JOSE Y MARÍA 9

Tiempo de lectura: 25 minutos
JOSE Y MARÍA 9 - RELATOS ERÓTICOS - #LaEscuelaDeBDSM

Nos despertamos el martes con un mensaje de Sergio en el móvil. ¿Se acercaría una nueva aventura?

Nos preguntaba cómo nos encontrábamos tras el fin de semana y la semana de descanso. Le comentamos que María ya se había recuperado de la aventura y que ambos lo habíamos disfrutado.

Nos comentó que sabía tenía una aventura pendiente pero que por ahora tenía que posponerla, porque estaba liado con el trabajo (para no variar) y que no podría atendernos. Yo noté en María un poco de frustración al ver el mensaje, pero la recordé que aún tenía tres citas pendientes, además de Sergio. Ella había dado su palabra y tenía que cumplir.

Sin más demora cogió el teléfono y decidió despertar a Ángel para ver como tenía el día y de paso aprovechar para pasar la noche juntos. A los pocos segundos recibimos la respuesta afirmativa de Ángel, pero con una condición que quería que aceptásemos, quería venir con una persona. Nos aseguró que disfrutaríamos mucho y que no nos iba a defraudar.

Lógicamente salieron varias preguntas al aire: ¿Quién era? ¿Le conocíamos? ¿Era de fiar? Ángel se reía y nos dijo que nos tranquilizásemos, era de su más íntima confianza. Como sabíamos que seríamos incapaces de sacarla las respuestas que queríamos, decidimos quedar a las 7:00 de la tarde en casa.

Nos preparamos para la jornada laboral y con la expectación de que sucedería esta noche. El día transcurrió sin mayores incidencias, salvo que yo le iba comentando cada cierto tiempo a María que la tenía dura, todo para conseguir que llegase a casa con ganas de pasar una buena noche. Le mandaba fotos del encuentro con Luna para excitarla y que su coño estuviese bien abierto para la cita de esta noche.

Cuando llegó al mediodía a casa, yo ya la tenía la comida preparada. Una vez que comimos y descansamos afrontamos la jornada de tarde. Nuevamente la tarde transcurrió sin ninguna incidencia y llegó la hora de salida. María llego a casa y se preparó para recibir a Ángel y a la persona que venía con él.

Ya llegaba la hora de la cita y puntual, como siempre, Ángel tocó el timbre y cuando abrimos la puerta nos encontramos que venía con una mujer.

J: Buenas tardes. Anda pasad.
Á: ¿No estaréis enfadados por la sorpresa?
J: Yo no, pero no te acerques a María cuando tenga un cuchillo en la mano, porque te puede hacer mujer, jajaja.
Á: Vale, vale, lo tendré en cuenta.
M: Si, si, tu tenlo en cuenta, que mira que eres Cabrito.
Á: Bueno, os presento a Yomaira, es mi mujer. Ellos son Jose y María, que como ya te dije son la pareja del fin de semana.
Y: Encantados de conoceros. María dejaste muy impresionado a mi marido y eso lo consiguen pocas mujeres.
M: Bueno, he de reconocer que ese día todos nos sorprendimos, incluso yo me sorprendí del vicio que tengo, jejeje.
Y: No me extraña, hiciste un strike, jejeje.
J: Bueno, ¿nos tomamos algo mientras hacemos tiempo hasta la cena?
M: Si, vamos a la sala.

Nos fuimos a la sala y estuvimos tomando unas bebidas mientras comentábamos varias cosas, entre otras el fin de semana en la sierra. Nos comentó que Yomaira también era bisexual y que había participado en alguna orgía. También que ella le había preparado alguna que otra encerrona a Ángel con alguna de sus amigas.

También salió el tema del BDSM y nos revelaron un dato que nos sorprendió y es que en ese aspecto ella era la tomaba el mando, mientras que Ángel se dejaba llevar siendo el sumiso. Fuera del matrimonio Ángel era Dominante, pero Yomaira actuaba como sumisa o Domina dependiendo de quien fuese la otra parte. Normalmente con mujeres era más sumisa y con los hombres era Dominante, la gustaba tener el poder en esos casos.

Como podéis comprender teníamos una pregunta que era obvia, no sabíamos el motivo de porque había traído a alguien y porque además era su mujer. A ambos nos tenía intrigados con ese cambio de última hora y queríamos saber la respuesta.

