El intercambio de poder suele presentarse como una experiencia intensa, transformadora y profundamente consciente. Al menos, así debería ser. Sin embargo, en la práctica, no siempre ocurre desde ese ideal teórico que tanto se repite en discursos, perfiles y conversaciones dentro del BDSM. A veces falla de forma sutil, otras de manera evidente, y en no pocas ocasiones se normaliza el fallo como si formara parte inevitable del proceso de aprendizaje.
Hablar de cuando el intercambio de poder falla no es señalar con el dedo ni buscar culpables, sino detenerse a analizar qué se rompe, por qué ocurre y qué señales suelen pasarse por alto. Situar este tema sobre la mesa implica asumir que el intercambio de poder no es infalible, que requiere revisión constante y que su éxito no depende del rol que se ejerce, sino de cómo se construye, se sostiene y se revisa en la práctica real.
Seguir leyendoVisitas: 17


Debe estar conectado para enviar un comentario.