M Y A 1

Tiempo de lectura: 25 minutos
JOSE Y MARÍA 1

Hola querido lector, este libro es el resultado de dos personas que deciden darle un cambio a su vida sexual.

Nos presentamos: yo soy Aitor, un joven de cierta edad y con mucho vicio en el sexo. Casado con una preciosidad digna de compartir. Ella es Maialen, rozando la cuarentena, de 1,65, delgadita, pero con una preciosa 100 de pecho. Además, uno de sus grandes atractivos es su melena roja que tantas miradas atrae a su paso. Todos conocemos el rumor sobre la fogosidad de las pelirrojas y os puedo confirmar que, en lo que a ella le compete, es totalmente cierto y lo iréis descubriendo. Las diferentes aventuras las escribimos ambos, pues es mejor que cada uno relate de una forma diferente como vive las cosas.

En esta ocasión conoceréis una faceta de nuestra forma de ser en el terreno sexual. Somos una pareja abierta que disfrutan del sexo con la libertad consensuada que ellos admiten en su día a día. Un fin de semana, como cualquier otro, decidimos ir a un local de intercambios para ver cómo es el ambiente y con qué sorpresas nos podemos encontrar.

Maialen va con un vestido negro corto y escotado, unas medias de rejilla y zapatos de tacón. Yo voy vestido con un traje negro. Pero ese día Maialen tenía ese brillo en sus ojos de estar haciendo una travesura.

Aitor: Cariño, tienes esa mirada que me dice que hay algo que no me cuentas.

Maialen: Bueno, es que se me ha olvidado algo en casa, y debería tenerlo…

A: No me digas, ¿algo que deberías llevar en el bolso o puesto?

M: Algo que debería llevar puesto y que tu zorrita se ha olvidado.

A: Lo que haces por ahorrarte tiempo para abrirte de piernas… Seguro que ya estás mojada y tu tanga está bien sequito en casa, ¿verdad?

M: Puede ser…

Meto la mano por debajo del vestido y efectivamente iba sin ropa interior y completamente   mojada, dejando un olor peculiar de hembra salida en mis dedos.

Llegamos al local y la señorita de relaciones públicas nos enseña todo el local, el bar, los jacuzzis, las duchas, las habitaciones, etc. Nos pregunta nuestros gustos y nos deja en el bar con la primera ronda de bebidas. Observamos el ambiente que hay, la gente, las parejas que se forman, tríos, los solteros que buscan a las hembras deseosas de miembros en completa erección.

Nosotros pasamos a dejar la ropa en el vestuario y salir con la toalla y el albornoz correspondiente. Al volver a la barra observo que Maialen viene con ganas de guerra porque va mostrando su cuerpo al llevar abierto el albornoz, mostrando su precioso coño pelirrojo que llama la atención a todo aquel que se cruza con ella. Levantando pasiones y pollas por donde pasa.

Nos hemos puesto unas normas y es que lo que aquí se hace es para disfrutar, sin que haya arrepentimientos ni reproches por ninguno de los dos lados. Ambos tenemos la libertad de estar con cualquier persona y disfrutar de una noche excitante, pero cierto es que la idea de ver a Maialen llena de pollas, rellena y cubierta de lefa por todo su cuerpo, hace que mi polla pase a un estado de erección provocado que se haga un hueco entre las uniones del albornoz, por lo que decido abrir el albornoz.

Nos sentamos en una de las mesas con nuestras bebidas y decidimos arriesgarnos y desnudarnos completamente, pues la verdad es que nos sentíamos un poco ridículos con el albornoz.

Además, nos fijamos en el resto de la sala y pudimos observar que también estaban desnudos y no queríamos ser los únicos que se tapaban, por muy novatos que fuésemos.

A: Pues parece un buen sitio, se ve todo muy bien y sin acosos. La gente parece que es muy respetuosa y no se ven hombres del estilo cazadores.

M: Pues sí, es verdad. Pensé que me sentiría agobiada, pero por ahora me gusta.

A: ¿Y ya le has echado el ojo a alguno, perrita mía?

M: Puede ser, jejeje. ¿Ves aquel grupito de aquella esquina?

