejor enemigo de mis enemigos, (hay que tenerlo todo). En ocasiones romántico y en ocasiones salvaje (en la cama), tengo que decir que mis 18 cm han dejado satisfechas a todas mis parejas (aunque nunca he presumido de polla y es la primera vez que doy la medida).

Por ahora siempre he sido Heterosexual y nunca me he planteado el probar nada nuevo, pero ya sabéis el dicho: Nunca digas de este agua no beberé, aunque lo veo improbable.

Si tuviese que definir mi gusto por las mujeres…en una palabra: Sevillanas…ya sabéis: las típicas morenazas de ojos claros. Pero yo soy de los que me gusta conocer a las mujeres y el físico tan solo es un acompañamiento. Además como ya he dicho, yo soy el ligado y no el que liga.

Ahora vamos con una primera fantasía y poco a poco iréis conociendo mis gustos:

Últimamente hablo con una amiga del sexo liberal, digamos que mi amiga se llama Caty, y me ha llamado la atención muchas cosas de este mundillo. Siempre se ha de tener en cuenta que ambos han de estar de acuerdo porque si no estaríamos hablando de infidelidad.

Ella me ha contado sus aventuras en este mundillo y la verdad es que han sido las mejores pajas de mi vida.

Me gustaría que fuésemos pareja y llevarla a un local para verla como disfruta de otros hombres mientras yo lo hago con alguna de sus amigas. Nos conocemos desde hace mucho y sé lo que le gusta en el sexo.

Un día lo hicimos y nos fuimos a ese local, ella vestida con un vestido holgado blanco y sin nada debajo. Estaba radiante y lo sabía. Un escote imponente que hacía que todos los hombres se les cayese la baba cuando veían ese canalillo que tanto me gusta, pero la sorpresa estaba cuando pasaba y veían que su vestido quedaba tan solo a dos dedos por debajo de su riquísimo culo. Lo que no sabían era que si se agachaba su jugoso coñito quedaría a la vista de todos, algo que hacía que la tuviese dura desde que salimos del hotel.

Una vez que llegamos al local nos tomamos una copa, bien cargada para mí ya que era mi primera vez y los nervios no me dejaban pensar con claridad, y observábamos a la gente que había. Bueno la verdad es que estábamos buscando nuestras posibles parejas para disfrutar de una noche inolvidable. Caty ya conocía a varias personas de ese local, lo cual a mí me inspiraba más tranquilidad. Me presentó a algunas parejas mientras disfrutábamos de la vista. Caty me cogió de la mano y me enseño el local, las habitaciones, los reservados, el gloryhole, y yo solo podía imaginármela desnuda y follando en todos y cada uno de los rincones. Llamó a una pareja de amigos y tras las presentaciones y explicarles que era mi primera vez hablamos más distendidos. Él era un hombre fuerte, moreno, y con un cuerpo bien definido, ella era morena (Caty se acordó de mis gustos), con unos ojos verdes y unos labios que daban rienda suelta a mi imaginación, un buen par de pechos que se mostraban muy sugerentes. La mujer se sentó a mi lado y Caty me pidió permiso para hacerlo con él, eso hizo que mi polla se pusiese más dura aún y a lo que le respondí:

Yo – Quiero que mi putita disfrute y me enseñe de lo que es capaz.
Caty – ¿Quieres que saque la guarra que llevo dentro?
Y – Siempre lo he deseado, ya sabes que me gusta que la mujer sea ama de su casa, señora en la calle y la más puta y guarra en el sexo.
C – No te arrepentirás, disfruta de lo que voy a hacer por ti.

