Hablemos del hecho de que la SUMISIÓN NO ES SERVILISMO. Hay quienes llevan años en la escena BDSM, han servido a varias Dominantes, han vivido dinámicas 24/7, han firmado contratos, se han dejado marcar, tatuar, atar y humillar… y aún no han entendido lo más básico: la sumisión no es servilismo. No es resignación, no es anulación, no es sacrificio personal disfrazado de entrega.
Y sí, aunque pueda sonar provocador, esta confusión se ve con mayor frecuencia entre sumisos varones, muchos de los cuales siguen creyendo que ser sumiso significa decir “sí, Ama” a todo, sin condiciones, sin límites, sin voz. Pero no. El BDSM se basa en el consenso, en la elección, y en el deseo mutuo, no en la renuncia a uno mismo para complacer a quien domina.
Hoy toca hablar del BDSM Y LAS RELACIONES VAINILLA. Nunca falta quien, al escuchar que practico BDSM, asume automáticamente que tengo una relación monógama, sellada con contrato, rituales diarios y una agenda sexual más estricta que la del Pentágono. Y si además menciono que tengo una dinámica D/s, se imaginan una relación cerrada, jerárquica y exclusiva, donde no cabe ni una mirada ajena. Pues bien… spoiler: no siempre es así.
El BDSM no es patrimonio de la pareja tradicional. De hecho, cada vez más personas que viven relaciones no monógamas —poliamor, relaciones abiertas, vínculos múltiples, cuckold, tríos estables o inestables, o simplemente gente que no quiere etiquetas pero sí acuerdos— están integrando dinámicas de poder consensuado en sus estructuras relacionales. Y ahí es donde la cosa se pone interesante.
En este artículo quiero explorar justamente eso: cómo se vive el BDSM más allá de la relación “clásica” de dos personas. Cómo se negocia el poder, el consentimiento y la emocionalidad cuando entran en juego más de dos vínculos, con diferentes niveles de compromiso, intensidad o jerarquía. Qué pasa cuando hay más de una persona dominante, más de una sumisa, o simplemente múltiples acuerdos que conviven y se entrelazan.
No es fácil. No es rápido. Pero es posible. Y puede ser increíblemente enriquecedor. Solo hace falta lo de siempre: comunicación brutalmente honesta, acuerdos sólidos, y saber que en esta vida no se domina a nadie que no quiera ser dominado… y menos aún cuando hay más personas observando.
EL DOM NO ES UN VERDUGO SINO UN CREADOR DE LIBERTADES
“EL DOM NO ES UN VERDUGO SINO UN CREADOR DE LIBERTADES. Ah, la humillación… ese momento glorioso en el que el Dominante se convierte en una especie de villano de película barata, con látigo en mano y risa malvada de fondo, ¿verdad? Claro, porque nada dice ‘responsabilidad emocional’ como arrastrar a alguien por el suelo sin contexto ni consentimiento. Spoiler: no.”
La humillación, vista desde el rol dominante, es un arte. Uno que va mucho más allá del simple acto de “bajar a alguien” o jugar con palabras fuertes. Es una herramienta que, usada correctamente, permite explorar territorios profundos del deseo, del poder y de la entrega. Pero como todo arte, requiere comprensión, técnica, límites y, sobre todo, humanidad. Este artículo pretende desmontar los clichés del Dom cruel y despiadado y ofrecer una mirada honesta, ética y responsable sobre cómo ejercer la humillación desde el dominio consciente, no desde la ignorancia arrogante.
Hablemos de HUMILLACIÓN: CUANDO LA ENTREGA VA MÁS ALLÁ DEL CUERPO. Hablar de humillación en BDSM es como intentar explicar a tu cuñado que te gusta que te llamen “gusano inútil” mientras alguien te pisa la cara… con amor, respeto y consentimiento. En resumen: te miran raro. Incluso dentro de la comunidad, hay quienes evitan el tema, como si fuera el último cajón del armario donde escondemos los juguetes que no queremos que nadie vea. Y sin embargo, ese mismo cajón suele estar lleno de algunas de las experiencias más intensas, liberadoras y transformadoras para muchas personas sumisas.
Este artículo nace precisamente de esa tensión: la incomodidad de hablar de lo que se considera “feo”, “inmoral” o “destructivo”, frente a la vivencia real de quienes encuentran en la humillación un lenguaje emocional y erótico profundamente válido. No se trata de justificar el maltrato, ni de glorificar dinámicas que no estén consensuadas. Se trata de entender qué ocurre cuando una persona sumisa desea ser humillada, cómo se negocia, cómo se cuida, y qué puede significar para su rol, su identidad y su placer.
Vamos a ver de cerca este tipo de prácticas, desde la vulnerabilidad, la reflexión ética y, por qué no, con una pizca de ironía al inicio de cada sección. Porque si algo tiene la humillación, es que duele… pero a veces también da risa. Y placer. Y poder.