A: ¿Aquellos que están con el mástil en alto? ¿Y cuál de ellos te ha gustado?

M: Bueno, es que me han gustado los tres, jijiji

A: Ya me lo imaginaba… ante la duda aprovechar con los tres, ¿no?

M: Bueno, cornudito mío, ya sabes que te casaste con una putita a la que le gusta tener los agujero bien llenos, y creo que sería una pena separarles siendo amigos los tres. Yo les puedo atender a los tres y sé que te gustaría ver cómo lo hago. ¿Te gustaría verlo?

A: Ya sabes que me encanta ver como sacas esa puta que llevas dentro. Me encantaría ver cómo les dejas secos y suplicando por parar.

M: Entonces, ¿a qué esperas para ser un buen marido cornudo e ir a por ellos para entregarme?

A: Bueno, la próxima vez te tocará entregar a tu marido a una buena hembra que me vacíe los huevos.

M: Cariño, ya sabes que me encantaría ver cómo te follas a otra, pero ahora dame ese placer.

Me levanto de la mesa y me dirijo hacia el trío de amigos y les invito a tomarse algo con nosotros.

  • Ángel es un moreno de 1,90 con unos abdominales bien marcados, con una polla de 25 cm.
  • Raúl es español de 1,75, también cuidado, pero sin llegar a estar muy fibrado, con una polla de 20 cm.
  • Fran es español de 1,80 con algo de barriguita y una polla de 17 cm.

Cuando les muestro a Maialen, me comentan que tengo mucha suerte de tener una mujer tan preciosa, y que ha llamado la atención de todos en el local. Eso hace que mi ego aumente, saber que mi mujer es más atractiva de lo que ella piensa y que en parte es mi media vida. Al llegar a nuestra mesa la presento a nuestros candidatos.

A: Aquí tenéis a Maialen, la puta de mi esposa. Estaba deseando conoceros y quiere follar con los tres. Pero tenéis que saber que hay una norma: yo tengo que estar presente en todo momento.

M: Mucho gusto chicos, espero que os guste tanto como vuestras pollas me señalan.

Chicos: Por supuesto, estas para no desperdiciar ni un milímetro de ese cuerpo. Además, ninguno de nosotros hemos estado con una pelirroja.

Pedimos una nueva ronda, que amablemente se ofrecen a pagar ellos, y nos vamos conociendo un poco más mientras veo como las mejillas de mi zorra adquieren un bonito color rojizo, señal inequívoca de excitación.

A: Cariño, una pregunta ¿porque te estás conteniendo? Sé que estás deseando tener esas pollas en la mano y comprobar cuanto te desean estos chicos.

M: ¿Pero aquí mismo, cariño? ¿No prefieres que vayamos a la habitación?

A: Cuando nos acabemos las copas nos vamos, pero no vas a dejarles así tanto rato, dales un anticipo y que vean que realmente me case con una puta. Y que todos en el local lo vean.

M: Pues, a que esperáis chicos, venid aquí. Tu Raúl siéntate aquí, que voy a necesitar un anclaje bien metido donde me pueda sujetarme, y vosotros dos poneos a mi lado de pie.

R: Ven aquí zorrita y clavate bien, que el cornudo vea cómo se follan a la puta de su esposita.

Veo como Maialen no pierde el tiempo y al sentarse sobre Raúl se clava los 20 cm de golpe. Al hacerlo veo entre la penumbra de la sala como brilla su pelirrojo coño, pues su excitación está al máximo. Cuando hace el tope, agarró las pollas de Ángel y Fran y empezó a comérselas degustando cada milímetro de su larga extensión.

Una de las cosas que no os he dicho, es que mi querida esposa disfruta de hacer gargantas profundas y ya la tengo acostumbrada. No es que tenga algo portentoso, pero mis 18 cm se acomodan muy bien en su dulce garganta.

Ella chupa con ganas mientras su cuerpo se mueve ligeramente de atrás hacia delante haciendo que esa polla que tiene en su coño no pierda la erección. Raúl la tiene bien cogida de la cintura, mientras Ángel aprovecha para acariciar su pecho, y hacer que sus pezones se pongan bien duros. Fran decide quitarla la polla de la boca y arrodillarse entre sus piernas para lamer su coño con ganas.

