JOSE Y MARÍA 1

Tiempo de lectura: 23 minutos
JOSE Y MARÍA 1

Me presento, soy Jose, un joven de cierta edad y con mucho vicio en el sexo. Casado con una preciosidad digna de compartir. Ella es María, rozando la cuarentena, de 1,65, delgadita, pero con una preciosa 100 de pecho. Además, uno de sus grandes atractivos es su melena roja que tantas miradas atrae a su paso. Todos conocemos el rumor sobre la fogosidad de las pelirrojas.

En esta ocasión conoceréis una faceta de ambos protagonistas. Ellos son una pareja abierta que disfrutan del sexo con la libertad consensuada que ellos admiten en su día a día. Un fin de semana, como cualquier otro, deciden ir a un local de intercambios para ver como es el ambiente y con que sorpresas se pueden encontrar.

María va con un vestido negro corto y escotado, unas medias de rejilla y zapatos de tacón. Yo voy vestido de traje negro. Pero ese día María tenía ese brillo en sus ojos de estar haciendo una travesura.

Jose: Cariño, tienes esa mirada que me dice que hay algo que no me cuentas.
María: Bueno, es que se me ha olvidado algo en casa, y debería tenerlo…
J: No me digas, ¿algo que deberías llevar en el bolso o puesto?
M: Algo que debería llevar puesto y que tu zorrita se ha olvidado.
J: Lo que haces por ahorrarte tiempo para abrirte de piernas… Seguro que ya estás mojada y tu tanga está bien sequito en casa, ¿verdad?
M: Puede ser…

Meto la mano por debajo del vestido y efectivamente iba sin ropa interior y completamente mojada, dejando un olor peculiar de hembra salida en mis dedos.

Llegamos al local y la relaciones públicas nos enseña todo el local, el bar, los jacuzzis, las duchas, las habitaciones, etc. Nos pregunta nuestros gustos y nos deja en el bar con la primera ronda de bebidas. Observamos el ambiente que hay, la gente, las parejas que se forman, tríos, los solteros que buscan a las hembras deseosas de miembros en completa erección.

Nosotros pasamos a dejar la ropa en el vestuario y salir con la toalla y el albornoz correspondiente. Al volver a la barra observo que María viene con ganas de guerra porque va mostrando su cuerpo al llevar abierto el albornoz, mostrando su precioso coño pelirrojo que llama la atención a todo aquel que se cruza con ella. Levantando pasiones y pollas por donde pasa.

Nos hemos puesto unas normas y es que lo que aquí se hace es para disfrutar, sin que haya arrepentimientos ni reproches por ninguno de los dos lados. Ambos tenemos la libertad de estar con cualquier persona y disfruta de una noche, pero cierto es que la idea de ver a María llena de pollas, rellena y cubierta de lefa por todo su cuerpo, hace que mi polla pase a un estado de saludo y se haga un hueco entre las uniones del albornoz, por lo que decido abrir el albornoz.

Nos sentamos en una de las mesas con nuestras bebidas y decidimos desnudarnos del todo, pues nos sentimos un poco ridículos con el albornoz solo abierto.

J: Pues parece un buen sitio, se ve todo muy bien y sin acosos. La gente parece muy respetuosa y no hay cazadores.
M: Pues sí, me gusta, pensé que me sentiría agobiada, pero por ahora me gusta.
J: ¿Y ya le has echado el ojo a alguno, perrita mía?
M: Puede ser, jejeje. ¿Ves aquel grupito de aquella esquina?
J: ¿Aquellos que están con el mástil en alto? ¿Y cual de ellos te ha gustado?
M: Bueno, es que me han gustado los tres, jijiji
J: Ya me lo imaginaba… ante la duda aprovechar con los tres, ¿no?
M: Bueno, cornudito mío, ya sabes que te casaste con una putita a la que le gusta tener los agujeros llenos, y creo que seria una pena separarles siendo amigos los tres. Yo les puedo atender a los tres y se que te gustaría ver como lo hago. ¿Te gustaría verlo?
J: Ya sabes que me encanta ver como sacas esa puta que llevas dentro. Me encantaría ver como les dejas secos y suplicando por parar.
M: Entonces, ¿a que esperas para ser un buen marido cornudo e ir a por ellos para entregarme?
J: Bueno, la próxima vez te tocará entregar a tu marido a una buena hembra que me vacíe los huevos.
M: Cariño, ya sabes que me encanta ver como te follas a otra, pero ahora dame ese placer.

Me levanto de la mesa y me dirijo hacia el trio de amigos y les invito a tomarse algo con nosotros.
– Ángel es un moreno de 1,90 con unos abdominales bien marcados, con una polla de 25 cm.
– Raúl es español de 1,75, también cuidado, pero sin llegar a estar muy fibrado, con una polla de 20 cm.
– Fran es español de 1,80 con algo de barriguita y una polla de 17 cm.