J: Bueno Ángel, tendrás que darnos una explicación de por qué has venido acompañado y, además, de porque lo has hecho con tu mujer.
Á: Pues sí, pues veréis, después del increíble fin de semana que hemos pasado, creí que lo suyo sería compensaros a ambos.
M: Bueno, compensarme me quede bien compensada, por dentro y por fuera jajaja
Á: No sé tengo mis dudas, no llegamos a hacer completo un 2 y 2 jajaja
M: Bueno, se intentó, pero es que como las tenéis tan chiquitas se escapaban, o era ¿que tenéis unos pollones y no entraban?
Á: Podría ser… habrá que buscarte unos pollones más grandes para abrirte más jajaja. Bueno, pero lo importante es porque he venido con mi mujer. Veréis, queríamos estar los dos con vosotros, algo más íntimo y personal y vivir una experiencia los cuatro juntos. ¿Qué os parece la propuesta?
J: Pues a mí me parece interesante, y ¿a ti cariño?
M: Pues me encantaría, aunque no fuese el plan inicial creo que lo podríamos pasar muy bien.
Á: Pues si todos estamos conformes, ¿qué tal si cenamos y empezamos con la fiesta?

Tras esa última conversación, pedimos comida a domicilio para no tener que andar cocinando y poder seguir disfrutando de la cita que teníamos. La verdad es que estábamos muy a gusto con Ángel y su mujer y parecía que ellos también lo estaban.

Por cierto, no os he descrito a Yomaira, ella es una mulata de 1,75, de unos 70 kilos, con sus curvas muy bien puestas. Tenía una 120 de pecho, 65 de cintura y 105 de cadera. Vamos que tenía compensación entre delantera y trasera. Tenía unos labios grandes y carnosos que eran muy sugerentes para imaginaciones muy perversas. Venía con un vestido muy corto y muy escotado, dejando la intriga de que tendría debajo de ese vestido, aunque no se veían marcas.

Cuando nos trajeron la cena nos pusimos a comer, pero en vez de hacerlo con las parejas al lado, lo hicimos con las parejas enfrente, así que podríamos ir jugando con la pareja del otro. Mientras comíamos veía como la mano de Ángel desaparecía bajo la mesa y también podía observar cómo su cada mostraba una mirada perversa que yo ya conocía.

Al mismo tiempo, yo recorría las largas piernas de Yomaira llegando hasta el interior de sus muslos. Me lleve una grata sorpresa al detectar que venía con acceso libre a su coño. Al notarlo le miré a Ángel y cuando me vio se sonrió. Él sabía que había descubierto que su mujer también se había olvidado las bragas en su casa.

Tras la cena, nos sentamos en los sofás, cada pareja en un sofá enfrente de la otra, pero esas parejas no eran las normales, sino que nos cambiamos. Tanto Ángel como yo no tardamos nada en desnudarnos, al hacerlo ambos descubrimos que ya estábamos cachondos y mostrábamos nuestras pollas duras.

Las mujeres se pusieron de rodillas y empezaron a comerse nuestros rabos al mismo tiempo. Era muy excitante ver como tu mujer se la come a otro mientras que su mujer te la come a ti. Yomaira empezó dándome una lenta mamada, recorriendo con su lengua toda mi polla, mientras sus manos acariciaban mis huevos con ternura. Cuando estaba lamiendo mi capullo empezó a bajar y tragársela entera. Ya imaginaba que con la polla que tenía Ángel no la costaría mucho, pero cuando se la sacó nos dijo.

Y: Por fin una polla que puedo tragarme entera.
J: Vaya y yo pensando que con el rabo de Ángel ya estarías entrenada, jejeje.
Y: Con la suya no puedo tragármela entera, pero veo que tu mujer sí que tiene la garganta bien profunda. Tan pequeñita que se ve y en cambio no veas que tragona es, aunque ya me lo dijo Ángel, verlo es otra cosa.
M: Es que me vuelven locas las pollas y siempre quiero sentirlas bien profundo.
Y: No hace falta que lo jures, vas a sacarle brillo por todas las esquinas, y eso que es redonda, jajaja.
M: Y si les igualamos y nos quitamos la ropa, que ya empiezo a sentir los calores.
Y: Me parece bien, pero porque no lo hacemos entre nosotras y así hacemos que ellos también los sientan.

