JOSE Y MARÍA 6

Tiempo de lectura: 25 minutos

Después del sábado que habíamos pasado, ¿qué nos depararía el domingo?

Os recomiendo que leáis los relatos anteriores:
Jose y María (1) https://laescueladebdsm.com/2021/07/29/jose-y-maria-1/
Jose y María (2) https://laescueladebdsm.com/2021/07/29/jose-y-maria-2/
Jose y María (3) https://laescueladebdsm.com/2021/07/29/jose-y-maria-3/
Jose y María (4) https://laescueladebdsm.com/2021/07/29/jose-y-maria-4/
Jose y María (5) https://laescueladebdsm.com/2021/08/01/jose-y-maria-5/

Nos despertamos el domingo, en la tranquilidad de la casita de invitados y con ese aroma a café recién hecho. No se puede despertar uno de mejor manera, sobre todo si nos alimentaban de esa manera. Ese día al levantarnos lo hacíamos con la certeza de dos cosas bien claras: María no tendría que atender mas que a 4 hombres y que no estaríamos todo el día, pues la propuesta finalizaba a las 8 de la tarde.

Una vez que nos levantamos, nos duchamos y nos pusimos a desayunar para tener energías y afrontar lo que venía. Para el día de hoy, querían ver a María vestida con un elegante vestido negro ajustado, pero también con un conjunto interior de seda negra, compuesto de sujetador y tanga. Todo ello adornado con medias negras y ligero, así como unos elegantes zapatos de tacón. Querían que fuese vestida como una prostituta de lujo. Por supuesto, llevaba su collar de perra en el cuello.

La verdad es que dicha vestimenta realzaba su belleza y contrastaba con el hermoso pelo rojizo y creaba una imagen muy sensual. Como podéis recordar, ella no se maquillaba y no la hacía falta en absoluto. Era una diablesa que provocaba pensamientos impuros a cada paso que daba enfundada en un halo de misterio.

Nos dirigimos a la casa principal y nos encontramos con todos esperándonos. Los cinco anónimos y Fran se quedaron para despedirse de nosotros por hoy, agradeciendo cada momento que pasamos juntos y alabando la capacidad de aguante de mi mujer. Todos coincidieron en que estarían encantados de repetir de nuevo esta experiencia, a lo que María respondió que no estaría mal, pero con menos hombres pues, aunque ha aguantado con menos hombres podría atenderlos mejor, jejeje.

Ellos se despidieron, alguno me dio una tarjeta con sus datos de contacto para próximas oportunidades. Nos quedamos solos con Raúl, Ricardo, Sergio y Ángel y por sus miradas preveía que algo se traían entre manos. Lo primero que nos comentó Ángel es que la ropa que traía puesta era un regalo, tanto para ella como para la vista de los presentes.

Pasamos a la sala y Ángel puso música para que María les hiciese un striptease. Ella comenzó a bailar muy sensualmente y procedió a empezar a desnudarse poco a poco. Primero se quitó el vestido desabrochándolo del cuello y dejándolo caer por su cuerpo al ritmo de la música. Poco a poco vimos su cuerpo desnudo y ver su blanca piel en contraste con el vestido negro y su melena pelirroja hacia que poco a poco se empezasen a levantar las pollas de los presentes.

Cuando se quitó el vestido echó las manos a su espalda para quitarse el sujetador, pero lo hizo de espaldas a ellos. Se dio la vuelta con las manos en sus ubres y aguantando el sujetador soltó una de sus manos para quitarse el tirante de un lado, luego cambió las manos y procedió a quitarse el otro tirante. Volvió a darse la vuelta y de espaldas a ellos, cogió el sujetador con una mano y mirándolos por encima del hombro lo tiró hacia ellos. Ese momento fue tan erótico, que todos empezaron a masturbarse. Se dio la vuelta para mostrar su hermoso cuerpo prácticamente desnudo, viendo las consecuencias de sus actos.

