JOSE Y MARIA 8

Tiempo de lectura: 21 minutos
JOSE Y MARIA 8 - RELATOS ERÓTICOS #LaEscuelaDeBDSM

Ya estamos por aquí de nuevo, comenzando una nueva semana, en un principio más relajados. Tomarnos la semana pasada para nosotros ha sido algo especial y necesario tras la intensa aventura que vivimos ese fin de semana.

Comenzábamos el lunes y María se tenía que ir a trabajar y yo aprovechaba mi trabajo para poder hacerlo desde casa. Al poco de irse María, yo recibí un mensaje de Luna en el que me preguntaba como estábamos y que si podía pasar por casa a verme. La verdad es que me extrañó ese mensaje, pero ¿quién le hace ascos a un caramelito?

En 30 minutos la tenía en la puerta de casa, vestida con un vestido blanco corto y muy escotado. Ese vestido blanco contrastaba con su melena morena y le da un toque muy sensual. Venía calzada con unos zapatos de tacón muy altos y de color blanco.

Nada más entrar por la puerta de casa, se lanzó a besarme con muchas ganas. Yo cerré la puerta tras ella y la apoyé contra la pared. De inmediato metí la mano bajo su vestido y comprobé que venía preparada para no perder el tiempo, ya que venía sin bragas que tapasen su mojado coño depilado. La llevé al dormitorio y la hice sentarse en la cama mientras yo me desnudaba.

Ella al comprobar lo dura que tenía la polla, no perdió tiempo en agarrarla para empezar a darme una lenta pero placentera mamada. Yo veía como abría su boca y se tragaba mi polla, a la vez que podía comprobar que su generoso escote dejaba prácticamente su pecho al descubierto. Yo no pude evitar sacar sus tetazas del vestido para tener una imagen más erótica y excitante. Ella tenía los pezones bien duros, algo que no podía ocultar con su excitación.

Agarré el móvil y grabé 30 segundos de mamada, pero con un componente que hacía el vídeo más pervertido, y es que ella cuando se dio cuenta de mis intenciones procedió a hacerme la mamada mirando directamente a la cámara. Poniendo su mirada más lasciva, hizo una garganta profunda y cuando se la sacó de la boca miró a la cámara y dijo:

L: Buenos días cornuda, aquí estoy atendiendo a tu marido. Espero que te guste.
J: Mira cariño, que sorpresa me han dado para empezar la semana.
L: Tranquila, que yo te lo cuido y le deslecho para que esté relajadito. Me esforzaré a tope.
J: Bueno, ya me dirás si quieres ver un poco más o prefieres que no te diga nada hasta el mediodía.

La envié el video a María, pero tenía la primera consecuencia y es que a Luna le excitó tanto esa travesura que prácticamente se estaba follando la boca con una velocidad increíble. Al poco mi móvil sonó con una notificación de WhatsApp, y como podía imaginar era de María que enviaba un audio.

M: Sois unos cabrones, como me hacéis eso. Me habéis puesto el coño chorreando. Vosotros allí y yo aquí solita y ahora oliendo a perra. Ya me puedes enviar más videos, quiero ver como te follas a esa zorra. Quiero que se quede a comer y espero que cuando llegue, tenga los agujeros bien abiertos y mojados. Voy a tener que irme al chino a comprarme unas bragas porque el tanga ya escurre. Pasadlo bien cabrones.

Al escucharlo no pudimos evitar reírnos un momento, pero sí habíamos sido unos cabrones, pero de repente volvió a sonar el móvil. En esta ocasión eran unas fotos de María en la que nos enseñaba como su tanga blanco, ya no estaba tan impoluto y también como su coño estaba abierto y mojado. Al ver las fotos, Luna se quitó el vestido y nos tumbamos en la cama. Ella se puso encima mío, primero restregando su coño con mi polla para lubricarla. Se estaba masturbando rozando su coño sobre toda mi polla, haciendo que su clítoris se frotase con mi capullo.

L: Coge el móvil, vamos a hacer que la cornuda de tu esposa huela a perra en la oficina.
J: Si, vamos a darle un buen motivo para que, sí tenga que ir al chino a comprarse esas bragas, jajajaja.
L: Ya me la imagino en el baño de la oficina pajeándose como una guarra.

Yo cogí el móvil y me puse a grabar. Luna se levantó y se clavó toda mi polla en el coño y empezó a follarme.