Ambas se levantaron y se juntaron en medio de la sala, empezaron a bailar muy pegadas de una forma muy sensual. De repente se miraron a los ojos y se besaron de una forma muy lenta, degustando cada milímetro de la boca de la otra. Sus manos no paraban quietas y recorrían el cuerpo de la otra. Cuando Yomaira encontró la cremallera del vestido de María la puso de espaldas a nosotros y la bajó lentamente. Dejó su espalda al aire y fue bajando sus tirantes por sus brazos, haciendo que el vestido fuese cayendo al suelo dejando desnuda a María.

Luego María volteó a Yomaira y primero la subió el vestido hasta la cintura para enseñarnos el culazo que tenía. La hizo bajar su cuerpo para mostrarnos los agujeros de la mulata, además se encargó de separar esas nalgas para que se pudiese ver lo brillante que tenía el coño. Luego la hizo levantarse, la bajó el vestido a su posición y se puso a bajar la cremallera del vestido para que fuese cayendo por su cuerpo.

Ambas volvieron a besarse de nuevo, pero esta vez sus cuerpos notaban el cuerpo de la otra sin telas de por medio. Notaban como los pezones de la otra estaban bien duros y como las dos tienen unos buenos pechos, se rozaban constantemente en un baile muy sensual y erótico. Cuando se separaron, cada una de ellas volvió a un sofá, pero ahora lo hicieron con su respectivo marido.

María se puso de rodillas sobre el sofá y se puso a comerme la polla después de que lo hubiese hecho Yomaira. Ella sabe cómo me gusta y no perdió el tiempo en hacer que yo alcanzase el clímax, pero sin llegar a correrme. Por su parte Yomaira hacía lo mismo con Ángel, y yo notaba en su cara que también lo estaba disfrutando.

Llegado ese punto ambas se levantaron y se cambiaron de posición, María fue donde Ángel y se subió sobre él para meterse su polla hasta el fondo de una sola vez. Mientras Yomaira vino y se subió al sofá de rodillas apoyándose sobre el respaldo y dejando sus agujeros a mi disposición. Lo primero que hice fue bajar para comerme su coño, perfectamente depilado, brillante y abierto. Ella dio un respingo al notar mi lengua entre sus labios y arqueó su cuerpo para que yo pudiese llegar a cada rincón de su cuerpo.

Tras llevarla casi al orgasmo, paré de lamer y me erguí para ponerme tras ella y clavarle la polla hasta el fondo. Ella empezó a gemir al notar como se la clavaba, mientras oíamos de fondo los gemidos de mi mujer. Yomaira no podía aguantar mucho y se corrió de una manera escandalosa, momento que aproveché y con la humedad de su coño la saqué y se la metí en el culo.

María mientras tanto disfrutando cabalgando la polla de Ángel mientras que este se dedicaba a comer las ubres de mi mujer. Le encantaban sus pezones y no perdía el tiempo en tenerlos en la boca. Ella hacía fuerza con sus músculos vaginales para exprimir la polla de Ángel y que en cada movimiento que hacía él notase cada roce más profundamente.

Poco tardamos en oír como se corrían ambos en un gran orgasmo, primero le tocó el turno a María y segundos más tarde oíamos como Ángel le llenaba el coño con una gran cantidad de leche. Cuando la iba a sacar la polla de su coño, Yomaira se acercó para lamer la polla de su marido con la mezcla de los jugos de María y propios. También aprovechó la postura para lamer el coño de mi mujer y tragarse la leche que de el emanaba.

Descansamos un poco y comentamos el placer que habíamos obtenido al hacer este intercambio. Todos estábamos de acuerdo que lo estábamos disfrutando y que había sido una grata sorpresa traer a Yomaira. Tras ese breve descanso cada pareja se fue a su habitación, Ángel y mi mujer a nuestra habitación de matrimonio y Yomaira y yo en la otra habitación. Iba a ser una noche de muchos placeres que sucederían en dos escenarios diferentes, pero con mucho en común.

María contará lo acontecido en nuestra habitación.
Pues nada más llegar a la habitación nos tumbamos en la cama y estuvimos hablando sobre las ganas que ambos nos teníamos de pasar esa noche a solas. Que es cierto que había sido una buena sorpresa que trajese a su mujer, incluso que me había gustado esa mulata. Mientras íbamos hablando le acariciaba su cuerpo bajando mi mano hasta su pollón.