Tras esa breve conversación me beso y se dio la vuelta para dedicarse a él. Mientras la mujer sin mediar palabra se quitó el vestido quedándose con un bonito tanga y un sujetador que poco dejaba la imaginación. Me besó y se dedicó a desnudarme poco a poco besando y lamiendo cada rincón de mi cuerpo. Eché un vistazo a Caty y la vi arrodillada entre las piernas del hombre masturbándole, él tenía una buena polla de 23 cm y gorda. Caty me miro a los ojos y sin dejar de hacerlo se puso a mamar esa polla, la gustaba que la mirase mientras lo hacía y se empeñaba en hacerle la mejor mamada de su vida. La mujer que se dio cuenta de cómo miraba a mi querida Caty subió hasta mi oído y me susurró:

M – Te gusta ver como se la come a mi marido?
Y – La verdad que nunca había hecho esto pero estoy disfrutando mucho, es mejor que en mis fantasías mas guarras.
M – Dile que se la trague toda, que quieres que la llene de leche.
Y – Caty, disfruta de esa polla y haz que se corra en tu boca. Quiero ver cómo te tragas la leche de otro hombre.
C – Lo haré y tú, mi cabrón, lo disfrutarás como nunca.
Y – Seguro que sí.
C – Pero yo también quiero ver cómo te la follas, no la hagas esperar y reviéntala el coño, que tiene el tanga ya mojado y lo está deseando.

La mujer no tardo en quitarse el sujetador y mostrar un par de pechos coronados por un par de pezones grandes y marrones ya tiesos y duritos por la excitación. Como bien dijo Caty al pasar la mano por el tanga estaba completamente mojado. Ella gimió al notar mis dedos recorriendo su coño con suavidad.

Sin quitarle el tanga lo corrí a un lado y la clavé sin pasión hasta el fondo de su coño, ella notó como la abría entera y soltó un gemido que debió oírse en todo el local.  La mujer cogió mi cabeza y la puso entre sus pechos para que los lamiese y jugase con sus pezones. Estaban duritos y daban ganas de morderlos y chuparlos hasta saciarme. Ella, mientras tanto, subía y bajaba clavándose mi polla por completo. Cada vez estaba más excitado pero la mujer aún me sorprendió más cuando me susurro al oído:

M – Mira como mi marido se folla a tu mujer, mira como gime la muy guarra y disfruta de una buena polla.

En ese momento Caty estaba a cuatro patas recibiendo la polla del hombre y gimiendo muy alto para que yo la oyese y la mirase:

C – Siii, sigue, clávame ese pollón, la quiero toda. Mira como me follan cabrón, mira como disfruto follando con otro.
Y – Si Caty, haz que te llene el coño de leche calentita, quiero ver como chorrea su leche de dentro de tu coño.
C – Si cabrón, me llena toda, tengo el coño lleno de polla. Ahhhh, que gusto me está dando, mira como me follan.
Y – Dale fuerte a mi puta, reviéntala el coño y llénala de leche, quiero verla disfrutar.

Mientras la mujer seguía clavándose mi polla hasta el fondo. La cogí de la cintura y la apreté bien fuerte hasta abajo mientras subía mi cadera y se la clavaba lo más profundo posible. La mujer disfrutaba cuando se la metía pero aún lo hizo más cuando empecé a frotarle el clítoris con fuerza. Empezó a gemir hasta que no pudo más y se corrió llenándome la polla con sus jugos. Su orgasmo fue espectacular pero no paré y seguí bombeando su coño mientras chupaba y lamía sus pezones duros como piedras hasta que conseguí arrancarla un segundo orgasmo aún mucho más fuerte que el anterior, la dejó completamente agotada.

Cuando miré a Caty estaba chupándosela al hombre de nuevo, le había gustado tener esa polla en su coño, pero aún más en su boca y ahora se estaba dando un banquete. Me acerque a ella y se puso a chupármela con el sabor del coño de la mujer en mi polla. Me estaba dando la mejor mamada de mi vida y mientras el hombre volvió a follársela, lo cual incremento mi excitación.

