JOSE Y MARÍA 4

Tiempo de lectura: 26 minutos
JOSE Y MARÍA 4

Ya estamos por aquí de nuevo, seguro que estáis expectantes sobre lo que ha ocurrido el fin de semana. Tenéis ganas de comprobar si mi querida y puta mujercita ha sido capaz de cumplir con dar placer a 10 hombres en un fin de semana. Y también estoy seguro de saber que la hicieron durante esas 48 horas. Aunque el motivo principal de que estés leyendo esto es porque quieres ponerte en la posición de alguno de los participantes, quizás uno de esos hombres, quizás en el lugar de mi puta o quizás en el lugar del cornudo… Quien sabe, ¿verdad?

Os recomiendo que leáis los relatos anteriores:
Jose y María (1) https://laescueladebdsm.com/2021/07/29/jose-y-maria-1/
Jose y María (2) https://laescueladebdsm.com/2021/07/29/jose-y-maria-2/
Jose y María (3) https://laescueladebdsm.com/2021/07/29/jose-y-maria-3/

Para ello tenemos que remontarnos al miércoles pasado, cuando se fue Sergio de nuestra casa tras estar 5 días con nosotros preparando a María con lo que se venía por delante. Tras quedarnos solos e irnos a dormir, nos despertamos un jueves con todo el día por delante en casa, pues ese día me quedé en casa teletrabajando.

Durante el día estuvimos comentando e imaginando lo que la podían pedir, aunque estaban claras las normas siempre quedan las preguntas típicas. María pensaba que 10 hombres eran muchos para ella, pero el hecho de ser prostituida por un fin de semana hacía que el morbo aumentase y que no dudase en querer probarlo. Claro está que esos 30.000€ eran un aliciente que elimina cualquier duda que tuviese.

Después de comer recibí un mensaje de Ángel informándome de que había dos personas que por asuntos laborales no podrían acudir, pero además otras dos personas habían dado positivo en Covid, por lo que se quedaban en 6 los participantes. En un principio sonaba un poco mal, incluso pensé en posponer todo para otra fecha, pero Ángel me digo que podía llamar a Fran y Raúl si nosotros aceptábamos. Le comenté que no creía que hubiese problema por ello, pero que obviamente se lo diría a María. También se me ocurrió que yo podía aportar 2 personas para cumplir las 10 personas. Ángel me comentó que por el tema del dinero no nos preocupásemos, que tendríamos la misma cantidad y que si nosotros confiábamos en esas dos personas por él estaba bien.

Hablé con María y le comenté lo que me dijo Ángel, pero solo la parte de los del Covid, jejeje. Ella no supo en ningún momento que yo llamaría a dos personas de mi confianza para acudir a la reunión. Cuando le dije que serían Raúl y Fran los dos sustitutos, le gustó la idea porque ya los conocía y la idea de volver a tenerlos la ponía cachonda. Me puse en contacto con mis dos contactos para ver si aceptaban la propuesta y que se hiciesen las pruebas requeridas, algo que no dudaron en hacer. Luego llamé a Ángel para darle las novedades y se alegró de que todo volviese al cauce normal. Quedamos en vernos en dos días.

Durante el resto del día no hubo nada fuera de lo habitual de la pareja. Durante el viernes trabajamos por la mañana y a la tarde preparamos las maletas para acudir a la cita que nos llevaría a 48 horas de perversión, lujuria y deseo. Teníamos que estar allí a las 8 de la noche para cenar y poder comenzar con la propuesta. María iba con un vestido negro ajustado, unas medias negras y tacones, pero tenía la prohibición de llevar sujetador ni tanga.

Cuando llegamos a la finca nos recibió Ángel y nos llevó primero a la habitación que ocuparíamos nosotros en una casita de invitados, algo que nos gustó pues tendríamos nuestro momento de intimidad. Luego nos llevó a la casa principal y nos estuvo enseñando todo. Al llegar al salón nos encontramos con 5 personas sentadas tomando algo. Nos saludamos, pero por temas de intimidad habíamos quedado en que no se sabrían los nombres.

María se extraño de que faltase gente y, lógicamente, le preguntó a nuestro anfitrión el motivo. Pensó que solo tendría que atender al final a 6 hombres y ya se frotaba las manos en señal de una pequeña victoria, incluso salió una sonrisa de sus labios. Ángel al ver su sonrisa, intuyó lo que ella pensaba y quiso sacarla de sus pensamientos.

