JOSE Y MARIA 11

Tiempo de lectura: 38 minutos
JOSE Y MARIA 11 - RELATOS ERÓTICOS #LaEscuelaDeBDSM

Como sabéis mi viaje había empezado de una forma muy cachonda, tanto por el video de Jose con Luna, como por ese polvo que he tenido hace un rato.

La verdad es que tenía la calentura por las nubes y estaba deseando llegar al destino para que Sergio me llenase el coño con su polla. Pasaba el tiempo lentamente, pero se iba acercando la hora y el destino para que Sergio me recogiese con su coche y me llevase al hotel. Yo estaba haciendo el tiempo con el libro que iba leyendo en mi Tablet, cuando me vibró el móvil, ya pensaba que Jose me habría mandado un nuevo video, pero en esta ocasión era Sergio el remitente.

Al abrir el vídeo, me encontré con el cuerpo desnudo de Sergio en la cama y se empezó a masturbar para mí, poniendo esa polla bien dura para ponerme los dientes largos y el coño abierto. Mi mano, instintivamente, ya empezaba a coger camino hacia la gruta de mi placer. Estaba claro que no querían que llegase fría a la cita, y lo peor de todo es que lo estaban consiguiendo.

Veía como la mano de Sergio subía y bajaba por su polla lentamente, recorriendo toda su extensión y haciendo que mi mente imaginase lo bien que la sentiría dentro de mí. Mi coño se estaba abriendo y mojando de tal manera que tuve que subirme el vestido hasta la cintura para no mojarlo. Mis dedos recorrían mis labios adentrándose poco a poco debido a la humedad. Mi agujero engullía con ganas las yemas de mis dedos y succionaba para que se metiesen más adentro. Empecé a follarme el coño con ganas, tantas como el crecimiento de la polla de Sergio.

En cada incursión de mis dedos, estos acariciaban mi interior con mucha suavidad, notaba como cada nervio me proporcionaba oleadas de placer que me estaban llevando al cielo. Cada vez que los sacaba, un rio de jugos salían de mi interior haciendo que el asiento que ocupada terminase completamente mojado. Era increíble el aguante que tenía el cabrón de Sergio, llevaba más de 20 minutos haciéndose una paja sin correrse, pero mi coño no aguantaba más y terminé teniendo un squirt brutal que llegó a salpicar por encima de los asientos. Menos mal que el vagón iba prácticamente vacío y que las otras personas estaban en la otra punta del vagón.

Recogí todo y fui al baño para poder limpiarme un poco. Entre una cosa y otra estaba muy cachonda y ya estaba a punto de llegar al destino. Estando en el baño recibí otro mensaje de Sergio en el que me decía que ya me estaba esperando en la estación. Ahora ya podía juntar los nervios de verle otra vez, me sentía como una adolescente que estaba a punto de cometer una travesura.

En apenas quince minutos llegué a la estación y al salir de la zona del AVE, allí estaba él, esperándome para llevarme a una aventura de perversión y lujuria. Lo primero que se me ocurrió al verle fue darle una buena bofetada por portarse tan mal durante el viaje. Le mandé un mensaje a Jose para decirle que ya había llegado y le comenté por encima el video de Sergio y el squirt que había tenido, lástima que no se me hubiese ocurrido grabarlo para devolverles a ambos sus trastadas.

Sergio me llevó primero al hotel para dejar las cosas y luego nos iríamos a cenar algo por Madrid. Mientras íbamos de camino al hotel me llegó un mensaje de Jose en el que me decía que hoy no hablaríamos más y que me tomase la noche para disfrutarla yo. Él se encargaría de grabarme algún video más para cuando viniese y que mañana hablaríamos para hacer esa video-llamada. Que disfrutase y que no me olvidase de portarme como la zorra que era, que para eso había ido.

Tras ese momento íntimo con mi marido, llegamos al hotel y subimos a la suite. Si, Sergio era así, no le valía con una habitación normal, él tenía que tener la suite para follarse a la mujer de otro. Desde la Suite había una estupenda vista de Madrid y de noche aún asombraba más. Por supuesto, no podía ser increíble sin el estupendo jacuzzi en la terraza privada y bien oculta de la suite, esa parte prometía y mucho. Tras esas vistas, me metí en la habitación para darme una buena ducha y nos iríamos a cenar.