En ese momento la pidieron que se quedase con las medias, el liguero y los zapatos, que solo se quitase el tanga. Ella procedió a soltar el liguero para poder quitarse el tanga, pero para provocarles más, se le ocurrió meter cada tira por el interior del tanga y volver a atarlo a las medias. Eso hizo que aumentase la excitación en todos, incluido en ella misma. De frente a ellos fue bajando su cuerpo sin doblar las rodillas y haciendo que su cuerpo formase un ángulo recto perfecto. Se giró de manera que quedase de forma lateral y con sus manos fue bajando el tanga por sus piernas lentamente. Cuando lo sacó por sus zapatos lo lanzó de nuevo hacia ellos y comprobaron que estaba humedecido. No pudieron evitar el gesto de llevárselo a la nariz para oler el embriagador aroma que emana de los jugos de la perra.

María los miró y con las piernas bien juntas se giró dándoles la espalda, mostrando su culo y su coño bien apretado. Abrió las piernas y poniendo las manos en sus tobillos empezó a subirlas por sus piernas y a la altura de las rodillas paso al interior de sus muslos hasta llegar a su entrepierna. Con dos dedos separó sus labios mostrando lo mojada que estaba, algo que se podía observar por lo brillante que estaba su coño.

Una mano la pasó hacia su culo abriendo sus nalgas para mostrar su abierto culo, mientras que la otra procedía a frotar su coño en toda su extensión. Pasaba sus dedos por toda su raja y cuando llegaba a su agujero, se los metía por completo hasta el fondo, empezando a gemir. Empezó a masturbarse con fuerza con dos dedos, pero poco le duraron porque ella necesitaba un grosor mayor y viendo las pollas que tenía a su disposición, empezó a meter un tercer dedo. Con la incursión de ese tercer dedo sus gemidos ya eran más que evidentes, pero nuevamente sentía la necesidad de estar más llena, así que metió su cuarto dedo dentro de su enorme coño.

Todos veían a la puta de mi mujer como se metía cuatro dedos en su coño y se masturbaba con ganas. Yo estaba esperando cuando ella les gritaba que necesitaba de sus pollas, la conocía y sabía que quería follar como una guarra. Pero el Summun para todos fue con ella se metió el último dedo, metiendo su mano dentro. Todos se levantaron, se acercaron a ella, pero sin tocarla y se masturbaban viendo como su manita desaparecía dentro de su coño y sacaba los jugos que empezaban a formar un charco bajo ella. Esa imagen hizo que no aguantasen más y todos empezaron a correrse sobre ella. Llenando su culo de una espesa cada de lefa, algo que ocasionó el orgasmo de María al sentir como caían los chorros de lefa.

Todos nos sentamos en los sofás a descansar un poco. Ellos agradecieron el espectáculo que les había dado y por supuesto la traca final que había originado que todos se corriesen en el mismo minuto. Ahora empezaba lo más interesante, lo que ellos querían era follarse a mi puta con las medias, el liguero y los zapatos, una imagen que hacía que sus pollas se endureciesen.

La tumbaron sobre la mesa de la sala, la atamos a la mesa y empezaron a hacer un rondo de tal manera que uno se la follase, otro le follase la boca y que tuviera dos pollas en sus manos. Lo mejor de hoy es que tenía las pollas más grandes y que más duraban follando. En esta ocasión cambiarían de posición cada 5 minutos, pero no pararían tras correrse, sino que seguirían hasta que ellos decidiesen parar.

M: Vamos cabrones, quiero romper las normas. Ya que estamos todos en confianza. ¿Qué te parece cornudito mío?
J: ¿Qué se te está ocurriendo, puta?
M: Quiero que me usen, que me violen, que abusen de mí, que me desprecien y me humillen como la puta perra de mierda que soy. Ya que me pagan, que me hagan de todo lo que deseen.
J: Esto no debe salir de aquí, ¿aceptáis?
Todos: Siiii, por supuesto que sí. ¿Qué límites hay?
M: Nada de marcas en la cara, nada de sangre, por lo demás aprovecharos de la puta que habéis pagado.

Empezaron a follársela con fuerza, uno por la boca y otro por el coño. No tenían piedad de ella y estaban forzando sus agujeros, mientras que los dos que estaba pajeando se entretenían en azotar sus ubres y tirando con fuerza de sus duros pezones. Tocó el primer cambio de puesto y ahora los dos que la estaban follando su boca y su coño, tenían 5 minutos de relajación con una suave paja. Ángel se fue a por una bolsa y sacó de ella unos guantes de seda que le puso a María. El suave tacto de la seda rozando sus pollas era algo que todos deseaban. Nuevamente la forzaban haciendo que su garganta se abriese al máximo para albergar esa polla, y que su coño fuese penetrado hasta el cérvix.