Á: Bueno putita, no te alegres tanto, porque te dijimos que íbamos a ser 10 hombres los que tendrías que satisfacer y agotar y seremos 10, jejeje
M: Miedo me estás dando…
Á: Bueno, por causas del Covid ya sabes que dos personas no pueden estar hoy aquí. En su lugar he traído a dos personas que no te van a decepcionar, y que los conoces.
M: Si, Raúl y Fran, ¿verdad? La verdad es que tengo ganas de volver a follarme a ese par de cabrones, jejeje… volver a dejarles con el rabo entre las piernas, nunca mejor dicho.
R: Ya veremos si esta vez puedes con nosotros, jejeje.
Á: Bueno, lo que Jose no te dijo es que había dos bajas más por temas laborales suyos.
M: Vaya, de eso no me dijo nada… y a él le temo, pues mirale, ya tiene su mirada perversa…
J: Yoooo, pero si soy un santito. Ya sabes que siempre miro por hacerte feliz y esta sorpresa te gustará.
Á: Chicos, podéis pasar.


En la sala entraron dos personas que hizo que los pezones de María se endureciesen al momento. Mi mano se metió por debajo de su vestido y noté como su coño empezaba a chorrear. La visión de los nuevos participantes la puso muy cachonda y no pudo reprimir abrir las piernas para que sus jugos bajasen por ellas.

Seguramente os estaréis preguntando a quien había invitado sin el conocimiento de María. Pues uno de ellos era nuestro amigo Sergio, del que ya sabéis su gusto por la puta de mi mujer. El otro participante era Ricardo, que fue uno de mis primeros corneadores y que tuvo la oportunidad de follársela a solas en un hotel. Con él hicimos nuestra primera videollamada mientras ella le comía la polla después de habérsela follado.

Ella me miró y por la cara que puso, supe de inmediato que la sorpresa que le habíamos preparado le había gustado. Ya conocía a la mitad de los participantes y eso hacía que se sintiese más segura. El nerviosismo que traía durante el viaje, desapareció en ese momento.

Tras esa presentación nosotros nos fuimos a la habitación para darnos una ducha y prepararnos. Cuando llegamos a la habitación, se me echó encima para besarme y darme las gracias por la sorpresa. Sobre la mesita de la habitación había un sobre con el dinero prometido y una carpeta con todos los informes sellados sobre las pruebas que nos habíamos hecho todos. Eso aún tranquilizó más a María. Nos metimos juntos en la ducha para darnos un baño. Salí yo primero, me sequé y la dije que le preparaba lo que tendría que llevar puesto.

Cuando María salió de la ducha y se secó, una de las peticiones es que no se maquillase, la querían al natural. No tenían ganas de ver el maquillaje corrido durante el tiempo que estábamos ahí, algo que a ella no le importó mucho, porque no es una mujer que le guste maquillarse, prefiere lo natural. Al salir y mirar la cama, solo encontró un collar de perra, medias de rejilla y zapatos de tacón fino.

J: No me mires así, las putas no necesitan ropa para follar.
M: ¿Y el collar?
J: Bueno, ha sido un regalo de ellos. ¿Has mirado lo que pone en la placa?
M: Pues no, no me he fijado.
J: Pues lee lo que pone.
M: Pues pone: Gata, Puta de Diablillo
J: Quieres ponértelo y darles el gusto o prefieres que lo guardemos para otra ocasión.
M: Tiene que ser mi marido cornudo el que decida lo que tiene que hacer la puta de su mujer. Pero ya te digo que me encantaría que me lo pongas y que me entregases a ellos con tu marca.
J: Pues date la vuelta, puta.

La puse el collar y saqué de debajo de la manta la correa para atarla y llevarla atada a la casa principal. A esas horas ya no había sol y el aire fresco hizo que se le erizasen los pezones. Al entrar en la casa todos pudieron observar la escena tan morbosa de ver a una pelirroja desnuda, salvo por las medias y los tacones, y con el collar en su cuello.

J: Bueno señores, es hora de cenar y para ello, aquí traigo a la puta de mi mujer que nos hará de plato. Espero que durante las próximas horas hagan un buen uso de mi puta y que disfruten de ella. Ya saben las normas, solo les pido una cosa más: Hagan con ella todo lo que quieren hacer a una mujer y trátenla como la grandísima puta que es. ¿Algo más que añadir, puta?
M: Si, me gustaría añadir algo, quiero que se cuenten las corridas que tenga cada uno y el que gane tendrá el premio de follarme una noche en mi casa delante de este cornudo de marido que tengo, sin límites de ninguna clase.
J: ¿Estás segura, puta?
M: Si, porque así me aseguro que volverán a sus casas con los huevos vacíos.
J: Pues vayamos al comedor para prepararte.