Dentro del mundo del BDSM hay un concepto que despierta tanto curiosidad como polémica: el BDSM Mental, también conocido como D/s Mental. No se trata de látigos, cuerdas ni juguetes; tampoco de prácticas físicas explícitas. Aquí el poder se juega en otro plano: el psicológico. Un vínculo donde la dominación y la sumisión se construyen a través del control emocional, de la sugestión, de la influencia profunda que una persona puede tener sobre otra. Fascinante, sí. Pero también terreno pantanoso, donde la falta de límites, el desconocimiento o la mala praxis pueden convertir una experiencia intensa en un vínculo tóxico, dañino o incluso destructivo. Este artículo no busca promover esta práctica, sino analizarla desde una mirada crítica, realista y ética.
Hablar de BDSM Mental es abrir una puerta a dinámicas intensas, complejas y, a menudo, malentendidas. Se presenta como la cúspide del poder, como una entrega que trasciende lo físico… pero en muchas ocasiones, lo que se ofrece como “control mental” es simplemente manipulación emocional con un disfraz erótico. Como en tantas otras prácticas dentro del BDSM, la diferencia entre el juego consensuado y el abuso disfrazado reside en el conocimiento, el respeto, la comunicación y la responsabilidad. Y precisamente por eso, este tema merece ser abordado con seriedad, sin romanticismos peligrosos, pero también sin caer en la censura o el juicio fácil.
🌹 SANT JORDI 2025 – CELEBRA CON LIBROS PLACER Y CONOCIMIENTO
Del 23 de abril al 6 de mayo, #LaEscuelaDeBDSM se viste de rosa y tinta para celebrar el Día del Libro y el amor por el conocimiento, con una campaña única: ¡La preventa del Pack Especial Sant Jordi 2025! Tres libros que abren puertas, rompen tabúes y encienden tanto el deseo como la reflexión. También se pueden comprar de manera individual cada libro.
Sí, en vista de sacar la preventa de 3 libros, toca hablar sobre LA DIFICULTAD DE VIVIR DE LOS LIBROS. Vivir de los libros es casi tan difícil como escribirlos. Solo que lo primero no se enseña en ninguna escuela de letras. Nadie te avisa de que tras publicar tu obra —después de meses, incluso años de trabajo— tendrás que pelear cada euro como si vendieras enciclopedias puerta a puerta. Nadie te cuenta que, en un mercado que romantiza la creación y penaliza la rentabilidad, el autor es el último en cobrar y el primero en desaparecer de la ecuación.
No es desánimo, es hartazgo. De promesas editoriales que se diluyen en contratos imposibles. De la autopublicación disfrazada de libertad, cuando en realidad es una jungla donde el que no sabe de marketing, logística, fiscalidad y promoción… simplemente no existe. Y para colmo, cuando por fin logras vender, descubres que la ley te impide aplicar un mísero 10% de descuento si no lo haces en el contexto correcto. Como si escribir fuese un hobby regulado por decreto. Como si el libro fuera sagrado, salvo cuando se trata de pagar al que lo escribe.
Sí, estoy muy cabreado. Me cago en los putos pseudos cazadores. ¡¡Estoy hasta los cojones de ellos!! Lo primero que voy a dejar claro es que #LaEscuelaDeBDSM solo está manejada por mi, Endika o AMO (DOM) DIABLILLO. Repito: NADIE PUEDE HABLAR EN NOMBRE DE #LaEscuelaDeBDSM EN EL MUNDO ENTERO. Si alguien os dice que YO he dicho que os diga algo, bloquearles de inmediato, porque son ABUSADORES, MALTRATADORES Y CAZADORES.
🎉 5 ANIVERSARIO DE #LAESCUELADEBDSM : Han pasado cinco años desde que #LaEscuelaDeBDSM nació. ¡Cinco años! En tiempo de internet, eso es como haber vivido varias eras geológicas. He visto modas ir y venir, dramas dignos de telenovela y, lo más importante, he seguido aquí, compartiendo conocimiento y desmintiendo mitos. Hoy celebro este viaje con un repaso irónico y divertido de todo lo que he conseguido.
EL PODER DE LA ILIMITACIÓN: La sobreexcitación es un tema complejo y multifacético que puede tener implicaciones significativas en la cultura BDSM. En el contexto de las relaciones de pareja, la sobreexcitación puede referirse a un estado de intensa arousal o excitación que puede ser emocional, física o psicológica. Esta sobreexcitación puede ser resultado de una variedad de factores, incluyendo la anticipación, la expectación, la pasión o la emoción, y puede manifestarse de diferentes maneras, desde una simple sensación de nerviosismo o ansiedad hasta una respuesta fisiológica más intensa, como la aceleración del ritmo cardíaco o la respiración.
En la cultura BDSM, la sobreexcitación puede jugar un papel importante en la creación y el mantenimiento de la tensión y la anticipación. La sobreexcitación puede ser utilizada como una herramienta para crear un estado de vulnerabilidad y receptividad en la persona sumisa, lo que puede permitir una mayor conexión y una mayor profundidad en la relación. Sin embargo, la sobreexcitación también puede ser un desafío para la persona dominante, ya que requiere una gran habilidad y control para manejar y dirigir la situación de manera efectiva. En este sentido, la sobreexcitación puede ser vista como un elemento clave en la creación de una experiencia BDSM saludable y satisfactoria, siempre y cuando se maneje de manera responsable y respetuosa.
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