Seguían torturando sus ubres, tanto azotándolas como tirando de sus pezones, les encantaba como se movían con cada nuevo golpe. Tocó de nuevo la alarma y cambiaron de posición haciendo que quien empezó follando su coño, ahora le estuviese follando el coño ahora le follase su boca. María ya empezaba a dar señales de sus primeros orgasmos, pero ellos no iban a parar porque esa puta orgasmase, lo que querían es provocarla que encadenase uno tras otro, hasta que tuviese que suplicar por un descanso. Lo que no sabían es que María tenía su ego y eso hacía que resistiese las ganas de pedir clemencia.

El que estaba follando su boca no pudo aguantarse y se corrió en su garganta, dándole su primera lefada del día en su boca. Pronto tocó el cambio y cambiaron de nuevo, por lo que el que sé corrió en su boca, tendría 5 minutos relajantes en manos de María. Ya estaban cumpliendo la primera ronda y se notaban las ganas de llenarla de lefa. El que estaba en su coño no duró mucho por la lubricación que tenía y se corrió en su coño, el que tenía en una de sus manos se corrió en sus ubres, y el que tenía en su boca se corrió sobre su cara, dejándola llena de lefa.

Ellos no pararon de usarla, pues cuando tocó la siguiente alarma cambiaron de posición para darla más caña, sin importar que ella estuviese manchada de lefa, al contrario, eso les excitaba más y hacia que sus pollas no se bajasen. Continuaron usando sus agujeros, pero en esta segunda ronda quedaron que ahora le follarían el culo y le darían descanso en su coño. Por lo que ahora ya no solo seguían torturando sus ubres, sino que además tenían la posibilidad de azotar su coño mientras otro se lo follaba, eso hacía que María soltase más jugos.

Cada cinco minutos iban rotando mientras se iban corriendo dentro y por encima de María. Durante casi dos horas fueron varias las corridas que tenía en su coño, en su culo, por encima de ella y en su cara. La llevaron entre todos a la bañera y una vez dentro empezaron a orinarla por encima de ella, sobre todo en su cara para ver como María abría la boca y se bebía sus meados calientes. A ellos les excitaba ver lo guarra y cerda que era, así que la sacaron de la ducha, la pusieron de rodillas en el baño y la ordenaron comerse sus rabos.

Empezando por el de Raúl, siguiendo por el de Ricardo, Sergio y, por último, el de Ángel. Todos la mantuvieron 5 minutos follando su boca con sus pollas sucias de lefa y orín. Ella se encargaba de dejarlas bien limpias y duras listas de nuevo para que siguiesen usándola.

M: Vamos cerdos, ¿no podéis con esta puta? Aún tengo más ganas de polla. Aún no me habéis provocado ni un triste squirt.
Á: Vas a ver zorra, te vamos a destrozar los agujeros, hoy te vas a volver a casa con los agujeros tan abiertos que no podrás sentarte en una puta semana.
S: Vamos perra, vete a cuatro patas a la sala, que vamos a seguir usándote.

María fue a cuatro patas y ellos detrás observando como la muy perra movía sensualmente su culo. Cuando llegaron a la sala, Sergio se tumbó en el suelo y la mandó que se clavase sobre él, ella se metió su gorda polla de un solo golpe y se echó hacia delante. Ángel se subió sobre ella violando su culo ya abierto y Raúl se la metió en el coño junto con la de Sergio. Tan solo quedaba Ricardo que se encargó de ahogar los gemidos de la zorra mientras se la clavaba en su garganta. Todos empezaron a meter y sacar sus pollas en sus respectivos agujeros en perfecta sincronía, hasta que no soportaron tanto placer y se corrieron en sus agujeros. Raúl y Ricardo decidieron descansar un poco, mientras que Sergio y Ángel quisieron continuar.

Ahora Ángel se tumbó en el suelo e hizo que María se la clavase en su culo, pero de espaldas a él. María abrió las piernas esperando que Sergio la follase el coño, pero este dirigió su polla al culo haciendo que María sintiese como la reventaban las dos pollas más gordas de todas las presentes. Estuvieron reventando su culo durante 10 minutos hasta que le sacaron las pollas, pero solo lo hicieron para metérsela por su coño. Estaba recibiendo una dosis de caña que no se esperaba, pero lo estaba disfrutando como la grandísima puta que era.

