En ocasiones, una dinámica puede parecer profundamente entregada desde fuera y, sin embargo, esconder una necesidad emocional que nada tiene que ver con la esencia del BDSM. Que una persona esté dispuesta a entregarlo todo no significa necesariamente que esté preparada para someterse. Cuando alguien llega a una relación buscando desesperadamente atención, aceptación, protección o la sensación de sentirse necesario, determinados comportamientos pueden confundirse fácilmente con entrega, obediencia o confianza. El problema no está en sentir un vínculo emocional intenso, sino en aquello que puede estar sosteniéndolo.
Desde la experiencia de quien ocupa el rol Dominante, estas situaciones pueden resultar especialmente difíciles de identificar al principio. Una persona que acepta cada propuesta, busca constantemente aprobación, necesita atención continua o parece querer estar disponible en todo momento puede transmitir una imagen de entrega absoluta. Sin embargo, detrás de esas conductas pueden existir motivaciones muy diferentes y que necesitan ser observadas con atención. Comprender dónde termina la entrega consciente y dónde puede comenzar una dependencia emocional exige mirar más allá de los comportamientos visibles y prestar atención a lo que realmente está ocurriendo dentro de la dinámica.
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