Pensé que vendría Sergio a darse un baño conmigo, pero me dijo que respetaría ese momento para que yo me relajase, ya se había portado bastante mal conmigo durante el viaje. Al entrar en el baño me encontré con la bañera llena, con pétalos de rosas y una espuma lista para que me metiese, además de que estaba bien calentita, como me gusta a mí.

Nada más meterme le avisé a Sergio que era muy posible que me durmiese, así que le dije que, si en treinta minutos no salía, me llamase. Me tomé esos momentos de relajación total, que después de una semana tan intensa me vendría muy bien. Mi cuerpo necesitaba eliminar las toxinas, tanto físicas como mentales, para recuperar su estado natural.

Tras ese baño caliente me dí una ducha de aguar fría, que puso mis pezones para cortar diamantes, relajó mi cuerpo y lo dejó listo para una noche de fiesta. Me vestí con un vestido con un buen escote y por supuesto con el largo suficiente para que no veas, pero intuyas, con unos zapatos de tacón para elevar un poco más mi estatura. Por supuesto, nuevamente, esta zorra dejaría las braguitas en la maleta, pues tenía ganas de darle la sorpresa a Sergio.

Ya se nos habían hecho las 10 de la noche y el hambre empezaba a notarse, así que, sin pensarlo, nos fuimos al restaurante, que por supuesto él se había encargado de todo. Al llegar teníamos un reservado para nosotros, una zona en la que estaríamos a solas y que el camarero tendría que avisarnos al entrar y que nadie más nos vería. Ya os podéis imaginar qué clase de reservados era y lo que se podía hacer en un sitio así.

Al entrar, el camarero ya sabía cuál era el menú que habíamos pedido, o más bien el que Sergio había pedido. Una buena variedad de platos orientales, entre los cuales había muchos vegetales para poder alimentarme y nos transgredir mi dieta vegetariana, pero también había pescados y carne para las proteínas que iba a necesitar él.

Cuando trajeron los primeros platos nos lanzamos a comer con ansia, la hora se nos había echado encima y estábamos hambrientos. La comida estaba deliciosa y se notaba pues dimos buena cuenta de los primeros platos. Sergio tocó un interruptor y a los pocos segundos vino el camarero a retirar esos platos y proceder para traer los siguientes. Otra buena variedad de platos que nos gustaría.

En cuanto se fue el camarero, yo me metí bajo la mesa y le saqué la polla a Sergio. Empecé a comerle ese pollón que estaba blandito, pero que tardó muy poco en endurecerse en mi garganta. Mi boca subía y bajaba por toda la extensión de su miembro y él no podía evitar gemir ante los actos de mi traviesa lengua. No solo me la metía en la boca, sino que además mi lengua iba apretando los puntos justos para que se excitase aún más.

Estábamos los dos ya excitados cuando oímos como pedía permiso el camarero para entrar. Sergio le autorizó para que entrase, pero yo no salí de debajo de la mesa y seguí comiéndole la polla, ahora con mayor énfasis. Notaba como Sergio ponía sus piernas tiesas, y es que estar unos diez minutos soportando como una puta, en toda regla, le comía la polla como a él le gusta, era aguantar demasiado.

En esas estábamos los dos disfrutando cuando escucho la siguiente conversación entre Sergio y el camarero.

C: Si no necesitan más por ahora, me retiro.
S: Pues sí que necesito algo, si usted acepta, tendrá una propina privada.
C: Siempre que sea legal, se puede hablar.
S: Legal lo es, no se preocupe por eso, además creo que le gustará.
C: Pues lo que ordene el señor.
S: Levante el mantel y a la puta que está comiéndome la polla, quiero que la levantes el vestido y la encules.  No te preocupes que tiene el culo muy usado.