Ángel aprovechaba para apretar sus gordas ubres, mientras que Sergio aprovechaba esos apretones para morder sus pezones y tirar de ellos con sus dientes. Los gritos de placer inundaban la sala, y se percibía un claro olor a sexo que hacía que aumentase la excitación de todos. Ángel y Sergio la follaron el coño durante 10 minutos, momento en que Ángel se la sacó del coño para usar su culo. Ahora ambos empezaron a ser más bruscos, la forzaban más y mientras uno la azotaba las ubres, el otro la cogía del cuello, hasta que no pudieron aguantar más los tres y se corrieron al unísono. Esta vez María si que soltó una gran squirt y llegó a poner los ojos en blanco, dejándose caer sobre Ángel. Esa ultima follada fue bestial y dio un gran resultado en María.

Tras descansar unos momentos, decidimos irnos todos a la piscina para refrescarnos, relajar los cuerpos y esperar que llegase el servicio de catering con la comida. Ángel no se acordó de avisar al catering y nos encontramos con una gran cantidad de comida para los seis que éramos. En la piscina María se puso traviesa y les hacía sentarse en el borde para poder comerles las pollas, quería mantenerles calientes para seguir con las folladas después de comer. Sí, seguramente habréis pensado si María se quitó las medias y el liguero, así como los zapatos, pero solo la dejaron quitarse los zapatos, pero no así ni las medias ni el liguero. Les excitaba la idea de mantenerla así.

Tras descansar un buen rato en la piscina, nos fuimos a la cocina encontrando las bandejas de comida y nuevamente había comida japonesa para comer. Tumbamos a María sobre la mesa y colocamos los rollitos de nuevo por su cuerpo. En esta ocasión no había nada más previsto durante la comida, nada de hacer una apuesta sobre los rollos que se caerían si se la follaban. Pero María nos sorprendió a todos de nuevo.

M: Quiero repetir lo del viernes, quiero que me folléis y que por cada rollo que se caiga recibir un azote.
J: Puta, si lo hacemos esta vez no vamos a dividirlo, cada rollito será un golpe en una de tus ubres, en una de tus nalgas y en tu sucio y asqueroso coño, Puta de mierda.
M: Pues que así sea, pero necesito pollas dentro de mí, quiero que me uséis bien, lo estoy disfrutando como nunca.
J: Pues ya sabéis chicos, haced que se caigan todos, que vamos a hacer que no lo olvide y que tenga más ganas de volver a tener una nueva cita.

Empezaron a follarla con fuerza dos al mismo tiempo, uno por su boca y otro por su coño o su culo, durante 10 minutos cada ronda. Esta vez no se cortaban en usar su fuerza para provocar que cayesen los máximos rollos posibles. Ella les provocaba que eran unos maricones y que no sabían usarla, provocando que la follasen con más fuerza. Pero era presa se sus propias palabras y tenía un enorme orgasmo que hizo que se moviese y por tanto se moviese tirando varios rollitos. Pero ellos siguieron follándola hasta que tocó la alarma y se cambiaron. Nuevamente los dos nuevos participantes la follaban con fuerza, prácticamente la violaban y hacían que se cayesen más rollitos, pues ella estaba encadenando orgasmos. Hasta que de sorpresa se unió un tercero y se la metió de golpe en su culo y eso hizo que su espalda se arquease y que tirase todos los rollitos encima de la mesa, pero eso no hizo que parasen y siguieron follándola hasta que ella volvió a correrse nuevamente.

La dejaron descansar un minuto y la sentaron en una silla. Todos los rollitos estaban en la mesa, los pusimos en una bandeja y le preparamos un plato a ella. Los cuatro comenzaron a masturbarse hasta correrse y lo hicieron sobre su plato, añadiendo una buena cantidad de lefa a la comida de María. Ella se lo agradeció limpiando los restos de lefa de sus pollas. Comenzamos todos a comer mientras manteníamos una charla en la que ellos daban su opinión de lo sucedido durante todo el fin de semana. Agradeciendo el esfuerzo que hacía María por contentar todas sus fantasías y por ir más allá de lo pactado. Por supuesto, yo me encontraba muy orgulloso de la grandísima zorra con la que me había casado. Por fin demostraba lo zorra que era y lo mucho que le gusta abrirse de piernas y disfrutar de grandes y duras pollas.

