JOSE Y MARÍA 2

Tiempo de lectura: 27 minutos
JOSE Y MARÍA 2

Ya estamos de vuelta por aquí, pero esta vez soy María la que cuente una nueva aventura en nuestra vida sexual. Si recordáis en nuestra aventura anterior, yo quedé en deuda por pasar una de las mejores noches de mi vida, acabando llena de lefa por dentro y por fuera de tres hombres y mi marido cornudo.

Os recomiendo que leáis el relato anterior:
Jose y María (1) JOSE Y MARÍA 1 – La Escuela de BDSM

Ahora me tocaba preparar algo para mi marido, pero tenía que ser algo especial y que de verdad le hiciese sentir el mismo placer que sentí yo en el local. Tenía que trabajarme algo muy especial que le sorprendiese y, si podía ser, que me hiciese disfrutar nuevamente.

Hay algo que Jose no dijo en el anterior relato y es algo que atañe a mis gustos. Resulta que no solo me gustan las pollas grandes y en cantidad, sino que me encanta tener a mi disposición unas buenas hembras para disfrutar de los placeres prohibidos. Por ese motivo no iba a permitir que cualquier mujer le diese placer a mi marido. Él puede ser mi cornudito, pero yo le doy el máximo placer y sé los gustos que tiene, por eso me encargué de buscar algo perfecto. Y si de paso puedo aprovechar yo también ¿Por qué desperdiciar el momento?

Él no sabía lo que se le venía encima, porque no todo es el cuerpo de la mujer, sino que además tenía ser un volcán en la cama. No podía ser un polvo de un solo orgasmo, tenía que poder aguantar una noche con mi marido. Pero se me ocurrió una travesura que podría salirme muy bien y pasar una noche de bandera. Pero José, que me conoce muy bien, vio en mis ojos que algo tramaba y no paraba de intentar sacarme información.

J: No sé qué estarás tramando, pero sé que tienes entre manos una travesura, porque tienes esa mirada de pervertida.
M: Ya sabes que no me vas a sacar nada, ya aprendí de ti a darte solo lo que necesitas saber en cada momento.
J: Si, te he enseñado muy bien y quizás no debía hacerlo, pero eres una cabrona porque ahora me tienes en ascuas.
M: Tú no te preocupes, te prometo que disfrutarás de lo lindo. Además, ya sabes que cumplo todas las cosas que te digo. ¿O acaso no tienes a la esposa más puta?
J: Si, me costó sacarla, pero ahora bien que me aprovecho de ello, jejeje. Bueno ya veremos el finde que pasa. Me voy a trabajar.
M: Si, pero hasta el finde nada de preguntar, toca esperarte.

Se fue a trabajar y yo aprovechando los tiempos de pandemia y el teletrabajo, me puse en contacto con unas amigas de travesuras. Si, ya sabéis, esas amigas que te cubren en momentos de necesidad, que saben todo de ti y que no te fallan en el tema sexual. Al hablar con ellas enseguida supieron que está planeando alguna travesura nueva. Ellas ya sabían de nuestra última aventura en el local y sabían que subir esa situación sería complicado.

Yo tenía un plan que podría ser muy divertido e interesante. Si recordáis que soy pelirroja ¿Qué mejor idea que buscar a mi marido una rubia y una morena? Un trio de mujeres ideales para una noche, el trio soñado por cualquier hombre. Pero además hay un requisito que toda mujer que esté con mi marido tiene que cumplir y es que tienen que tener una buena talla de pecho, es su fetiche. Tanto sus exparejas, como sus exsumisas, han tenido un pecho prominente y no es que las haya buscado, sino que las cosas surgieron así.

Así que ya me veis, buscando a dos mujeres que le gusten a mi marido. Si, no olvido mi bisexualidad y mi coñito pelirrojo tiene que mojarse al ver a la candidata perfecta. Ambos somos de gustos exquisitos y hacemos caso a nuestras sensaciones y las primeras impresiones hasta ahora no nos han fallado mucho.