Caty siempre deseó hacer un trio y ahora iba a hacer realizar yo su fantasía. Me tumbé en el suelo y ella supo lo que quería hacer. De inmediato se clavó mi polla hasta el fondo y el hombre acerco su polla al culo de Caty para llenárselo con su polla, la estábamos follando entre los dos.

C – Ohhhh, si cabrón, me estáis matando de gusto. Follarme los dos hasta reventarme.
Y – ¿Te gusta puta? Como me gusta tenerte así de follada y abierta, te ha dejado el coño empapado.
C – Si, es lo que querías, ¿no? Ohhh seguir follándome, no paréis. Nota como me folla otro hombre, cabrón. Nota como me la clava.
H – Nota como le abro el culo a la puta de tu mujer, mira lo zorra que es. Vamos a darla lo que se merece. Vamos a hacer que llegue a casa chorreando semen por todos sus agujeros.
Y – Vamos cariño, dinos lo que eres y que quieres que te hagamos.
C – Ya lo sabes, soy una zorra, soy la puta de tu mujer y quiero que me folléis y me veas follar con otros hombres, que veas como me llenan de polla. Quiero que disfrutes viendo como gozo con la polla de otros.

Esas palabras hicieron que no aguantase más y que todos nos corriésemos a la vez, yo dentro de su coño, él dentro de su culo y ella por los dos lados disfrutando de un tremendo orgasmo.

Ninguno de los dos salimos de dentro de ella hasta que ella no paró de gemir. En cuanto lo hizo nosotros seguíamos con las pollas bien duras dentro de ella y recordé lo que me dijo en una ocasión y que le gustaría hacer.

Y – Caty ¿estás preparada para disfrutar más?
C – ¿En qué estás pensando cabrón? ¿Qué se te pasa por esa cabeza?
Y – Quiero llenarte este coño de semen, pero de dos hombres.  –
Le miré a él y le dije – Sácasela de su culo y métesela hasta el fondo de su coño. Hagamos que de verdad esté bien abierta. Pero Caty a cambio has de darme el placer de ver como el comes el coño a ella.
C – Mmmmm, que malo eres, pero sabes cómo sacar la puta que llevo dentro y hacerme disfrutar del sexo.

El hombre la fue metiendo poco a poco en su coño y cuando la hubo metido nos la follamos entre los dos, un coño bien prieto lleno por dos pollas duras y gordas que le daban el máximo placer a dos personas: a Caty y a mí. Una fantasía cumplida tras otra en tan solo una noche.

Mientras Caty devoraba su primer coño a pocos centímetros de mi cara, gemía mientras nosotros no parábamos de follarla hasta que no aguantamos más y nos corrimos nuevamente en su coño. De nuestras pollas no paraba de salir todo el semen acumulado y llenándola por completo a ella, que tuvo el mejor orgasmo de su vida a la vez que recibía en su cara el orgasmo de la mujer.

Cuando paramos, la pareja nos dio las gracias y se marcharon dejándonos solos en el reservado. Yo aún seguía dentro de Caty notando sus jadeos. Ella se movió y se sacó mi polla de dentro moviéndose hacia mi cabeza y poniéndome el coño en mi boca me dijo:

C – Ahora cabrón limpia el coño de tu mujer. Limpia los restos del semen de otro hombre, cornudito mío.

Yo solo pude meter la lengua y saborear la mezcla de jugos que manaba de ese coño hasta dejárselo bien limpio y conseguir que tuviese el ultimo orgasmo de la noche. Cuando paró, nos vestimos, nos fuimos al hotel y de inmediato nos metimos en la ducha.

Y – Gracias por darme la mejor noche de mi vida. Nunca ninguna mujer he había hecho realidad mis fantasías.
C – Siempre estaré para ti y las cumpliré todas.

Nos acostamos y nos quedamos dormidos hasta bien entrado el día, abrazados como dos buenos amigos desnudos en aquella cama.

Quién sabe si habrá una nueva ocasión de volver a repetir algo así.

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