Cuando les muestro a María, me comentan que tengo mucha suerte de tener una mujer tan preciosa, y que ha llamado la atención de todos en el local. Eso hace que mi ego aumente, saber que mi mujer es más atractiva de lo que ella piensa y que en parte es mi media vida. Al llegar a nuestra mesa la presento a nuestros candidatos.

J: Aquí tenéis a María, la puta de mi esposa. Estaba deseando conoceros y quiere follar con los tres. Pero yo tengo que estar presente en todo momento.
M: Mucho gusto chicos, espero que os guste tanto como vuestras pollas me señalan.
Chicos: Por supuesto, estas para no desperdiciar ni un milímetro de ese cuerpo.

Pedimos una nueva ronda, que amablemente se ofrecen a pagar ellos, y nos vamos conociendo un poco más mientras veo como las mejillas de mi zorra adquieren un bonito color rojizo, señal inequívoca de excitación.

J: Cariño, ¿porque te estás conteniendo? Sé que estás deseando tener esas pollas en la mano y comprobar cuanto te desean estos chicos.
M: ¿Pero aquí mismo? ¿No prefieres que vayamos a la habitación?
J: Cuando nos acabemos las copas nos vamos, pero no vas a dejarles así tanto rato, dales un anticipo y que vean que realmente me case con una puta. Y que todos en el local lo vean.
M: Pues, a que esperáis chicos, venid aquí. Tu Raúl siéntate aquí, que voy a necesitar un anclaje bien metido, y vosotros poneos a mi lado.
R: Ven aquí zorrita y clavate bien, que el cornudo vea como se follan a la puta de su esposita.

Veo como María no pierde el tiempo y se clava los 20 cm de golpe. Al hacerlo veo entre la penumbra de la sala como brilla su pelirrojo coño, su excitación está al máximo. Cuando hace el tope, se agarra las pollas de Ángel y Fran y empieza a comérselas degustando cada milímetro de su larga extensión. Una de las cosas que no os he dicho, es que mi querida esposa disfruta de hacer gargantas profundas y ya la tengo acostumbrada. No es que tenga algo portentoso, pero los 18 cm se acomodan muy bien en su dulce garganta.

Ella chupa con ganas mientras su cuerpo se mueve ligeramente de atrás hacia delante haciendo que esa polla que tiene en su coño no pierda la erección. Raúl la tiene bien cogida de la cintura mientras Ángel aprovecha para acariciar su pecho, y hacer que sus pezones se pongan bien duros. Fran decide quitarla la polla de la boca y arrodillarse entre sus piernas para lamer su coño con ganas. Se nota que son amigos y que no es la primera vez que hacen algo así, pues los tres se encuentran muy a gusto disfrutando de la misma mujer.

María no puede soportar la lengua en su clítoris de Raúl mientras tiene la polla de Fran clavada hasta el cérvix y con la de Ángel perforando su tráquea. Veo en sus ojos ese brillo de lujuria que hace que mi polla esté pidiendo unas caricias. La veo disfrutar y se acerca más gente a ver el espectáculo que estamos dando. Tanto hombres como mujeres se masturban viendo a la nueva atracción disfrutando de un sexo casual.

María al darse cuenta se excita hasta tal punto que agarra a Raúl de la cabeza restregando su coño mientras se mueve para acelerar la follada que se esta procurando. Llegando a uno de sus orgasmos favoritos en el que lanza un potente squirt, dejando la cara de Raúl completamente mojada, y saltando sus jugos hasta la mesa. Todos aplauden por el espectáculo que se ha producido y yo estoy orgulloso de que mi mujer se haya mostrado como la puta que es. Todos se van poco a poco y nos dejan de nuevo a los 5 solos en nuestro rincón. Nos tomamos las copas, alguna con sabor especial a chochito, y decidimos que es hora de ir a la habitación.

Cuando encontramos una habitación libre, mi mujer hace pasar a los 3 chicos a la habitación y les dice que esperen un minuto. Cierra la puerta y me dice:

M: Ahora, cornudito mío, quiero que entremos y me entregues a esos chicos para que hagan con tu mujer lo que quieran. Tu te sentarás a mirar y si aún tengo ganas al finalizar, podrás tener tu parte.
J: ¿Quieres poner algún límite, zorra?
M: Ninguno, quiero hacer de todo y por todos lados y como son chicos sanos quiero sentir sus pollas sin nada por medio.

Entramos en la habitación y ellos están manteniendo sus pollas duras y listas para la acción.