No me fue difícil encontrar a Ángela y Luna, ambas con ganas de tener a mi marido entre sus piernas, algo que yo ya había observado en alguna ocasión. Hemos de tener en cuenta que, al ser una pareja abierta, entre nosotros no tienen cabida los celos, además no puedo evitar que me provocaba un morbo increíble ver como se comían con los ojos al amor de mi vida.

Para describirlas un poco:
– Ángela era rubia natural, de 1,70, con una 120 de pecho, 70 de cintura y 100 de cadera. Tenía el pecho con unos bonitos pezones rosados y grandecitos.
– Luna era Morena natural con una larga melena, de 1,65 y con unas medidas de 100, 70, 95. Ella tenía los pechos con unas aureolas grandes y oscuras y unos pezones más normalitos.

Quedé con ellas para vernos el fin de semana. Ellas ya sabían que todo sería para dar placer a mi marido, pero ambas sabían de mis gustos y no descartaban que pasase algo más… todo se vería el sábado. Así que una vez todo casi organizado, solo quedaba la última sorpresa, el lugar donde pasaría todo. Alquilé una casita rural en el monte, pero una que estuviese bien aislada para que los gritos provocados por el placer quedasen ahogados por la soledad del lugar. Así que me puse en contacto con Jose para hacer que llegase con la polla dura a casa y disfrutar de una buena sesión.

M: Cariño, ya tengo los planes hechos, solo te diré que nos vamos de viaje este fin de semana.
J: Miedo me estás dando… Creo que me voy a tener que pedir el lunes libre para poder descansar jajaja.
M: Jajajaja, no está mal pensado. Solo te digo que tendremos que pasar por el supermercado para poder alimentarte bien, vas a gastar muchas energías.
J: Venga, ¿no me vas a decir nada más? No seas mala, no me puedes dejar así… sabes que estas cosas me ponen la polla dura…
M: Pues guarda las energías para esta noche, que tengo ganas de guerra, aunque no sé si será mejor tenerte a dieta para el finde.
J: Sabes que eso no puede ser, sabes que necesito descargar a diario, sino tendrás que aguantar mi mal humor por no poder descargar.
M: Bueno me portaré bien, pero ya sabes que tendrás que venir directo a casa. Nada de cervecita con los amigos, primero tienes que atender a tu putita.
J: Acaso piensas que voy a perder el tiempo para llegar, jejeje.

Le colgué el teléfono, porque necesitaría prepararme para esta noche. Esta pequeña trastada no me salió nada bien y tendría que pagar las consecuencias. Preparé el baño para darme un baño relajante, mientras se iba llenando la bañera fui a la habitación y saqué la Caja Roja, y no me refiero a la de los bombones sino a la de nuestros juegos.

Me puse la música y me metí a relajarme en la bañera, dándome un largo baño que me dejó lista para poder atender a mi marido. Hoy tocaba vestirme para él y elegí un atuendo que sé que le gustará. Entre todos los disfraces que usamos tengo uno de universitaria pervertida, con una faldita corta de cuadros y una camisa blanca, juntos con unas medias con el liguero y unos zapatos de tacón. Me peiné con una cola alta y, aunque os parezca extraño, no me maquillé, porque sé que él prefiere el rostro de una mujer al natural.

Cuando llegó a casa y me vio, no pudo evitar cogerme en brazos, llevarme a la habitación y tumbarme sobre la cama para lanzarse a por mí coño y morderlo hasta hacerme gritar. Sabe que eso me pone como una perra y no para de lamerme y meter todo mi coño en su boca. En cuanto oigo como su boca succiona mis labios y que tira de ellos sin usar sus dientes, hace que mis hormonas pierdan el límite.