Cuando terminamos de comer ya eran las cuatro de la tarde y llegaba el momento de cumplir con la fantasía de María. Bajamos al sótano de la casa y allí nos encontramos con una sala personalizada para las practicas del BDSM. La atamos las manos a una cuerda y esta a un gancho que había de una viga y los pies a unas argollas que había en el suelo y que mantendrían sus piernas abiertas para poder disponer de sus agujeros.

La pusimos un antifaz y una mordaza y empezaron a azotar con sus manos las ubres las nalgas y el coño. En total eran 100 azotes de cada uno los que tenía que aguantar y decidieron que cambiarían cada 25 azotes, incluso se sortearon sus posiciones quedando de la siguiente manera: Sergio y Ángel en sus ubres, Ricardo en su coño y Raúl en su culo. En cada ronda, primero empezarían por su ubre derecha, luego cambiarían a la ubre izquierda, su culo y terminarían en su coño. Sergio sería el afortunado que terminaría en su coño.

Comenzaron las rondas y empezaban a caer las manos sobre su cuerpo, ella no sabía que mano era la que tenia en cada parte de su cuerpo, pero recibir esos azotes la tenían muy excitada. Los primeros eran prácticamente de calentamiento pues ninguno de los 4 aplicaba mucha fuerza, pero su piel empezaba a tornarse de un color más rosita. Una vez cambiaron las posiciones aplicaron un poco más de fuerza, pero sin ser muy agresivos. Los azotes hacían que sus carnes se moviesen de forma rítmica.

En la tercera ronda, si que aplicaron ya un poco más de fuerza que empezaba a ser considerable, teniendo a Ricardo y Raúl en sus ubres, Sergio en su culo y Ángel en su coño. Todos estaban con sus partes favoritas de mi puta y decidieron aprovechar esa posición, haciendo que sus golpes ya dejasen sus partes rojas y con una notable excitación de la puta. María ya empezaba a disfrutar de este placer, pues yo sé como le gusta a ella y era a partir de ese momento de dolor y placer.

Hicieron la última ronda y María les pidió que por favor la llevasen al límite, que se quería correr sin que nadie la penetrase, así que los cuatro se aplicaron para azotarla con fuerza, haciendo que en cada golpe su cuerpo temblase. Sergio, que la conocía bien, la azotaba directamente sobre el clítoris, dejando la mano un par de segundos más sobre el. Los cinco últimos azotes se los dio con la mano cerrada, haciendo que llegase al orgasmo y se corriese con un nuevo squirt.

Tras ese momento sin quitarla el antifaz, decidieron follarla de dos en dos tanto su culo como su coño haciendo dobles penetraciones, pero no solo de sus dos agujeros simultáneos, sino también metiéndola dos pollas en el mismo agujero. María no podía parar de correrse y además ahora no sabía que pollas entraban en sus agujeros ya que esta cegada y atada.

Estuvieron por más de una hora usándola y corriéndose dentro de ella hasta que todos decidieron descansar y dar por terminada la jornada. Para todos había sido un día más cansado que el sábado y que habían descansado menos.

María estaba satisfecha, cansada, pero terriblemente satisfecha, pero aún quedaba una cosa por decidir. Si recordáis ella dijo que el que más se corriese tendría el premio de poder tenerla durante una noche en nuestra cama. Todos tenían claro que el ganador había sido Ángel, pero ella no quería perder la oportunidad de poder disponer de nuevo de esas pollas.

Ella decidió de manera unilateral que todos habían ganado y que todos tendrían una noche a solas con ella. El motivo fue que la habían cubierto sus fantasías y que no podía decidir entre todos ni perder a ninguno. Todos se alegraron con la noticia y la se lo dijeron, pero ellas les dijo que la tendrían que dar una semana de recuperación, pues efectivamente la habían reventado sus agujeros, tal y como la dijeron a la mañana.

Así terminó una propuesta en la que demostró su capacidad de contentar a 10 hombres, aunque seis de ella la fallaron y los 4 restantes los tuvieron que suplir dando lo máximo de si mismos. Ahora, ¿qué próximas aventuras nos llegarían? La fantasía de follar por dinero ya la habíamos cumplido, ¿qué más fantasías le dan por cumplir? Tendréis que esperar a nuevos relatos…

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