El camarero se quedó un momento quieto pensando si sería una broma, pero rápidamente levantó el mantel, encontrándose con mi culo y mis piernas abiertas. Yo me eché un poco para atrás para facilitarle el trabajo que iba a hacer. Al levantarme el vestido se encontró con mis agujeros descubiertos, eso hizo que su polla se pusiese muy dura.

El camarero se bajó los pantalones, se puso de rodillas y me clavó la polla en el coño para conseguir lubricación, luego me la metió por el culo sin contemplaciones. Mientras yo seguía comiéndome la polla de Sergio, el camarero se lo estaba pasando de vicio rompiéndome el culo.

S: ¿Te gusta el culo de esta puta?
C: Me encanta, realmente tiene el culo tan abierto como el coño de mi mujer.
S: Puta, sal de debajo de la mesa, vamos a divertirnos los tres.
M: ¿Qué estás pensando?
S: Quitate el vestido y vuelve a tu trabajo, pero está vez ponte encima del sillón.

Me quité el vestido y me quedé completamente desnuda delante de esos dos machos. Volví a comerle la polla a Sergio mientras el camarero volvió a encularme. Ninguno de los dos duraría mucho, Sergio por la paja que se había hecho en el video y que no se corrió, y el camarero porque no se había visto en una situación así. En menos de 5 minutos Sergio se corrió en mi garganta, haciendo que su leche fuese directa a mi estomago sin que la pudiese degustar, y unos segundos más tarde le oí al camarero preguntarle donde se podía correr, a lo que Sergio le dijo que no la sacase de su culo hasta que se corriera. Eso provocó que me sintiese tan perra que mi coño ya calentito reaccionase al oír eso y que al notar como se hinchaba la polla del camarero me corriese como una cerda, al tiempo que notaba salir disparada esa leche del camarero.

El camarero se subió los pantalones y se fue del reservado, excusándose en que debía seguir trabajando. Yo me quedé unos momentos disfrutando del orgasmo y en cuanto me recuperé seguimos cenando. Si, sé lo que estáis pensando y la respuesta es que, efectivamente, seguía desnuda, pero poco importaba porque estábamos en el reservado y el camarero ya me había visto todo.

Cuando terminamos la comida, Sergio volvió a llamar al camarero. Cuando vino se llevó la sorpresa de verme desnuda y es que seguramente él debía pensar que me había vestido tras el momento anterior. Se llevó los platos y volvió con un surtido de degustación de postres. Antes de que se marchase, Sergio me ordenó comerle la polla, como agradecimiento por el trato que nos estaba dando.

El camarero se giró de nuevo hacia mí, se abrió la cremallera y se sacó la polla casi dura. Yo abrí la boca y me dispuse a comerme ese rabo con ganas, mientras el me cogía de la cabeza. Sergio le recordó que yo era su puta y que me usase como tal, así que me mantuvo la cabeza quieta mientras me follaba la boca. Conseguía tragarme todo su rabo, ya que era más pequeña que la de Sergio, pero el camarero lo estaba disfrutando como nunca en su vida. Tanto disfrutaba que empezó a gemir, señal de que estaba a punto de darme otra buena lechada, y es que en pocos segundos se empezó a correr en mi boca. Metió su polla dentro del pantalón y nos dejó solos de nuevo.

Tras la marcha del camarero nos pusimos a comer los postres y a reposar un poco tras la cena. Cuando llegó la hora de pagar la cena Sergio llamó al camarero para que nos trajese la cuenta, y le dijo que se trajese al dueño. Cuando vinieron los dos con la cuenta me ordenó que les agradeciese el servicio de la manera que yo sabía, así que me tumbé sobre la mesa boca arriba.

Tanto el gerente como el camarero se desnudaron y con la importancia de su cargo, primero escogió el gerente que se decidió por mi boca, mientras que el camarero se metió entre mis piernas a comerme el coño. Yo estaba disfrutando de esa comida mientras el gerente notaba como se le ponía la polla dura en mi boca. Sergio se sacó la polla y se iba masturbando lentamente mientras jugaba con mis ubres.