El muy cabrón desató mi camisa y juega con mis pezones estirándolos hasta que, sin previo aviso, y a traición, me coloca mis pinzas favoritas, las que están unidas por una cadenita. Esas pinzas me encantan porque torturan mis pezones y lo puede hacer con una sola mano, mientras que con la otra puede cogerme del cuello y aplicar esa dureza mientras me asfixia. También puede azotarme si estoy en la posición que me gusta, que no es otra que la de estar como una perra a cuatro patas, mientras pasa la mano por debajo y usa esa cadena a intervalos.

J: Ponte a cuatro patas, zorra.
M: Si cariño, lo que tu ordenes.
J: Prepara tu culito, porque vas a estar el resto del día con tu colita de zorra. Tenías que llevarla puesta.
M: Lo siento, se me olvidó ponérmela.
J: Pues prepárate para recibir tu castigo, te azotaré 10 veces y ya sabes que te toca, puta.
M: Si amo.

Ya sabía que me tocaba contar cada uno de los azotes y además le tenía que dar las gracias por ser su sumisa. Esta parte del BDSM es solamente exclusivo entre nosotros y no dejamos que nadie más entre en esta parte de nuestra vida.

Me puso en rodillas, me levantó la faldita dejando mi culo al aire, pues si recordáis no dije nada de que me hubiese puesto ropa interior, porque sé que es algo que a él le gusta. Cogió el Plug con la colita de zorra y la metió en mi boca para lubricarla. Cuando la sacó de mi boca, un hilo de saliva quedó colgando de el, algo que aprovechó para usar y meterlo en mi culito, el cual cedió con facilidad absorbiendo con gusto ese intruso.

Una vez metido el plug, empezó a azotarme y yo empecé a contar cada azote mientras le daba las gracias:

M: Uno, Gracias mi señor.
M: Dos, Gracias mi señor.
M: Tres, Gracias mi señor.
M: Cuatro, Gracias mi señor.
M: ¡Ay! Cinco, Gracias mi señor. (este azote fue más fuerte y noté que el sonrió)
M: Seis, Gracias mi señor.
M: Siete, Gracias mi señor.
M: Ocho, Gracias mi señor.
M: Nueve, Gracias mi señor.
M: Diez, Gracias mi señor.
¡Zas! Un nuevo azote mucho más fuerte que los anteriores cayó sobre mi culito ya rojo
M: ¡Ayyyyyy! Once, Gracias mi señor.
¡Zas! Otro nuevo azote en la otra nalga tan fuerte como el anterior.
M: ¡Ayyyyyy! Doce, Gracias mi señor.
J: Esos dos para que estén parejos.

Me puso a cuatro patas y sin pensarlo me penetró de un solo golpe, metiéndome toda su polla hasta el fondo, mientras me coge de la coleta para tirar hacia atrás de mi cabeza y que ve la expresión de puta que tengo al recibir una follada así. No tuvo que esperar mucho a que tuviese mi orgasmo pues ya estaba al límite y esa clavada tan fuerte ocasionó que mi coño empezase a soltar un gran chorro mojando la cama, un squirt de campeonato.

Estuvo follándome durante un buen rato, ocasionando que tuviese varios orgasmos consecutivos, pues una vez que me coge el punto soy capaz de encadenar varios orgasmos que me llevan al límite de mis fuerzas. Cuando notó que estaba a punto de correrse, el cabrón hizo algo que me provoca un placer indescriptible: Me lleva al orgasmo y cuando estoy en el punto más alto del orgasmo, me la saca de golpe, sin delicadezas, y me la vuelve a meter de golpe provocando que mi placer aumente mientras él se corre dentro de mí llenándome por completo. Tardo varios segundos en recuperarme de ese orgasmo, mientras él me tapa, me abraza y me deja descansar. Quien practica BDSM sabe que eso es el Aftercare, el cuidado tras una sesión, aunque en esta ocasión no lo practicamos, él me cuida en ese momento.

Tras descansar un ratito nos duchamos, cenamos y nos fuimos a cenar. Estuvo el resto de la semana preguntándome sobre mis planes, pero yo no soltaba prenda y se quedó con las ganas de saber que tenía preparado.