 Se nota que son amigos y que no es la primera vez que hacen algo así, pues los tres se encuentran muy a gusto disfrutando de la misma mujer.

Maialen no puede soportar la lengua en su clítoris de Fran mientras tiene la polla de Raúl clavada hasta el cérvix y con la de Ángel perforando su tráquea. Veo en sus ojos ese brillo de lujuria que hace que mi polla esté pidiendo unas caricias. La veo disfrutar y ese espectáculo que muestra hace que se acerque más gente para poder apreciar dicho espectáculo. Tanto hombres como mujeres se masturban viendo a la nueva atracción disfrutando de un sexo casual.

Maialen al darse cuenta de la gente que nos rodea se excita hasta tal punto que agarra a Fran de la cabeza, restregando su coño mientras se mueve para acelerar la follada que se está procurando. Llegando a uno de sus orgasmos favoritos en el que lanza un potente squirt, dejando la cara de Fran completamente mojada, y saltando sus jugos hasta la mesa.

Todos aplauden por el espectáculo que se ha producido y yo estoy orgulloso de que mi mujer se haya mostrado como la mujer caliente que es. Al tener su orgasmo y relajarse, todos se van poco a poco y nos dejan de nuevo a los cinco solos en nuestro rincón. Nos tomamos las copas, alguna con sabor especial a chochito, y decidimos que es hora de ir a la habitación.

Cuando encontramos una habitación libre, mi mujer hizo pasar a nuestros tres acompañantes a la habitación. Nosotros nos quedamos un minuto en la puerta mientras manteníamos una pequeña conversación. Lo que iba a ser nuestra vida desde ese momento y que podíamos disfrutar si todo salía bien.

M: Ahora, cornudito mío, quiero que entremos y me entregues a esos chicos para que hagan con tu mujer lo que quieran. Tú te sentarás a mirar y si aún tengo ganas al finalizar, podrás tener tu parte.

A: ¿Quieres poner algún límite, zorra?

M: Ninguno, quiero hacer de todo y por todos lados y como son chicos sanos quiero sentir sus pollas sin nada por medio.

Entramos en la habitación y ellos están manteniendo sus pollas duras y listas para la acción.

A: Bueno chicos, aquí os entrego a la puta de mi mujer. Podéis pedirla lo que queráis y hacer con ella de todo. No hay límites, pero quiero que vaciéis vuestra leche dentro y encima de mi mujer, hasta que no os quede ni una gota.

M: Soy toda vuestra, y quiero que salgáis de aquí sin ganas de follar y que me dejéis bien rellena por todos los agujeros, sobre todo mi coño.

Á: Pues a que esperas para ponerte de rodillas y saborear las pollas que te van a hacer disfrutar. Y tú cornudo, a tu esquina para que aprendas como se folla a una puta como tu mujer.

R: Eso, quiero ver si la chupas tan bien con esos labios que tienes de chupona.

Maialen coge un cojín de la cama se lo pone bajo las rodillas y mientras coge dos pollas, se mete la tercera en la boca. No duda en comprobar lo duras que están y como empiezan a destilar el néctar en la punta de cada uno. Ellos se van moviendo para disfrutar de su boca por espacio de unos 5 minutos, pasando todos por su boca.

La hacen agacharse un poco más levantando la cabeza, para hacerla una garganta profunda tras otra, empezando por la de Fran que es la más pequeña y acabando por la polla de Ángel, pudiendo observar todos como se le ensancha la tráquea. Él ya no puede aguantar y tiene su primera corrida en la garganta, provocándola unas arcadas, pero disfrutando de la lefa caliente y espesa de este.

Tras eso, Raúl se tumba en la cama y la ordena que se tumbe encima de él mientras se la mete en el coño. Ese momento es aprovechado por Fran que al ver su culo no puede reprimirse y se la mete poco a poco. Maialen empieza a disfrutar de su primera doble penetración de la noche, mientras Ángel se recupera de la corrida que ha tenido. Tanto Raúl como Fran se sincronizan y empiezan a darle una follada lenta pero profunda a Maialen, haciendo que empiece a encadenar pequeños orgasmos, uno tras otro, haciendo que sus jugos resbalen hasta mojar la cama.