L: Mira cornuda. Como me entra entera este pedazo de rabo.
J: Tiene el coño empapado, que bien entra. Y lo apretadito que está este coñito.
L: Joder, que gusto me está dando…
J: Cariño, hoy tendrás que entrar agachada, porque no veas como te están creciendo los cuernos.
L: Quiero ver cómo te masturbas pensando en la puta cornuda de mierda que eres y como está disfrutando tu marido con otra en tu cama.
J: Y hazlo desnuda, perra. Desnúdate en el baño y rómpete ese coño de zorra que tienes.

La envié el video y a los pocos segundos Luna tenía su primer orgasmo. Me confesó que esta situación la excitaba muchísimo y que no quería parar. Solo esperaba que María no se enfadase, pero yo la tranquilicé avisándola que ella confiaba en mí y que no se iba a molestar. Ella siguió follándome, moviendo su culazo de atrás hacia delante, haciendo que mi polla entrase y saliese prácticamente en su totalidad.

Ella hacía ese movimiento de forma lenta, notando el roce de cada milímetro. Además, se echó hacia delante para provocar que jugase con esas tetazas, cosa que no dudé ni un segundo en hacer. Me encanta jugar con esos pezones negros, lamerlos, morderlos y meterlos en mi boca para succionarlos hasta hacer desaparecer toda la aureola. Mientras una de mis manos recorría su espalda en busca de su agujero oscuro. Cuando lo encontré, noté que estaba ligeramente abierto y mi dedo se deslizó con facilidad, pero esa incursión hizo que ella diese un respingo y gimiese como una perra en celo por un nuevo orgasmo.

Llevábamos un buen rato follando y disfrutando uno del otro, cuando sonó el móvil. Nos miramos y sonreímos, le pregunté si veíamos el video o si quería seguir. Ella dijo que lo viésemos cuando me corriese, así que cambiamos de posición. La puse a cuatro patas sobre el lado de María y empecé a follarla con fuerza. Cogí el móvil y me puse de nuevo a grabar.

J: Mira cornuda como me la follo. Encima de tu sitio para que esta noche sientas su olor.
L: Ahhh cabrón, fóllame fuerte, dame caña y correte dentro de mí.
J: Mira que bien le entra, ya se ha corrido dos veces esta perra.
L: Vamos, usa mi culo, encúlame con ganas. Ya sabes que me encanta y está más apretadito que el de la puta viciosa de tu cornuda.
J: Joder cariño que gusto me está dando, vamos quiero que llegues a casa oliendo a perra. Que a esta zorra te la voy a dejar bien mojada para que la limpies.

La mandé el nuevo video y seguí follando el culo de Luna sin piedad. Me encanta hacerla gritar de placer y que además disfrute de esa pequeña fuerza que uso para que ella no pueda hacer nada. Mi polla barrenaba ese culazo mientras me eché sobre ella y agarré sus tetazas y la tiraba de los pezones. Ninguno de los dos pudimos aguantar más y nos corrimos en un orgasmo intenso que provocó que cayésemos sobre la cama agotados.

Cuando descansamos un poco, cogí el móvil y vimos el video que nos había enviado María. Empezaba el video quitándose el vestido, el sujetador y en tanga, el cual estaba empapado de sus jugos, luego se sentó sobre el váter y se empezó a masturbar, comenzando con tres dedos y con fuerza. Se la veía en la cara que se estaba aguantando los gemidos del placer mientras profanaba su coño con sus dedos. Se metió otro dedo más mientras con la otra mano se acariciaba el clítoris. Estaba tan excitada que en menos de 30 segundos se corrió como una cerda soltando un tremendo chorro de squirt.

Pero no quiso parar, quería darnos un buen espectáculo, así que se dio la vuelta y se folló el culo con 3 dedos. Se estaba enculando, cuando oímos como alguien tocaba la puerta y dijo que estaba ocupado, pero la muy perra no paraba de meterse los dedos hasta que se corrió de nuevo. Se vistió rápidamente y con una fregona limpió su corrida del suelo. Nos lanzó un beso y se cortó el video.

A mí me había puesto la polla dura así que sin decir nada, cogí del pelo a Luna la hice una coleta y la bajé a mi polla para que volviese a darme una buena mamada. Esta vez con el sabor de sus jugos en toda mi extensión, algo que, lejos de asustarla hacía que lo desease más. Empecé a follarla la boca haciendo que su garganta se abriese para mi polla. Era un placer inmenso del cual estaba disfrutando, la sometía mientras usaba sus carnosos labios y su boca para proporcionarme ese placer.