Cuando los tres tenían sus pollas bien duras, retiraron la mesa, el gerente se tumbó en el suelo y me ordenó que me la clavase en el coño. Mientras, el camarero se ocupó de mi culo y Sergio de mi boca. Así me estuvieron follando durante un buen rato, hasta que el gerente quiso follarme el culo, así que se intercambiaron de posición él y el camarero. Ahora tenía la pollita del camarero en mi coño mientras que el gerente me enculaba con ganas, lo que provocaba que la polla de Sergio me entrase por completo en mi garganta.

Estaba deseando que me dejasen mis agujeros llenos de lefa caliente, no tuve que esperar mucho pues el camarero tras follarme el culo y ahora el coño se corrió enseguida. Tras esa corrida, el gerente le mandó a seguir trabajando, pero antes de marcharse recibió la propina y el pago de la cuenta por parte de Sergio. El gerente seguía disfrutando de mi culo durante un rato más, pero enseguida quiso volver a utilizar mi coño, por lo que cambió de agujero. Sergio se puso detrás mío y no se lo pensó mucho para meterme su pollón dentro del coño y hacerme una doble penetración.

G: Menuda puta que tienes aquí Sergio.
S: Has visto, le entran perfectamente nuestras pollas en el coño, pero lo que no sabes es que esta zorra se ha follado a diez hombres en un fin de semana y nos ha dejado secos.
G: Pero ¿uno detrás de otro?
S: No, no, a los 10 de golpe. Es la mujer de un amigo y nos la prestó para usarla.
G: Pues una chica así en el restaurante nos vendría muy bien, seguro que conseguiríamos mejores propinas, jejeje.
M: No va a ser posible, yo decido con quien y con quien no voy. Y ahora vais a folladme bien o me hago un dedo, cabrones, que quiero correrme.
G: Vamos a reventarla el coño.


Mi queja funcionó, pues ambos comenzaron a follarme de una forma bestial. Mientras entraba la polla de uno salía la del otro y ese roce continuo me estaba provocando un orgasmo tras otro. En breve se corrieron los dos a la vez soltando una gran cantidad de lefa dentro de mí, al mismo tiempo que yo tenía un squirt sobre el gerente y pegando un grito que se debió escuchar hasta fuera del local.

Tras ese squirt, el gerente se vistió y se fue, no sin antes decirle a Sergio que esperaba verlo próximamente y despedirse de ambos. Os quedamos un poco descansando y Sergio aprovechó el momento para llamar al hotel y solicitar que nos encendiesen el jacuzzi para que estuviese preparado cuando llegásemos. Él se vistió y me ordenó salir desnuda hasta llegar a la entrada del hotel, para así poder exhibirme ante todos.

Pude ver todas las miradas de hombres y mujeres sobre mi cuerpo, pues se hizo un silencio sepulcral, pero eso hizo que mi excitación aumentase de nuevo ya que me sentía deseada por todos. Al llegar a la puerta, me puse el vestido lentamente, me giré y les lancé un beso a todos. Sergio me abrió la puerta y cuando pasé me dio un azote por portarme mal y provocarles. Nos metimos en el coche y nos reíamos de la última travesura. Llegamos al hotel en apenas 10 minutos y subimos a la suite. En cuanto entramos por la puerta ambos nos desnudamos y nos metimos en el jacuzzi a descansar del día que habíamos tenido.

Al meternos, pudimos comprobar que la situación era una delicia, los dos desnudos en el jacuzzi al amparo de las estrellas. Si no llega a ser por el cansancio del día hubiese sido perfecto para hacer lo que hay que hacer. Nos pusimos a hablar y comentar toda la jugada del tren, del video de Jose, la follada de la cena. Una conversación que se nos alargó hasta que nos entró el sueño, momento que aprovechamos para descansar.

Seguramente te estés preguntando si no hubo más sexo durante esa noche, pero la verdad es que preferimos el descanso y estar bien para lo que viniese el sábado y la mañana del domingo. Durante esa noche descansamos con tranquilidad, aunque en medio del sueño me pareció oír una notificación del móvil que, por supuesto, no hice caso hasta que me levanté.