M: Folladme duro cabrones, dadme fuerte y que el cornudo vea a su puta correrse como una cerda.

A: Si dadle fuerte, quiero ver como saca otro squirt de ese coño pelirrojo.

R: Te vamos a reventar puta, voy a llenarte el coño de leche hasta preñarte como a una cerda.

F: Vamos Raúl, reviéntala que luego tienes que probar su culo, lo abierto que está. Esta zorra está acostumbrada a tener el culo abierto.

M: Siiii, folladme, me corrooooo.

Maialen se corrió, como hacía mucho tiempo que no se corría, teniendo dos pollas dentro de ella. Era una nueva experiencia nueva para ella, pues nunca tuvo a su disposición dos hombres.

Raúl se corrió en su coño y tuvo que descansar un poco, un momento que aprovechó Ángel, ya recuperado de su primera corrida, para metérsela en el coño y disfrutar de lo abierto que estaba. Maialen no se esperaba esa incursión tan pronto y eso hizo que su orgasmo se alargase pues Fran no había parado de encularla.

En ese momento Fran notaba que se correría enseguida y quiso hacerlo en la boca de Maialen. Así que salió de su culo y se puso enfrente de Maialen mientras la agarraba de la cabeza y empezó a follarle la boca. Raúl aprovecho que se estaba recuperando y viendo el culo tan abierto que tenía delante de él, no desperdició la oportunidad clavándosela de un golpe. Ahora Maialen tenía su fantasía cumplida teniendo los tres agujeros llenos mientras yo la veía disfrutar como la zorra que es.

Tras unos minutos de una dura follada, Ángel se corrió en su coño, mientras Raúl se corría por segunda vez, esta vez en su culo, y Fran no pudo aguantar mucho con el placer que le producía la garganta profunda que la estaba haciendo mi mujer. Su fantasía aumentaba en hechos, pues había conseguido que tres pollas la llenasen de leche casi al mismo tiempo, lo cual hizo que tuviera un orgasmo con ellos que duró por varios segundos.

Decidieron descansar un poco y tomar un poco de fuerzas, pues al menos Ángel y Raúl querían continuar, pero Fran nos dijo que él no podía más y que nos tendría que dejar. Nos despedimos de él y quedamos en vernos en otra ocasión. Maialen estaba un poco decepcionada pues solamente le había durado un asalto, pero bueno, ella había cumplido su objetivo de dejarle seco.

Decidimos que saldríamos a tomarnos una nueva ronda de bebidas, intercambiamos impresiones y los gustos de cada uno de los participantes.

Ellos estaban sorprendidos por la capacidad de aguante de una cosita tan delgadita y ver que la fogosidad de las pelirrojas estaba más que acreditada. Maialen se reía y les confesó su plan de dejarles secos y no parar hasta que ellos le suplicasen parar como ha hecho Fran.

Tras esa confesión Raúl la coge de la melena y la lleva la boca a su polla para follársela.

R: Ven aquí puta, vas a ver quién termina agotada.

Á: Levanta el culo, que aún no he probado esa delicia y no hay que dejar que se cierre.

A: Vamos puta, demuéstrales que eres capaz de terminar con ellos. Déjales bien secos.

Maialen se traga la polla de Raúl por completo, mientras le acaricia el capullo con la lengua. Al mismo tiempo Ángel le mete la polla poco a poco, pero sin pausa hasta hacer desaparecer en su interior los 25 cm de polla. Maialen siente en falta una polla y baja la mano para masturbarse y poder obtener el placer que le faltaba.

A: Mirad chicos, la zorra echa en falta una polla en su coño. Raúl fóllatela que necesita que la rellenen bien.

M: Si folladme los dos, que el cornudo vea cómo me entran pollas más grandes que la suya. Rompedme los agujeros y correos dentro que quiero la leche que aún guardáis.

R: Ángel métesela entera, que la voy a clavar la polla de golpe en su culo, que sienta como le rompes el coño a esta zorra.