Empecé a pajearle lentamente, notando como iba endureciéndose en mi mano. Notaba su dureza y como sus venas iban marcando su terreno a lo largo de esa polla.

Á: Vamos zorra, baja tu cabeza y empieza a trabajar. Hazme una de tus mamadas tan guarras.
M: Te gusta que te la coma por completo, verdad cabrón.
Á: No lo sabes bien, ver como desaparece en tu boca cada centímetro y ver como te tragas mi leche.
M: ¿Te gusta porque la cornuda de tu mujer no puede hacerlo?
Á: Ya lo ha dicho antes, no puede con mi polla. Y me encanta que te haya conocido porque por fin tengo una zorra que es capaz de engullirla y además disfrutarla.
M: Pues vamos a hacer que ese par de cornudos le crezcan bien los cuernos, quiero que me folles como tu puta que soy. Siempre me tendrás cuando quieras.
Á: Pues calla y come zorra. Pónmela dura.

Bajé mi cabeza y engullí todos esos centímetros de polla, haciendo que traspasase hasta mi garganta, tal y como le gusta. No dudé en empujar mi cabeza más abajo para tocar su pubis con mi nariz. Ángel me cogió de la boca para violar mi boca con ese pollón que tiene. No paraba de follármela con fuerza, sin dejarme respirar y haciendo que mi boca produjese un sinfín de babas que bajaban por su polla y sus gordos huevos cargados de leche. Cuando se cansó de usar mi boca me ordenó ponerme a cuatro patas sobre la cama. Se puso detrás de mí y me la clavó hasta el fondo de un golpe.

Empezó a bombear mi coño con fuerza, quería dejar de nuevo su leche bien adentro. Mientras lo hacía me cogía mis ubres y tiraba con fuerza de ellas, al tiempo que me pellizcaba los pezones. Era un placer increíble y lo estaba disfrutando enormemente en todos los sentidos. Ángel me provocó un primer orgasmo, pero no dejó de follarme en ningún momento, lo que hizo que me provocase más orgasmos que terminaron con un squirt muy grande.

Ángel aún no se había corrido y vio mi culo a su disposición y no pudo resistir las ganas de rompérmelo de nuevo. En esta ocasión no fue tan brusco, pero en cuanto metió su capullo, eso fue un no parar, iba empujando lentamente hasta conseguir que mi culo albergase toda su polla. Cada milímetro que entraba, yo notaba como me lo iba abriendo más. Era un roce tan placentero, que al mismo tiempo notaba como mi coño seguía segregando jugos de una manera uniforme.

Cuando la tuvo completamente metida, me dejó descansar un poco, el suficiente para que mi culo se acostumbrase a ese tremendo pollón. En cuanto lo hizo empezó a follarme lentamente, pero eso duró poco pues empezó a acelerar la follada y a usar mi culo como hizo con mi coño. Notaba cada empuje de su cadera haciendo que mi cuerpo se aplastase contra la cama, mientras que el me azotaba mis nalgas blancas hasta dejármelas a juego con mi pelo pelirrojo.

Estábamos ambos muy cachondos y mi culo era demasiado para Ángel, no pudo aguantar mucho esa follada y la sacó de mi culo. Me dio la vuelta y me bajó de la cama haciendo que me pusiese de rodillas en el suelo y con la boca abierta, dispuesta para recibir su leche en mi cara y mi boca. El se masturbó frente a mí y se corrió encima de mi cara y dentro de mi boca.

Tras ese momento, ambos nos quedamos agotados, así que nos tumbamos en mi cama y nos abrazamos disfrutando de ese momento. No sé el tiempo que transcurrió, pero ambos nos quedamos dormidos muy rápidamente. Yo estaba muy feliz y sabía que habría otra ración de sexo en cualquier momento de la noche.

Efectivamente a lo largo de la madrugada Ángel me despertó con su polla dentro de mí. No os podéis imaginar como de placentero es sentir esa incursión por sorpresa y más con la dureza del instrumento. Fue una buena sesión nocturna de sexo que, casualmente, coincidió con los gemidos que Yomaira estaba proporcionando por el polvo que le estaba echando Jose.