El sábado a eso de las diez de la mañana nos despertamos con la llamada del servicio de habitaciones que nos traían el desayuno. Sergio se levantó, se puso el pantalón y abrió al servicio, en cuanto entró el camarero y cerró la puerta, le invitó al camarero a la habitación. Ahí estaba yo, desnuda sobre la cama, con las piernas abiertas.

S: Cariño tendrás que darle la propina, que nos ha traído el desayuno.
M: ¿Que prefieres, una mamada, follarme el coño o el culo?
C: Pero, ¿esto es en serio?
M: Si, claro. ¿Acaso no te gusta lo que ves?
C: Ufff, y tanto que me gusta. Pues me encantaría una mamada, que no tengo mucho tiempo
S: Pues acércate que no muerde… o sí, quien sabe.


El muchacho se acercó y se bajó los pantalones y el bóxer, mostrando así una preciosa polla casi en erección. No tardé mucho en incorporarme y empezar a masturbar esa polla, pues quería verla bien dura antes de darle el placer de meterla en mi boca. Lentamente se iba endureciendo en mi mano y cuando estuvo dura me la metí en la boca y dejé que me fuese bajando por la garganta. Se notaba que a ese chico no le habían comido la polla de esa manera, lo estaba disfrutando sobre manera y eso hacía que me temiese lo que iba a pasar.

El camarero me iba a durar poquito, rápidamente empezó a gemir y a ponerse muy tenso. En breve iba a recibir mi ración de leche mañanera y sin apenas esfuerzo. Un par de lamidas en su glande y enseguida empezó a soltar chorros de leche caliente en mi boca, tuve que meterme su polla para que no se perdiese ni una sola gota. Empecé a tragar con ganas esa rica leche hasta que no quedó ni una gota dentro de ese rabo. Tras tragarme su leche, se la limpié con mi lengua, le subí el bóxer y el pantalón y se lo abroché. Él se fue de la habitación dándonos las gracias.

Nosotros nos pusimos a desayunar y a degustar cada alimento que venía, pues estaba todo exquisito. Tras el desayuno, me acordé que había soñado con esa notificación en el móvil, así que fui a ver de qué se trataba. Como esperaba era de Jose que me había mandado un video en el que se estaba follando de nuevo a Luna y a Naiara. Ese video lo vería más tarde, pues, aunque tenía ganas debía vestirme para recibir una visita que me dijo Sergio. Si que le mandé mensaje a Jose para quedar para la cita de la noche, esa video-llamada que teníamos pendiente.


Nos duchamos los dos y nos vestimos para recibir a esa visita sorpresa que me tenía preparada Sergio y que, como no, se calló los detalles. Al poco de terminar de prepararnos tocaron la puerta. Sergio abrió la puerta y entró en la habitación una señorita que quitaba el hipo, los sustos y hasta el baile de San Vito, lo que viene siendo una jaca en toda regla. Una joven de 1,75, con un pecho increíble y una figura bien definida.

S: Cariño, esta es Alicia. Viene a pasar un rato con nosotros. Ella es María, mi zorra particular.
A: Encantada cielo, eres mejor de lo que Sergio me dijo.
M: Yo también eso encantada, pero este cabrito no me dijo nada, así que la sorpresa es más que agradable.
A: Ya me lo puedo imaginar, este bicho es así.
S: Bueno señoritas, ¿pasamos a la acción? Porque con estos dos bombonazos mirad como tengo la polla.

M: Vaya, ¿el señorito ahora viene con las prisas?

Sergio no perdió el tiempo y se desnudó, mostrando su polla ya erecta y se acercó al sofá donde estábamos nosotras. Ambas acercamos nuestras bocas a su rabo y empezamos a lamer toda su extensión y cuando llegábamos a su capullo nos besábamos. Nos íbamos turnando para comernos sus huevos o su polla, haciendo que él notase ambas lenguas en todo momento. Nos fuimos al cuarto para estar más cómodos todos y Sergio me desnudó para enseñarle la zorra que tenía a su disposición Alicia.