Nos encaminamos hacia el comedor en el que habían preparado las mesas de forma que María quedase con el cuerpo en una mesa, justo con su culo al borde de la mesa. Las piernas abiertas una en cada mesa, por lo que quedaba un hueco entre las dos mesas para poder acceder a su coño. La cabeza podía quedar colgando si la quitábamos el cojín que la habíamos puesto.

Para cenar habían cogido comida japonesa, algo que podríamos poner sobre su cuerpo y degustarlo en todo momento. Mientras dos personas la ponían la comida por su cuerpo, todos se desnudaron y ya se notaban las pollas bien duras. La vista era algo excepcional pues tenían a una hermosa mujer abierta de piernas, con su coño completamente depilado y con un brillo especial, señal inequívoca de su excitación.

Cuando todo estuvo preparado, Ángel como buen anfitrión nos sorprendió con una petición: Que todos la follasen durante 1 minuto cada uno y por cada trozo de comida que se cayese porque ella se moviese tendría un castigo, el cual consistía en azotar sus enormes tetas y su culo, una vez por cada pieza. Ella me miró y aceptamos de inmediato. Tenía más de 100 piezas de Sushi, sashimi y otras piezas por su cuerpo, eso podía ser interesante…

Hicieron una fila y uno tras otro iban pasando de minuto en minuto, María ya empezó a disfrutar desde la primera incursión en su coño. Ellos no hacían mucho movimiento, pues no querían que ella tirase nada, sino que querían disfrutarla. Fueron pasando poco a poco, primero los 5 desconocidos y después se habían puesto en orden: Ricardo, Fran, Raúl, Sergio y Ángel.

Cuando llegó Ricardo me miró y le guiñé un ojo, se puso entre sus piernas y le metió la polla de un solo golpe hasta el fondo, lo que provocó que se cayesen un par de piezas de comida que rápidamente pusimos en una bandeja. Ricardo se la estuvo follando con calma durante su minuto y dio paso a Fran que nuevamente se la clavó entera provocando nuevamente la caída de unos rollitos. Fran estuvo follándola con fuerza, pero no muy brusco, y le dio paso a Raúl. Él cambió la dinámica de todos y se puso a lamer el coño de mi puta provocando que ella llegase al máximo de su excitación, pero el minuto de Raúl acabó antes de que consiguiese tener un orgasmo. Llegaba el turno de Sergio y no se lo pensó a la hora de provocar un gran castigo, así que la folló con fuerza. María intentaba no moverse, pero no pudo soportar las embestidas de nuestro amigo y tiró varias piezas de comida. Nuevamente estuvo a punto de tener el orgasmo, pero se acabó el tiempo de Sergio. Se acercaba el momento de Ángel y todos aplaudían jaleándole, todos querían que tirase alguna pieza más para poder aplicar un castigo mayor. María le miró con los ojos llenos de lujuria y le dijo:

M: Vamos cabrón haz que me corra, follate a esta puta. A ver si eres un hombre y haces que me corra.
Á: Vas a ver puta, te voy a destrozar a pollazos.
M: Mucho hablar y poco hacer, vamos cabrón, úsame.

Ángel no aguantó el reto y se la clavó de golpe, estuvo follándosela durante 30 segundos con fuerza y se la sacó de repente. Aprovecho los jugos de la puta para clavársela por el culo de un golpe y encularla, pero eso hizo que ella tirase más piezas de comida, pues no se esperaba esa enculada. Le gustó tanto que empezó a correrse con un squirt que salpicaba a Ángel. Sonó el aviso del minuto y él no tuvo mejor idea que sacársela de golpe, dejándola con el culo abierto y provocándola un nuevo orgasmo.

Tras ese inició ella quedó exhausta y ahora venía lo mejor, contar las piezas para aplicarla el castigo por ser una niña inquieta. Se contaron 39 piezas, justo la edad de la puta, pero los participantes quisieron ser pragmáticos y como el tema del BDSM no estaba incluido, a pesar de que nosotros aceptamos la propuesta, quisieron que, dado que eran dos hermosas ubres y un buen culo, que se repartiesen entre 3 los lugares a dar. Así que, tras la comida, ella sería castigada por mí con 13 azotes en cada ubre y 13 en su culo.

