La Dominación no te hace inmune a tus propios límites. Asumir el rol Dominante implica tomar decisiones, sostener situaciones de intensidad y ejercer una influencia real sobre otra persona, pero también exige reconocer que quien domina sigue siendo una persona con emociones, inseguridades, preocupaciones y momentos de vulnerabilidad. La imagen de control permanente puede resultar atractiva dentro del imaginario BDSM, pero no debería confundirse con la obligación de permanecer siempre fuerte, estable o emocionalmente disponible.
Hablar de Dominación y salud mental no significa convertir el BDSM en una práctica terapéutica ni considerar que cualquier dificultad emocional invalida el ejercicio del rol. Significa prestar atención a cómo el estado psicológico del rol Dominante puede influir en sus decisiones, en la forma de relacionarse y en la manera de gestionar la responsabilidad que acompaña a la Dominación. Conocerse, reconocer los propios límites y saber cuándo determinadas circunstancias están afectando al rol forma parte de una práctica responsable.
Seguir leyendoVisitas: 9

Debe estar conectado para enviar un comentario.