Comenzamos un juego erótico y sexual en el que Sergio me vendó los ojos y yo tenía que adivinar quien me tocaba o me besaba. Las iba adivinando todas, pues conozco bien a Sergio, tanto sus tocamientos, sus besos, sus mordiscos. Yo estaba al límite y empecé a suplicarle a Sergio que me follase, lo necesitaba ya. Pero me siguieron torturando con sus juegos por un rato más, tocando cada milímetro de mi cuerpo. De pronto sentí como me ponían a cuatro patas y me acercaban al borde de la cama.

S: Ahora te voy a follar zorra.
M: Por fin cabrones, me tenéis a mil, necesito que me folles Sergio.
S: Preparate que voy a clavarla.
M: Siiii, la noto, que dura la tienes cabronazo, no sé cómo me has hecho sufrir


Empezó a follarme, poco a poco la iba clavando dentro, pero de repente me dijo:

S: Abre la boca que te vas a comer el coño de Alicia.
M: Siiii, sigue follándome, por favor.

Yo abrí la boca y me llevé un susto, pues se metía una polla muy dura dentro de mi boca, mientras me cogían del pelo para que no pudiese levantar la cabeza. ¿Tenía dos pollas dentro de mí? ¿Acaso habría entrado alguien más y no lo sabía? Estaba en mis pensamientos cuando Sergio me quitó la venda y pude comprobar que era Sergio el dueño de la polla que follaba mi boca. Me soltó la cabeza e inmediatamente me giré para ver quien me follaba.

Allí estaba Alicia, detrás mío, follándome sin compasión, con un cuerpazo espectacular. Yo imaginaba que tendría un arnés puesto, pero ella me dio una sorpresa mayor. Se separó de mí y me mostró el rabo que tenía entre las piernas, mi mente volaba al igual que mi excitación.

A: Bueno Zorra, ¿te gusta lo que ves?
M: Si, pero no pares, por favor, vuelve a meterme esa polla, pero espera que quiero verte, quiero ver cómo me folla una mujer de bandera como tú.

A: Pues date la vuelta, que tengo ganas de romperte en dos. Quiero comprobar lo puta que eres.

Inmediatamente me puse boca arriba y Alicia volvió a meterme ese rabo tan grande y gordo en mi coño. Sergio cogió el móvil y se puso a grabar la escena que tenía delante. Yo solo veía una bella mujer follándome mientras sus tetazas se movían delante de mí. Jamás había follado con una trans y esto me estaba llevando al límite, tanto es así que no podía evitar correrme como una cerda.

A ella le estaba gustando follarme, pero aún le gustó más cuando sacó su polla de mi coño, levantó mi culo y me la clavó hasta el fondo. Ella disfrutaba de esa enculada que me estaba proporcionando, así que se echó hacia delante para dejarme esas enormes tetazas cerca de mi boca. Yo no podía parar de correrme, sentía placer por hacerlo con una mujer, placer por tener una polla dentro, placer por hacerlo por primera vez con una persona trans. Eran muchos placeres en un mismo momento y eso se notó, tanto que apreté mis nalgas para darle placer a ella porque estaba a punto de tener un gran orgasmo. Alicia se corrió dentro de mí al tiempo que lo hacía yo, quedando las dos completamente agostadas por tanto placer.

Sergio nos había dejado disfrutar de ese momento entre las dos y se había retirado como un caballero. Cuando nos pudimos recuperar hablamos sobre esa sorpresa y yo pude apreciar con mayor detalle el cuerpo de Alicia. Era una belleza de los pies a la cabeza, rubia de ojos azules y con ese cuerpazo, pero con la extensión de carne que tanto placer me había dado.

Yo no pude evitar echar mano a esos dos rabos que tenía a mi disposición y empezar a masturbarlos para ponerlos duros. En cuanto estuvieron duros comencé el ataque con mi boca, me estaba tragando esos pedazos de carne tan similares. Lamía desde la base de uno hasta su capullo, para después metérmelos por completo en mi garganta, mientras al mismo tiempo sacudía la polla de la otra persona. Cuando levanté mi cabeza ví como Sergio estaba comiéndose las ubres de Alicia.