Esa mamada estaba siendo tan placentera que decidí pararla para no correrme tan pronto. Cuando Luna levantó la cabeza, colgaba un hilo de saliva desde su boca hasta mi polla. Ella tenía una mirada que denotaba lo mucho que le gustaba ese trato rudo y firme, sus pezones estaban completamente duros. La tumbé en la cama y empecé a follarla con fuerza. No dudé ni un segundo en partirla en dos y hacer que ella se corriese de nuevo.

En cuanto se corrió, un pude evitar la tentación de bajar con mi lengua por todo su cuerpo, hasta que su coño. Este despedía un agradable olor a perra caliente, algo que hizo que mis ganas de lamerlo aumentasen. Saqué la lengua y la pasé la lengua por toda su rajita degustando el néctar que emanaba. Pero no quise darle una buena ración hasta que llegase María, así que la di la vuelta para volver a encularla de nuevo.

Ese culazo me estaba llamando y no quería dejarle con ganas de polla. Ella estaba completamente tumbada, así que pude encularla mientras la cogía del cuello y la iba asfixiando por pocos segundos. Cada vez que lo hacía su excitación aumentaba, tanto que llegó a tener dos orgasmos prácticamente seguidos. En ese momento se la saqué del culo y se la clavé en su coño, haciendo que se corriese prácticamente en el momento. Por primera vez en el día se corrió como una cerda, soltando una gran cantidad de fluidos en un maravilloso squirt, haciendo que el lado de María quedase completamente mojado.

Estuve follándola durante bastante rato más, provocando que empalmase un orgasmo tras otro. Quería que suplicase que parase porque ya no aguantaba más, y lo conseguí. Ella suplicaba que parase, con todo el cuerpo lleno de sudor, su coño palpitando de placer y gimiendo como nunca lo hacía. Era momento de parar y dejarla descansar un poco, la tapé con la sábana y se quedó dormida.

Yo aproveché para levantarme, darme una ducha rápida y ponerme a cocinar para la comida. Ya habían pasado casi 3 horas desde que llegó y María llegaría en 1 hora para comer. Preparé todo para hacer una paella y que estuviese en su punto para cuando llegase. También preparé una piña para el postre, que estuviese bien fría y que nos diese ese toque suave.

Cuando llegó María se encontró con la mesa preparada y con su comida especial en la cama, un coño mojado y abierto. No perdió el tiempo en quitarse el vestido y el sujetador, ir a la habitación y levantar con suavidad la sábana que cubría a Luna. Se metió entre sus piernas y empezó a lamer su coño despacito. A cada lengüetazo que le daba profundizaba más entre los labios de Luna, la cual empezó a sentir placer y eso provocó que se despertarse.

Cuando se despertó se encontró con la agradable imagen de ver a su amiga entre sus piernas devorando cada milímetro de su coño. La agarró de la cabeza y la froto el coño por su cara provocando que María gimiese al sentirse dominada por su amiga. Yo lo veía desde la puerta, pero decidí no entrar en ese momento. María ya se masturbaba con el tanga puesto mientras le comía el coño a su amiga haciendo que esta se corriese en su boca. En ese momento María se tragó toda su corrida, momento que aprovechó para meter la lengua dentro de su coño encontrando un manjar de jugos. Tras limpiarla bien, subió hasta su boca para besarla largamente y que ambas sintiesen el néctar que emanaba de su coño.

Nos dispusimos a comer la paella antes de que se enfriase la paella. Disfrutábamos de la comida con una agradable charla y un vino que soltó nuestras lenguas. En mitad de la comida María se levantó y se quitó el tanga y acercándose a Luna por detrás se lo puso en la nariz haciendo que oliese el coño de María.

M: Mira perra, así me habéis tenido toda la mañana. Menuda puta estás hecha.
L: Anda que no te ha gustado la sorpresa, cornudita. Pero la próxima vez que me digas que me dejas la llave, acuérdate de hacerlo, jodia.
M: Upsss, no me acordé. Culpa mía.
J: ¿Cómo? ¿Qué es eso de que te deje la llave?
L: Si, tu mujercita quería darte una sorpresa y que disfrutases a solas de una hembra como yo.
M: Cariño, tú me has dado un fin de semana increíble, que menos que follarte a mi amiga. Pero esos vídeos no me los esperaba. Mi plan era pillaros en plena faena al volver.
J: Pues has pillado una paella, jajajajaja
M: Y bien buena que está, cielo. Que haría sin ti y sin tus comidas.
L: ¿Cuál de las dos, zorra?
M: Las dos, perra. O acaso no te ha comido el coño a ti.
L: Pues no, hoy lo ha reservado para ti, solo ha dado unos lengüetazos.
M: Cariño, eso no puede ser, tienes que deleitarla con una de tus comidas de coño, que luego no me creen cuando presumo de ellos.
J: Pues anda retiremos esto y vamos a por el postre.