Ahora os contará Jose lo que sucedió en la habitación de invitados.
Cuando nos acostamos hablamos un momento sobre lo sucedido en la sala. Nos estuvimos conociendo un poco más, hablamos de las relaciones que manteníamos, un poco de todo hasta que llegaron los gemidos provenientes de la habitación de matrimonio. Era obvio que María estaba recibiendo su dosis de polla y eso a ambos nos estaba poniendo cachondos, así que no pude evitar la tentación de lanzarme a comerle el coño.

Tumbada en la cama boca arriba y con las piernas bien abiertas, me ofrecía su coño que ya empezaba a destilar esos jugos tan sabrosos. Comencé lamiendo sus labios, que ya estaban hinchados por la excitación que tenía. Le pasaba la lengua lentamente recorriendo cada milímetro de su piel, solamente con la puta de la lengua y sin hacer presión, como una sutil caricia. Cada milímetro que recorría, hacía que Yomaira sintiese un mayor placer y que su cuerpo lo expresase con esos pezones duros, arqueando su espalda y gimiendo como una perra en celo.

Poco a poco fui aumentando los movimientos de la lengua, pero también la presión sobre sus labios que tan húmedos se encontraban. Mi lengua iba buscando el interior de ese coño tan rico, abriendo con la punta de mi lengua esos labios. Su coño se abría de par en par, para mostrar ese agujero de placer que tanto deseaba. Metí mi lengua dentro para degustar cada gota de su jugo que emanaba de ese coño, hasta que tuvo su deseado orgasmo.

Tras ese orgasmo, me puse encima de ella y se la clavé de golpe, sin darle tiempo a que se recuperase, haciendo que su placer aumentase aún más y provocándola un nuevo orgasmo. En ese momento paré, sin sacarle la polla de dentro pero sin moverme nada, dejando que se recuperase. En cuanto se hubo tranquilizado un poco, empecé a bombear ese coño para conseguir sacar un orgasmo más.

Así estuve durante unos 15 minutos, haciendo que tuviese un par de orgasmos más. Yo estaba próximo a tener mi orgasmo, así que se la saqué del coño y se la metí en la boca para llenarla de mi leche caliente y espesa. Ella mamó y se tragó toda mi leche y continuó mamando hasta dejarla bien limpia, tanto de mi esperma como de sus propios jugos. Tras ese momento, decidimos descansar y abrazados, nos quedamos dormidos.

A media noche me desperté y ver ese culazo arrimado a mi polla, provocó una empalmada que no podía desaprovechar. Lentamente levante su pierna para tener acceso a su coño y arrimé mi polla despacio hasta notar como con cada movimiento que iba realizando, se abría para albergar mi polla. Se la fui metiendo lentamente hasta que la tuve completamente dentro de ella. Yomaira se despertó con la follada que había empezado y empezó a gemir, de una forma un poco escandalosa.

Fui aumentando la follada mientras daba buena cuenta de esas tetazas con esos pezones que estaban muy duros. En pocos minutos la provoqué un orgasmo que se debió oír en toda la casa pues a los pocos minutos oímos como había gemidos provenientes desde la habitación de matrimonio. Tras ese orgasmo, se la saqué del coño para volver a probar ese culo tan potente que tenía. No costó mucho meterla dentro de su culo y ella lo estaba disfrutando. La estuve enculando hasta que tuvo su esperado orgasmo que se juntó con el orgasmo del otro cuarto. Cuando se corrió, al mismo tiempo lo hice yo llenándola de leche.

Tras los orgasmos, la casa se quedó en silencio y todos nos pusimos a dormir. El resto de la noche fue un descanso en toda la casa hasta la bien entrada la mañana. Fue un descanso placentero con la mujer de otro en nuestra casa. Al despertarnos, desayunamos todos juntos, comentamos la gran noche que habíamos tenido. Tanto Ángel como Yomaira quedaron encantados, al igual que nosotros y quedamos de acuerdo en que debíamos repetir la experiencia.

Sí, ya sé que estáis pensando, había cuatro citas pendientes y hemos realizado una, pero aún queríamos saber cuando podríamos tener la cita con Sergio y con los otros dos. Por ahora tendréis que esperar un poco. También estamos pensando en que quizás uno de vosotros o de vosotras queréis entrar en nuestras aventuras. Pronto sabréis más, jejeje.




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