La sumisión puede implicar una entrega profunda, pero entregarse no significa desaparecer dentro de la voluntad de otra persona. Cuando el componente emocional adquiere un peso importante en una dinámica BDSM, resulta necesario comprender qué ocurre con nuestras propias necesidades, decisiones y capacidades para establecer límites. La confianza puede llevarnos a abrir espacios de vulnerabilidad que requieren cuidado y responsabilidad, especialmente cuando existe un vínculo intenso con el rol Dominante.
Hablar de entrega emocional supone mirar la sumisión más allá de la obediencia y de las conductas visibles. También implica observar cómo se construye la relación con el poder cedido, qué lugar ocupa la propia voluntad y hasta dónde estamos dispuestos a llegar sin dejar de reconocernos como responsables de nuestras decisiones. La entrega puede ser intensa sin dejar de ser consciente.

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