Cuando quitamos todo, cogía a pulso a Luna y la tumbé sobre la mesa, y me puse a comerla el coño. Lo hacía con ganas lamiendo sus labios, succionando su clítoris y metiendo todo su coño en mi boca. Abría la boca para que sus labios entrasen en mi boca y hacerla el método del chupón, succionado todo lo que entraba. Mientras mi lengua desde adentro se metía entre sus labios en búsqueda de su clítoris. Esto hizo que rápidamente se corriese y que disfrutase de la famosa comida de coño. Estaba extasiada, pero aún tenía que seguir comiendo, pues quedaba el postre. Esa piña bien fresquita y que tanto sabor tiene y proporciona.

Tras esa comida decidimos descansar un poco, ninguno de los tres trabajaba por la tarde y teníamos unas cuantas horas por delante para disfrutar del placer del sexo. Nos acostamos en la cama, dejando a Luna entre medio de nosotros. Al hacerlo, María notó la humedad de la corrida que había tenido Luna y se sonrió. Nos comentó que eso la iba a sentar mal pues tenía que dormir y se estaba poniendo cachonda. Luna me miró y bajó a su coño para comérselo hasta que se corrió para que pudiese dormir tranquila.

Estuvimos durmiendo durante un par de horas y cuando desperté fue por sentir las lenguas de esas dos hembras sobre mi polla. Una bella imagen al abrir los ojos, ver a dos hermosuras comiéndome la polla a dúo. Ver como sus lenguas recorrían mi polla y al llegar al capullo juntaban sus bocas para darse un beso con mucho vicio. Mi querida y puta esposa puso su coño sobre mi boca mientras ellas seguían comiéndome la polla. Estuvimos varios minutos en esa postura hasta que María se corrió en mi boca. Luna aprovechó ese momento para montarse sobre mi polla y clavársela de golpe.

María se acostó a mi lado y ambos observábamos a Luna mientras me follaba. Tener a tu mujer al lado viendo como otra se aprovecha de tu polla y que además ella lo disfrute, es algo que tenéis que probar en pareja. Todos disfrutamos de ese momento mágico. Luna me estuvo follando durante bastante rato hasta que ambos nos corrimos, haciendo que esta corrida fuese dentro de su coño. Cuando me corrí, María se lanzó a comer su coño degustando mi leche que iba saliendo de tu coño.

Todos estuvimos descansando durante un buen rato, hasta que nuevamente nos entraron ganas de seguir disfrutando. Ahora me follaba a María mientras ella le comía el coño a Luna. Penetraba a María usando sus dos agujeros a intervalos. Durante un largo rato disfruté de mi mujer, mientras que ella disfrutaba de su amiga. Todos nos corrimos de nuevo, por mi parte una vez en el coño de María y ellas varias veces más. Luna hizo un 69 con María para beberse su ración de esperma calentito, directamente de su coño. Algo que provocó un enorme orgasmo a María con uno de sus habituales squirt, llenando la boca de Luna de una cantidad de jugos.

Tras esta nueva sesión, María y yo nos quedamos a descansar en la cama, mientras Luna se duchaba para irse a su casa. Tras la despedida nos quedamos solos.

J: Así que lo tenías todo preparado, zorrita.
M: Bueno, no creo que tengas mucha queja de esta sorpresa.
J: Ya sabes que no, jejeje. Me ha encantado que se te haya ocurrido esta travesura.
M: Lo que Luna no sabe es que en el bolso se lleva mi tanga bien mojado, jejeje. Se lo he metido a escondidas cuando nos despedíamos.
J: Que mala eres, pero seguro que le encantará.

Tras esa pequeña conversación ambos nos fuimos a descansar pues al día siguiente nos fuimos a dormir.

Os estaréis preguntando qué pasó con las sábanas, pues, aunque quise cambiarlas, María dijo que de verdad quería sentir el olor de otra mujer en su lado, y más siendo la mujer que se había follado a su marido. Descansamos durante toda la noche del tirón. Pero ahora estaremos pendientes de las próximas aventuras, ya que al despertarme al día siguiente tenía un mensaje de Sergio que nos envió la noche anterior. ¿Qué esperáis que ocurra?

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