Antes de que se corriesen quería cumplir una de mis fantasías y era que Alicia me follase mientras Sergio la enculaba. Se lo dije y ambos aceptaron, así que me tumbé en la cama y Alicia comenzó a follarme, mientras ella recibía la polla de Sergio en su culo, un trenecito que me estaba gustando. Lo malo de esa postura es que Alicia estaba recibiendo un placer por ambos lados y eso la estaba matando de placer, lo que hizo que rápidamente me llenase el coño de leche.

Ella se separó de mí y se dejó caer en la cama, mientras Sergio se dejó caer sobre mí y me la clavó en el coño, con la leche de Alicia dentro. Yo lo estaba disfrutando muchísimo y eso hizo que Alicia se recuperase y sin decir nada se levantó, se puso detrás de Sergio y se puso a encularle, devolviéndole la jugada de antes. La polla de Sergio reaccionó y se puso aún más dura, cada embiste de Alicia, yo lo notaba en mi coño, pues se clavaba más adentro la polla. Estuvimos como diez minutos más así hasta que todos teníamos el orgasmo a punto y en breve nos corrimos todos juntos: Alicia en el culo de Sergio, este en mi coño y yo con un squirt de los míos.

Nos quedamos agotados tras ese polvo, teníamos que descansar pues ya habían pasado dos horas desde que llegó Alicia. Ya era casi la hora de comer, nos teníamos que duchar y vestirnos pues Sergio había llamado al servicio de habitaciones para pedir la comida para los 3. Sergio se duchó el primero y luego nos metimos Alicia y yo. Si, era irresistible esa imagen, el agua cayendo por el cuerpo de esa jaca, resbalando por cada poro de su piel. Empecé a bañarla con el jabón, pero solo para recorrer su cuerpo con mis manos. Ese pecho, su culo, sus piernas, su polla, ainsss, su polla, que se estaba endureciendo de nuevo entre mis manos, y mi coño chorreando jugos. Ella se dio cuenta de mi excitación así que me puso contra la mampara del baño y me folló sin contemplaciones, ese trato rudo en manos de esa mujer hizo que rápidamente tuviese un squirt, tras el cual ella paró de follarme, pues Sergio nos reclamaba.

Tuvimos que salir a la estampida de la ducha, pues Sergio nos amenazó con ponernos el agua fría. Nos vestimos y a los pocos minutos nos llegó la comida. Era el mismo camarero que nos trajo el desayuno y al ver a Alicia se quedó impresionado. Sergio no pudo evitar decirle si quería la misma propina que la que recibió a la mañana, pero ahora por partida doble. Él obviamente aceptó, pero no sabía la sorpresa de Alicia.

Rápidamente se bajó el pantalón y ambas nos pusimos a comerle el rabo, hasta que la tuvo bien dura. En ese momento nos levantamos las dos y dejé caer mi vestido, le cogí del rabo y le llevé a la habitación. Me tumbé en la cama e hice que me follase, cuando comenzó a hacerlo Alicia se acercó por detrás y le acercó el rabo a su culo, el miró hacia atrás y le dijo a Alicia que le follase el culo, que deseaba ser follado por una mujer mientras se follaba a otra. Ella no se cortó en meterle el rabo en su culo, pero lo que no se esperaba él, era que Sergio le follase la boca con su polla. Estaba follándome y siendo follado al mismo tiempo hasta que no pudo aguantar y se corrió en mi coño. Sergio lo hizo en su boca y le obligó a tragarse su leche. Alicia se metió entre sus piernas a comerme el coño para que yo me pudiese correr y además poder beberse la leche del camarero.

Para cuando me corrí, el camarero ya se había vestido, se había ido y Sergio había preparado la comida. Nosotras nos vestimos y nos pusimos a comer. Comentamos todo lo acontecido hasta el momento, incluyendo esa bisexualidad de Sergio que había descubierto ese día después de tanto tiempo. Tras la comida encendimos el jacuzzi y nos dimos un baño para seguir con la conversación. Se nos hizo ya de tarde para cuando salimos del jacuzzi y además Alicia se tuvo que marchar. Quedamos en que un fin de semana viniese a casa para conocer a mi marido y darle una sorpresa.