Por fin llegó el viernes por la tarde y vino a recogerme a casa. Yo ya tenía las maletas preparadas con su ropa, la mía y nuestra famosa Caja Roja. No había nada planeado para usar esa caja, pero nunca se sabe si surge la ocasión. De camino paramos en el supermercado para hacer la compra, pues tal y como le había dicho iba a necesitar recuperar energías para lo que le tenía planeado.

Cuando llegamos a la casita, pudimos comprobar que realmente estaba aislada, teníamos la población más cercana a 5km, lo cual producía una intimidad muy sugerente. Además, nos llevamos una sorpresa pues los dueños habían instalado un jacuzzi en la terraza semicubierta. Ese detalle no lo habían incorporado en la web y fue una grata sorpresa pues nos informaron que seríamos los primeros en hacer uso. Hasta nos solicitaron que les diésemos su impresión al finalizar la estancia.

Esa noche estaríamos nosotros solos y decidimos darnos un baño en el jacuzzi después de cenar y relajar nuestros cuerpos después de una semana laboral muy dura. La temperatura del jacuzzi era perfecta para tener la cubitera con una botella de nuestra sidra especial bien fría y estar tranquilamente sumergidos, completamente desnudos.

Él intento aprovechar ese relax para sacarme información sobre lo que pasaría al día siguiente, pero no obtuvo respuesta sobre eso. Le dije que no podía ser tan impaciente, que se dejase llevar y que le prometía que iba a disfrutarlo. Tras eso, salimos del jacuzzi y nos pusimos a dormir.

Al día siguiente, nos despertamos y disfrutamos de la zona que nos rodeaba con un paseo por el monte. Al mediodía comimos y decidí que sería bueno echarse una siesta para recuperar las fuerzas gastadas en el paseo matutino. Lo que mi marido no sabía es que le puse una pequeña dosis de somnífero para que durmiese un par de horas y yo pudiese prepararle la sorpresa.

A eso de las 17:00 llegaron Ángela y Luna y comenzamos entre las tres a preparar las cosas necesarias. Ellas me preguntaron sobre sus gustos y solo necesitaban saber que tenían que disfrutar y hacer lo que más le apeteciese según el momento. Lógicamente ellas me preguntaron si yo iba a participar y estar presente o si las iba a dejar a solas con mi marido, a lo cual les respondí que estaría presente y si se diese la oportunidad pues podría participar, pero que el objetivo principal era mi marido.

Sobre las 18:00 desperté a mi marido, pero cuando quiso abrir los ojos se dio cuenta que tenía un antifaz puesto.

M: Tranquilo cariño, tu sorpresa ha llegado y te voy a llevar hasta la sala. Espero que puedas disfrutar de lo que te he preparado.
J: Mira que eres mala, esto no lo habíamos hablado.
M: Sabes que me gusta tenerte pendiente, pero lo prometido es deuda. Aquí tienes tu sorpresa. Ya puedes quitarte el antifaz.

Cuando se lo quitó se quedó sin palabras pues ante sus ojos tenía tres mujeres completamente desnudas, la fantasía de todo hombre: Una rubia, una morena y una pelirroja.

M: Bueno cariño, aquí tienes a estas dos preciosidades. Demuestra que eres el hombre que conozco, porque ahora te toca dejarlas agotadas a ellas.
J: Tranquila putita mía, hoy te toca mirar como tu marido te hace una cornuda mientras disfruta de estas bellezas.

No pudo aguantarse la gana y se llevo a ambas a la habitación, se sentaron en la cama y empezó a besar a una y a otra terminando en un erótico beso de tres. Ellas le tumbaron en la cama y decidieron ponerse perversas porque ambas decidieron ponerse una cada lado y empezar a besar su cuello, para ir bajando lentamente por su cuerpo hasta llegar a su polla que ya estaba completamente dura.