Volvieron a poner la comida sobre ella y todos íbamos comiendo de su cuerpo. Yo la daba de comer a ella. Ellos alababan lo que estaba soportando y como aguantó el primer reto. También decían que tenía un coño enorme y mojado desde la primera polla, y que sería un placer follarlo muchas veces y correrse dentro de ella.

Cuando terminamos de comer todo lo que había sobre ella, todos se levantaron de la mesa rodeándola con las pollas bien duras. Se empezaron a masturbar, mientras volvían a hacer un rondo de folladas, esta vez de 2 minutos y usando cualquiera de los dos agujeros, su culo o su coño. Mientras el resto se masturbaba, el que estaba a la altura de su cabeza gozaba de una mamada durante esos dos minutos. Unos tras otros iban pasando por sus agujeros, hasta que no aguantaban más y se corrían sobre ella. Ninguno se corrió dentro, todas las corridas fueron sobre sus ubres y su coño, pero no dentro. La dejaron bien llena de lefa caliente y espesa, con unas corridas copiosas.

Una vez que finalizó esa ronda tocaba aplicar el castigo que se merecía. Así que fuimos al salón y la hice ponerse en pie en medio de la sala de frente a todos. Abrió las piernas y empecé a azotar sus ubres alternativamente.

Todos: Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, y siete. Ahora en su culo
J: Date la vuelta, puta y pon el culo en pompa.
Todos: Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve y diez… Ahora sus ubres de nuevo, pero déjaselas rojas.
J: Ya has oído puta, date la vuelta.
M: Vamos cornudo, dame como tu sabes, dame fuerte, que vean lo que aguanto.
Todos: Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce, trece, catorce. Los dos últimos más fuertes, quince y dieciséis.
J: Vamos a por los últimos azotes en tu culazo, puta. Ponte en posición.
M: Si, pero no te cortes a la hora de azotarme.
J: Vas a ver lo que es bueno, Sergio ven y tápala la cabeza.
S: Con mucho gusto.

En cuanto lo hizo me saqué el cinturón y lo doblé.

Todos: Uno
M: Ahhh, cabrón, eso no es tu mano.
J: Calla puta, pediste fuerza así que aguanta.
Todos: Dos, tres, cuatro. Más fuerte, que grite la zorra.
M: Nooo, más fuerte no.
J: Calla puta, estas para cumplir como la prostituta que eres.
Todos: Cinco y seis…

Todos aplaudieron el espectáculo. Realmente no fue tan fuerte como parecía, porque yo sabía lo que podía soportar María, así que ambos hicimos un poco de teatro, pero todos estaban encantados.

Tras ese momento, se había abierto la veda de uso de la puta. Pero Sergio y Ricardo estaban agotados por su trabajo y decidieron retirarse esa noche para estar frescos para el día siguiente. Raúl y Fran optaron por hacer lo mismo, de tal manera que quedábamos los 6 participantes y nosotros dos.

Uno de ellos se tumbó en el suelo y llamó a María para que se montase encima. Al mismo tiempo otro vio su culo expuesto y no tardó en aprovechar la oportunidad de follarla. El resto se iban masturbando lentamente para tener las pollas duras para tener su momento. Los dos primeros la follaban lento, pero con fuerza, algo que a María le encanta y la estaban poniendo muy caliente.

Ellos se sincronizaron de tal forma que mientras uno entraba, el otro salía, haciendo que ella notase el roce y aumentase su placer. Ella tuvo su primer orgasmo y ellos aprovecharon para cambiar de lugar y ponerla sobre la mesa. Ahora cambiaron de posición y la follaron el otro agujero. Ese momento fue aprovechado por Ángel para follarla la boca, y por follarla no digo que María se la mamase, sino que literalmente la estaba follando la garganta.

Á: Mirad lo que aguanta esta puta. Ahora ya sabéis lo que podéis hacer con ella, todos sus agujeros son flexibles y yo sé que aguanta dos pollas en su coño. No os cortéis en darle caña, que esta puta ya está rota.

Los dos que la estaban follando se miraron y le hicieron caso a Ángel y la follaron el coño al mismo tiempo. Eso pudo con María que se corrió de nuevo mientras dos pollas la perforaban el coño, pero ellos tampoco aguantaron mucho más y la llenaron el coño de leche.