Sergio y yo decidimos echarnos una siesta para descansar un poco y así estar relajados para la noche, había sido una mañana de una amplia actividad sexual. Tras esa siesta nos despertamos y preparamos la habitación para que Jose pudiese vernos en directo esa noche. En poco tiempo lo teníamos todo listo, así que llamé a mi querido marido y enlazamos el ordenador para que disfrutase de unos buenos cuernos.

M: Hola cornudito mío, ¿estás listo para ver cómo te crecen los cuernos mientras me follo a otro más?
J: No sabes que ganas tengo de ver cómo te follan como la grandísima puta que eres.
S: Hola Jose, ya verás como va a pedir clemencia esta puta barata.
J: Dale lo que se merece.
M: Si vamos, haz que le crezcan los cuernos a mi marido.

Nos desnudamos y Sergio ya estaba con una empalmada de campeonato, al igual que Jose. Él se tumbó en la cama y yo me puse sobre él. Me clavé su polla hasta el fondo mientras al mismo tiempo miraba a Jose y disfrutaba de un buen rabo. Jose estaba masturbándose mientras me veía gemir y disfrutar como una perra en celo. Sergio aprovechó el momento para azotar mis ubres desde atrás, también tiraba de mis pezones.

S: Vamos Puta, clavate esta polla. Que tu cornudo vea lo que eres, una zorra, una puta, una guarra que solo quieres pollas a diario.
M: Siiii, vamos quiero que os corráis los dos a la vez. Quiero la leche de mis machos.
J: Vamos puta infiel, correte como la cerda que eres. Quiero que le seques los huevos a Sergio.
M: Te gusta, verdad cornudo. Te gusta saber que he venido para follarme a Sergio.
J: Si, puta. Me encanta, mira como tengo la polla.
M: Siiii, me corro cabrones, me corro.

S: Sigue puta, exprime mi polla.
J: Llenale el coño a esa puta, déjaselo bien lleno.

Nos corrimos todos a la vez, Sergio en mi coño, Jose en casa y yo sobre la polla de Sergio. Cuando se corrió Jose, Sergio sacó su polla de mi coño y su leche empezó a caer de mi coño hasta su polla. Todos disfrutamos de ese momento y llegaba la hora de echarse un sueñecito. Terminamos la video-llamada con Jose y nos dispusimos a dormir. Estábamos cansados de los polvos que habíamos echado en la mañana y en la tarde con Alicia y ahora Sergio y yo.

El Domingo nos despertamos, pero se nos fastidiaron los planes que teníamos pues a Sergio le llamaron por una urgencia laboral. Nos echamos un polvo rápido, pero sin nada que destacar. Luego me llevó a la estación para que cogiese el tren de vuelta. Tras informar a Jose de las novedades él me esperaría en la estación para llevarme a casa y poder descansar.

Una vez en el tren recibí la llamada de Jose en el que me comentaba el fin de semana que había tenido con Luna y Naiara, un trío que disfrutaron los tres. Lo más fuerte que hicieron yo ya lo había visto en los videos y por tanto ya estaba al tanto de ello. Una vez que llegué a la estación y me recogió nos fuimos para casa para comentar todo lo vivido.

Había habido un cambio en nuestra vida en unas pocas semanas, había realizado más fantasías de las que podía imaginar. Necesitaba un tiempo con mi marido a solas, dejar de meter nuevas parejas sexuales y disfrutar de nuestro matrimonio. Jose también opinaba lo mismo, así que pospusimos todos los planes sexuales que teníamos a corto plazo para poder dedicarnos a nosotros.

Los dos habíamos disfrutado de nuevas situaciones, de distintas parejas, cumplimos las fantasías. Ahora tocaba pensar nuevas situaciones, nuevas parejas, nuevas fantasías. Quien sabe lo que nos depararía el futuro. Os esperamos más adelante para poder compartir con vosotros lo que nos pueda suceder. Por ahora nos despedimos Jose y yo de todos vosotros, esperamos que os hayan gustado nuestras aventuras.

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