Ambas se miraron con una mirada y entendieron que debían hacer una mamada a dúo. Comenzaron por sacar la lengua y recorrer toda la polla lentamente de abajo a arriba mientras clavaban la mirada en los ojos de mi marido. Sus lenguas llegaron a la punta y se besaron dejando el capullo en medio de sus labios. Volvieron a mamar su polla durante un largo tiempo, pero lo hacían de una manera lenta para evitar que mi marido se corriese y aguantase más tiempo.

Jose tenía ganas de jugar así que cogió a la Morena Luna y la puso encima suyo para poder degustar su coño, el cual ya estaba abierto y mojado. Esa imagen pudo conmigo, ver como una preciosa rubia pasó a hacerle una garganta profunda a mi marido mientras él tenía una morena sobre su cara a la cual ya empezaba a hacerla gemir de placer. No pude evitar meterme los dedos y masturbarme viendo como mi marido me hacia una cornuda y yo lo disfrutaba.

J: Vamos Ángela a que esperas para clavarte en mi polla.
M: Siii, quiero ver cómo te follas a mi marido, haz que se corra en tu coño.
Á: Que ganas tenía de tener esta polla dentro. Espero que me llene bien porque quiero hacer algo que tengo muchas ganas…
J: ¿De que tienes ganas?
Á: De ver como la cornuda de tu mujer me limpia el coño cuando me lo llenes de leche.
J: ¿Que dices putita, vas a ser una buena cornuda y las dejarás limpias a las dos tras cada corrida?
M: Si es lo que quieres lo haré.
Á: Pues preparate, porque esta tarde vas a disfrutar, zorra.

Ella empezó a cabalgar a mi marido, él le dio la vuelta a Luna para que quedase frente a Ángela y así él podía lamerla desde el clítoris hasta su oscuro agujero, haciendo que disfrutase y que llegase a su primer orgasmo. En ese momento decidió cambiar a ambas de posición y pasó a tener a Luna con su polla bien adentro, mientras pasaba a degustar a la rubia al mismo tiempo que alzaba sus manos para poder tener cerca esos cuatro pechos con los pezones ya duros.

Le faltaban manos a mi marido para disfrutar de esos dos cuerpos que tenía encima suyo. Mientras a mi me faltaba algo y echaba de menos las tres pollas que tenía el fin de semana pasado, pero el placer de ver disfrutar tanto a mi marido era superior a mis ganas.

Ambas se corrieron al mismo tiempo, una con la lengua lamiendo su coño y la otra con su polla clavada en lo más profundo de su cérvix. Jose no pudo aguantar más y tuvo su primera corrida al sentir como ambas hembras llegaban al éxtasis. Cuando terminó de correrse tumbó a ambas mujeres en la cama y se levantó para acercase a mí, me cogió de la mano y me acercó a Luna, a su coño brillante.

J: Vamos cornuda, haz tu trabajo y déjamela bien limpita que quiero seguir disfrutando de ella.
M: Si cariño, me tragaré toda tu esencia.
L: Vamos Puta, que tu marido me ha dejado muy llena, tengo una buena cantidad de lefa.

Ver ese coño tan abierto y ver como comenzaba a salir la leche de mi marido hizo que mi coño se abriese y se mojase tanto que ya empezaba a gotear. De reojo pude ver como el se metía entre las piernas de Ángela y se la clavaba de nuevo. Ver como su mujer se comía el coño que se acaba de follar había hecho que su polla se mantuviese bien dura. Empezó a bombear el coño de Ángela haciendo que sus jugos aumentasen y que se lubricase mucho más.

Ambos estuvieron follando hasta que se Ángela empezó a correrse de nuevo, suplicando que la dejase descansar un momento. Mientras Luna tenía cogida mi cabeza y disfrutaba de mi lengua en su coño hasta que notaba como la producía tanto placer que no podía aguantar y terminó corriéndose en mi boca. Todos decidimos descansar un poco y disfrutar del jacuzzi.