Cuando se corrieron ya había otros dos listos para follarla, así que se colocaron en posición y son limpiarla el coño se la clavaron los dos. Ellos comentaban que les ponía cachondos follarse a putas que estaban bien llenas de lefa, así que el que estaba de cara a ella se lanzó a lamer las ubres de María que estaban llenas de la lefa de todos. A María eso le encantó y lo incitaba a que la chupase, que la mordiese los pezones y que las dejase bien limpias. Él no aguantó tanta excitación y no duró ni tres minutos follándola y se salió tras correrse dentro. Ese momento lo aprovechó Ángel para encularla, esta vez haciéndola sufrir un poco y metiéndola poco a poco, mientras el otro la follaba el coño con fuerza.

María ya empezaba a encadenar orgasmos y eso provocaba que todos estuviésemos más cachondos, incluido yo. Tanto Ángel como el otro participante se corrieron, uno en cada agujero.

Decidimos llevar a la puta a la mesa de la cocina, Aún quedaba un participante por follarla y se tumbó en la mesa y dijo que quería follarla el culo, así que María se puso de espaldas a él y se clavó la polla bien adentro, se tumbó sobre él y abrió las piernas. Otro participante se subió encima de ella y se la clavó en el coño, pero tenían una sorpresa porque otro participante más se unió y se la metió en su ya apretado coño. En ese momento tenía 3 pollas dentro, pero aún no había acabado el momento, porque Ángel la volvió a follar la boca y ella tenía una polla en cada mano.

María estaba dando placer a seis hombres a la vez. Estaba recibiendo polla por todos lados y ese momento puso a todos al máximo de su placer. Sabía que eso no duraría mucho y que pronto se correrían así que sacándose la polla de la boca les dijo:

M: Quiero que os corráis todos a la vez en mi cara, llenarme la cara de vuestra leche cabrones.
Á: Vamos a ponerla en el suelo a esta puta. y vamos a llenarla de leche.


Así que dejaron de follarla, la tumbaron en el suelo y la rodearon todos de rodillas con las pollas cerca de su cara. Todos se masturbaban y empezaron a correrse en su cara. Ella abría la boca para poder tragarse la mayor cantidad de leche. Se corrían por toda su cara con unos chorros intensos.

Cuando todos se corrieron, María tenía la cara blanca de las corridas que recibió. Entonces, sin previo aviso, Ángel se empezó a mear sobre ella y los demás al verlo lo imitaron, ella estaba encantada de recibir esas meadas calientes por su cuerpo, pero ella quería probar ese líquido caliente y demostrarles a todos la gran puta que era, así que abrió la boca y empezó a tragar la orina de todos. Ellos al verlo apuntaron sus chorros a su boca y se la llenaron de esas meadas y se la iba tragando poco a poco.

Cuando acabaron de mearse sobre ella, María se puso de rodillas y comenzó a limpiar con su lengua cada polla. No podía dejar que ninguno se fuese a dormir con la polla sucia. Limpio cada polla y le dio las gracias a su propietario por la follada que le había dado. El último por atender fue Ángel que dio por finalizada la jornada, ya eran las 2 de la madrugada y tocaba descansar.

Todos se despidieron hasta el día siguiente y nos agradecieron la tarde que habíamos pasado. Yo le enganché la correa a mi perra y la llevé hasta la casita de invitados. Según entramos no pude evitar tirarla sobre la cama y clavarle la polla en ese coño lleno de leche, al mismo tiempo que la limpiaba la cara y su cuerpo a lametazos.

M: Así me gusta puto cornudo, follate a tu puta esposa después de que se ha follado a seis tíos. Limpiame toda y cuando te corras limpiame el coño con tu lengua.
J: Gracias por dejarme en buen lugar zorra, sabía que me tenía que casar contigo porque eres la mas puta de todas las que me he follado.
M: Vamos cabrón correte dentro de tu puta, necesito saber que te gusta follarte a tu mujer cuando llegue a casa después de follarme a cualquier macho.
J: Ya sabes que si zorra, al igual te que gusta comerme la polla después de que me folle a otra. Sentir el sabor de otra en mi polla y limpiarle el coño de mis corridas a ellas.
M: Ahhh cabrón correte ya, correte conmigo.
J: Toma puta, toma mi corrida.

Me corrí con ganas dentro de su coño y bajé por su cuerpo para limpiarle cada gota de leche que salía de él. Mientras se lo comía, ella se relajó tanto que se quedó dormida, así que la tapé, me eche a su lado y dejé que el sueño me venciese.

Ambos dormimos durante horas, hasta que los primeros rayos del sol nos despertaron el sábado… ¿Qué pasó el sábado? Pronto lo sabréis.

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