Ángel se la metió entera hasta que sus gordos huevos toparon con el culo blanco de mi puta esposa. Momento en el que Raúl aprovechó para romper su coño sin piedad. Le metió su polla entera de un solo golpe haciendo que mi mujer tuviese de nuevo un orgasmo pegando un grito que se la debió oír en todo el local.

Ambos empezaron a follarla con fuerza, Ángel tumbado boca arriba, encima mi mujer boca arriba y Raúl boca abajo follándosela mientras mordía los pezones de mi mujer. No aguantaron mucho ambos, pues si se contaba el roce de sus pollas a través de los agujeros de mi mujer, junto con lo lubricada que estaba, terminaron por decirle que estaban a punto de correrse.

M: Parad los dos, que quiero hacer algo. Si es vuestra última corrida quiero disfrutarla juntas en mi coño.

Á: Te la meto en el coño yo primero zorrita, pero date prisa que no aguanto más.

M: Mete solo la punta. Y ahora tú metela.

Á y R: Ya las tenemos

M: Pues a que esperáis para romperme el coño los dos, folladme cabrones, metedme vuestras pollas hasta el fondo y correos los dos a la vez.

Ambos empujaron sus pollas quedando su coño muy ajustado con semejantes pollas. Maialen empezó a correrse al sentir esa intrusión, poniendo sus ojos en blanco. Ambos empezaron a follarla al mismo tiempo, notando la polla del otro rozarse con la suya y oyendo mi mujer correrse sin parar. Eso hizo que ambos no aguantasen más y que se corrieran al mismo tiempo echándole una cantidad enorme de lefa dentro de su coño.

Los tres tuvieron un orgasmo que les duró varios segundos y ellos confirmaron que les había dejado secos. Sacaron sus pollas haciendo que se viese su gran coño lleno de leche. Maialen se quedó tumbada y ellos se retiraron, confirmando que había sido su mejor polvo y que deseaban vernos de nuevo. Nos quedamos solos en la habitación y cerré la puerta, pero cuando me di la vuelta, vi a Maialen con ese brillo en los ojos que desvelaba una última travesura.

M: ¿Te ha gustado cornudito mío? Pues aún queda una última cosa por hacer.
                                A: A ver, que se te pasa por esa cabecita loca, zorrita mía.

M: Tengo el coño lleno de leche… puedes limpiármelo con la lengua y follarme, o puedes follarme primero y luego tragarte la leche de unos buenos machos.

La polla se me puso dura al instante y no duré en aprovechar que estaba tumbada para echarme sobre ella y meter la polla en ese coño lleno de semen de otros hombres para follármela hasta correrme. Aproveché para darle su tratamiento en sus tetazas azotándolas y tirando de sus oscuros pezones, mordelos y chuparlos.

Mi polla entraba y salía de su coño con fuerza haciendo que quedase pringada de la leche de los machos que se la habían follado en mi presencia. Era tal la excitación que tenía acumulada que la hice lo que le gustaba, la cogí del cuello apretando para asfixiarla (con precaución) y llevarla al orgasmo, justo cuando yo notaba como subía la leche por mi polla y la llenaba de leche de nuevo.

Bajé por su cuerpo hasta su coño para lamérselo y limpiarla de la leche mientras ella me agarraba la cabeza y no me soltaba por el placer que estaba recibiendo por mi lengua. No me dejó escapar de su prisión hasta que se corrió de nuevo y llenó mi cara de leche con un nuevo orgasmo.

Nos relajamos un poco tras el placer que obtuvimos los dos. Nos miramos a los ojos y nos sonreímos los dos por la nueva aventura vivida por ambos. Teníamos ganas de volver a vivir una aventura así.

A: ¿Has disfrutado de la visita?

M: Ha sido maravilloso, hoy voy a dormir relajada, pero me he quedado con ganas de probar más cosas.

A: Y las haremos mi pequeña putita viciosa.

M: Me voy a tener que esforzar mucho para devolverte el día de hoy, voy a tener que buscarte a dos hembras para que quedes satisfecho.

A: Lo importante es que ambos disfrutemos de lo que hacemos.

Tras relajarnos y darnos una ducha, nos vestimos y nos fuimos a casa para disfrutar de nuestra intimidad. Pensando en las posibles nuevas aventuras, deseos y gozar de lo que la vida nos da.

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