J: Bueno chicos, aquí os entrego a la puta de mi mujer. Podéis pedirla lo que queráis y hacerla de todo. No hay límites, pero quiero que vaciéis vuestra leche dentro y encima de mi mujer, hasta que no os quede ni una gota.
M: Soy toda vuestra, y quiero que salgáis de aquí sin ganas de follar y que me dejéis bien rellena, sobre todo mi coño.
A: Pues a que esperas para ponerte de rodillas y saborear las pollas que te van a hacer disfrutar. Y tu cornudo, a tu esquina para que aprendas como se folla a una puta como tu mujer.
B: Eso, quiero ver si la chupas tan bien con esos labios que tienes.

María coge un cojín de la cama se lo pone bajo las rodillas y mientras coge dos pollas, se mete la tercera en la boca. No duda en comprobar lo duras que están y como empiezan a destilar el néctar en la punta de cada uno. Ellos se van moviendo para disfrutar de su boca por espacio de unos 5 minutos, pasando todos por su boca. La hacen agacharse un poco más levantando la cabeza, para hacerla una garganta profunda tras otra, empezando por la de Fran que es la más pequeña y acabando por la polla de Ángel y viendo todos como se le ensancha la tráquea. Él ya no puede aguantar y tiene su primera corrida en la garganta, provocándola unas arcadas, pero disfrutando de la lefa caliente y espesa de Ángel.

Tras eso, Raúl se tumba en la cama y la ordena que se tumbe encima de él mientras se la clava en el coño. Ese momento es aprovechado por Fran que al ver su culo no puede reprimirse y se la clava poco a poco. María empieza a disfrutar de su primera doble penetración de la noche, mientras Ángel se recupera de la corrida que ha tenido. Tanto Raúl como Fran se sincronizan y empiezan a darle una follada lenta pero profunda a María haciendo que empieza a encadenar pequeños orgasmos, uno tras otro, haciendo que sus jugos resbalen hasta mojar la cama.

M: Folladme duro cabrones, dadme fuerte y que el cornudo vea a su puta correrse como una cerda.
J: Si dadle fuerte, quiero ver como saca otro squirt de ese coño pelirrojo
R: Te vamos a reventar puta, voy a llenarte el coño de leche hasta preñarte como a una cerda.
F: Vamos Raúl, reviéntala que luego tienes que probar su culo, lo abierto que está. Esta zorra está acostumbrada a tener el culo abierto.
M: Siiii, folladme, me corrooooo

María se corrió, como hacía mucho tiempo que no se corría, teniendo dos pollas dentro de ella. Raúl se corrió en su coño y tuvo que descansar un poco. Momento que aprovechó Ángel, ya recuperado de su primera corrida para metérsela en el coño y disfrutar de lo abierto que estaba. María no se esperaba esa incursión tan pronto y eso hizo que su orgasmo se alargase pues Fran no había parado de encularla.

En ese momento Fran notaba que se correría enseguida y quiso hacerlo en la boca de María. Así que salió de su culo y se puso enfrente de María mientras la agarraba de la cabeza y la follaba la boca. Raúl aprovecho que se estaba recuperando y viendo el culo tan abierto que tenía delante de él, no desperdició la oportunidad clavándosela de un golpe. Ahora María tenía su fantasía cumplida teniendo los tres agujeros llenos mientras yo la veía disfrutar como la zorra que es.

Tras unos minutos de una dura follada, Ángel se corrió en su coño, mientras Raúl se corría por segunda vez, esta vez en su culo, y Fran no pudo aguantar mucho con el placer que le producía la garganta profunda que la estaba haciendo mi mujer. Su fantasía aumentaba en hechos, pues había conseguidos que tres pollas la llenasen de leche casi al mismo tiempo, lo cual hizo que tuviera un orgasmo con ellos que duró por varios segundos.

Decidieron descansar un poco y tomar un poco de fuerzas, pues al menos Ángel y Raúl querían continuar, pero Fran nos dijo que el no podía más y que nos tendría que dejar. Nos despedimos de él y quedamos en vernos en otra ocasión. María estaba un poco decepcionada pues solamente le había durado un asalto, pero bueno, ella había cumplido su objetivo de dejarle seco.

Tras tomarnos una nueva ronda de bebidas, intercambiamos impresiones y los gustos de cada uno. Ellos estaban sorprendidos por la capacidad de aguante de una cosita tan delgadita y ver que la fogosidad de las pelirrojas estaba más que acreditada. María se reía y les confesó su plan de dejarles secos y no parar hasta que ellos le suplicasen parar como ha hecho Fran.

Tras esa confesión Raúl la coge de la melena y la lleva la boca a su polla para follársela.

R: Ven aquí puta, vas a ver quien termina agotada.
A: Levanta el culo, que aún no he probado esa delicia y no hay que dejar que se cierre.
J: Vamos puta, demuéstrales que eres capaz de terminar con ellos. Déjales bien secos.