Estuvimos descansando, charlando, intercambiamos impresiones hasta la hora de cenar.

M: Cariño ¿has disfrutado de la sorpresa?
J: No sabes cuánto, jamás pensé que haría un trio y menos un cuarteto perfecto con tres mujeres así.
M: Sabes, no estaba en los planes, pero ¿te gustaría que participase?
J: Si ellas lo consienten, para mí sería una fantasía hecha realidad, tener a mi disposición una rubia, una morena y una pelirroja. Además, todas naturales, sin operaciones y con unos cuerpos perfectos.
Á y L: Por nosotras adelante, ambas somos bisexuales, así que podemos jugar los cuatro.

Tras esa conversación nos dispusimos a cenar para recuperar fuerzas, aunque había una cierta tensión sexual porque no podíamos evitar los roces entre nuestros cuerpos desnudos. Teníamos a mi marido completamente erecto al ver cómo nos rozábamos todas sin escondernos.

Tras la cena, ninguno quería perder el tiempo y nos fuimos a la habitación. Mi marido puso a Ángela a cuatro patas para penetrarla, mientras que Luna me tumbó en la cama y se puso en la posición del 69 que ambas deseábamos. Yo no veía a mi marido, pero por los gemidos de Ángela supe que la estada dando placer, pero de repente se acabaron los gemidos y comenzó a gemir de una forma diferente, comprendí que la estaba enculando cuando ella le dijo que fuese despacio porque la tenía muy gorda.

Mientras tanto Luna metió 3 dedos en mi coño de un golpe arrancándome un fuerte orgasmo que ella se ocupó de lamer. No dejó que se desperdiciase mis jugos. Cuando me calmé, ella se levantó y me puso a 4 patas junto a Ángela y vi que Luna se ponía un arnés con el que empezó a follarme fuerte. No dejó que mi calentura bajase y me provocó una serie de orgasmos seguidos, dejándome tirada en la cama.

Entonces mi marido vio la posibilidad de hacer que Ángela tuviese una doble penetración. Se tumbó a mi lado, y ordenó a Ángela que se pusiese encima y que se la clavase en el coño, mientras le abría el culo para que su amiga la enculase. Ambos estuvieron follándosela haciendo que tuviese varios orgasmos que no pararon hasta que mi marido se corrió en su coño. Y tanto él como Luna salieron de ella y se tumbaron.

Como podéis imaginar, me levanté de inmediato para tragar el néctar de mi marido que salía del coño de la rubia. Lamí y lamí hasta que no quedaba mi rastro de la leche. Cuando la hube limpiado por completo me tumbé al lado de mi marido. Tanto Ángela como Luna decidieron dejarnos en intimidad y se fueron a la otra habitación.

M: Que te ha parecido la experiencia, cariño
J: Ha sido una gran sorpresa. El trio perfecto de mujeres y todas para mí solo.
M: Creo que ha sido un acierto elegir a ambas.
J: Si, porque tienes unos bonitos cuernos y te puedo asegurar que aún te crecerán más con ellas.
M: Mientras me dejes participar de vez en cuando, follátelas cuando quieras. Ya sabes que soy tu putita.
J: Jejeje, lo tendré en cuenta, aunque creo que ellas también tienen la intención de usarte.
M: Ahora vamos a descansar y a ver que nos pasa mañana.
J: Pero ¿es que hay más sorpresa para mañana?
M: No, ¿pero crees que podremos evitar que follemos los cuatro de nuevo mañana?
J: No, no lo creo. Vamos a dormir que nos va a hacer falta.

Nos pusimos a dormir bien relajados y sabiendo que ambos habíamos disfrutado de una nueva experiencia que no abría nuevas puertas a nuevas experiencias. Al final, la sorpresa me había salido muy bien, todos habíamos disfrutado y lo mejor es que teníamos ganas de seguir haciéndolo. ¿Qué nuevas aventuras nos esperarían? Pronto lo sabremos.

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