María se traga la polla de Raúl por completo, mientras le acaricia el capullo con la lengua. Al mismo tiempo Ángel le mete la polla poco a poco, pero sin pausa hasta hacer desaparecer en su interior los 25 cm de polla. María siente en falta una polla y baja la mano para masturbarse y obtener el placer que le falta.

J: Mirad chicos, la zorra echa en falta una polla en su coño. Raúl fóllatela que necesita que la rellenen.
M: Si folladme los dos, que el cornudo vea como me entran pollas más grandes que la suya. Rompedme los agujeros y correos dentro que quiero la leche que aún guardáis.
R: Ángel métesela entera, que la voy a clavar la polla de golpe, que sienta como se le rompe el coño a esta zorra.

Ángel se la metió entera hasta que sus gordos huevos toparon con el culo blanco de mi puta esposa. Momento en el que Raúl aprovechó para romper su coño sin piedad. Le metió su polla entera de un solo golpe haciendo que mi mujer orgasmase de nuevo pegando un grito que se la debió oír en todo el local. Ambos empezaron a follarla con fuerza, Ángel tumbado boca arriba, encima mi mujer boca arriba y Raúl boca abajo follándosela mientras mordía los pezones de mi mujer. No aguantaron mucho ambos, pues si se contaba el roce de sus pollas a través de los agujeros de mi mujer, junto con lo lubricada que estaba, terminaron por decirla que estaban a punto de correrse.

M: Parad los dos, que quiero hacer algo. Si es vuestra última corrida quiero disfrutarla junta en mi coño.
A: Te la meto en el coño yo primero zorrita, pero date prisa que no aguanto más,
M: Mete solo la punta. Y ahora tú metela.
A y R: Ya las tenemos
M: Pues a que esperáis para romperme el coño los dos, folladme cabrones, metedme vuestras pollas hasta el fondo y correos los dos a la vez.

Ambos empujaron sus pollas quedando su coño muy ajustado con semejantes pollas. María empezó a correrse al sentir esa intrusión, poniendo sus ojos en blanco. Ambos empezaron a follarla al mismo tiempo, notando la polla del otro rozarse con la suya y oyendo a la puta de María correrse sin parar. Eso hizo que ambos no aguantasen más y que se corrieran al mismo tiempo echándole una cantidad enorme de lefa dentro de su coño.

Los tres tuvieron un orgasmo que les duró varios segundos y ellos confirmaron que efectivamente les había dejado secos. Sacaron sus pollas haciendo que se viese su gran coño lleno de leche. María se quedó tumbada y ellos muy respetuosos se retiraron, confirmando que había sido su mejor polvo y que deseaban vernos de nuevo. Nos quedamos solos en la habitación y cerré la puerta, pero cuando me di la vuelta, vi a María con ese brillo en los ojos que desvelaba una última travesura.

M: ¿Te ha gustado cornudito mío? Pues aún queda una última cosa por hacer.
J: A ver, que se te pasa por esa cabecita loca, zorrita mía.
M: Tengo el coño lleno de leche… puedes limpiármelo con la lengua y follarme, o puedes follarme primero y luego tragarte la leche de unos buenos machos.

La polla se me puso dura al instante y no duré en aprovechar que estaba tumbada para echarme sobre ella y meter la polla en ese coño lleno de semen de otros hombres para follarla hasta correrme. Aproveche para darle su tratamiento en sus tetazas azotándolas y tirando de sus oscuros pezones, mordelos y chuparlos.

Mi polla entraba y salía de su coño con fuerza haciendo que quedase pringada de la leche de los machos que se la habían follado en mi presencia. Era tal la excitación que tenía acumulada que la hice lo que le gustaba, la cogí del cuello apretando para asfixiarla (con precaución) y llevarla al orgasmo justo cuando yo notaba como subía la leche por mi polla y la llenaba de leche de nuevo.

Bajé por su cuerpo hasta su coño para lamérselo y limpiarla de la leche mientras ella me agarraba la cabeza y no me soltaba por el placer que estaba recibiendo por mi lengua. No me dejo escapar de su prisión hasta que se corrió de nuevo y me lleno mi cara de leche con un nuevo orgasmo.

Nos relajamos un poco tras el placer que obtuvimos los dos y nos sonreímos los dos por la nueva aventura vivida por ambos.

J: ¿Has disfrutado de la visita?
M: Ha sido maravilloso, hoy voy a dormir relajada, pero me he quedado con ganas de más cosas.
J: Y las haremos mi pequeña putita viciosa.
M: Me voy a tener que esforzar mucho para devolverte el día de hoy, voy a tener que buscarte a dos hembras para que quedes satisfecho.
J: Lo importante es que ambos disfrutemos de lo que hacemos.

Tras relajarnos y darnos una ducha, nos vestimos y nos fuimos para nuestra intimidad, pensando en nuevas aventuras, deseos y disfrutar de lo quela vida nos da.

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