7º CAPÍTULO: LA SEGURIDAD

Tiempo de lectura: 5 minutos
7º Capítulo: LA SEGURIDAD

Hoy en el 7º Capítulo: LA SEGURIDAD en el BDSM

Ante la avalancha de quejas por practicantes de BDSM, por eso he creado el 7º Capítulo: LA SEGURIDAD, para ver si podemos dejar este tema aclarado.

Voy a empezar poniendo una descripción muy clara sobre el SSC, un término que si desconoces es mejor que ni siquiera practiques el BDSM.

La comunidad internacional vinculada al BDSM viene poniendo especial énfasis en que las prácticas sean SSC, es decir, Safe, Sane and Consensual (seguro, sensato y consensuado), término acuñado en 1983 por David Stein. Su ideólogo lo definió del siguiente modo:

Las relaciones BDSM deben seguir un modo seguro, sensato y consensuado respecto a sus prácticas:

Seguras, en cuanto al conocimiento necesario sobre su desarrollo y sobre el material usado, así como sobre la prevención de riesgos.

Sensatas, en cuanto a la capacidad razonable de decisión por parte de los actores, no alterada por drogas o bebidas alcohólicas y acorde con la experiencia de cada participante, sabiendo diferenciar fantasía y realidad.

Consensuadas, en cuanto a que los participantes estén de acuerdo sobre la forma e intensidad con la que se realicen, e igualmente que dicho acuerdo pueda rescindirse en cualquier momento.

Sin embargo, lo que en su inicio fue una definición creada para deslindar el campo del sadomasoquismo consensuado del de los malos tratos (sobre el que la sociedad estadounidense mantenía una severa prevención), fue desarrollando en algunos pequeños grupos modelos de intransigencia muy alejados del propósito inicial y de la metodología de sus creadores. Esto llevó al propio David Stein a distanciarse del abuso que algunas personas hacían de su eslogan.

Fuente Wikipedia.

SSCSafe, Sane and Consensual 
(seguro, sensato y consensuado).

Seguro, una palabra primordial en el BDSM. No puede ser que haya personas Dominantes que no tengan claro este aspecto tan primordial.

El BDSM se basa en el respeto de las personas con las que tratamos, por ese motivo el SSC hay que tenerlo en cuenta en cada relación D/s, sea cual sea la rama que elijáis de nuestra cultura: Bondage, disciplina, dominación, sumisión, sadismo o masoquismo.

SEGURO, SANO Y CONSENSUADO, fácil de recordar, fácil de realizar, fácil de cumplirlo.

  • SEGURO, para ambas personas, porque no solo cuenta el conocimiento sino el uso de los materiales que se utilizan durante las sesiones o prácticas de BDSM.
  • SANO, No podemos dejar que se cometan daños innecesarios durante las sesiones. Ojo que esos daños no son maltrato y no deben confundirse con tal efecto.
  • CONSENSUADO, cada acto que se vaya a efectuar en una relación D/s ha de estar consensuado por ambas partes, por la parte sumisa y por la parte dominante.

Y dada la última parte sobre el consenso de los actos, no podemos olvidarnos de una protección que tiene la parte sumisa.

LA PALABRA DE SEGURIDAD

Cada vez estoy escuchando más ciertas cosas que no son de agrado… algo así como que una persona sumisa no tiene derecho a la palabra de seguridad, que no tiene derecho a nada.

Para empezar, hemos de dejar claro que la palabra de seguridad es algo que distingue un acto en algo consensuado o en un maltrato sobre una persona.

Toda persona sumisa ha de tener una palabra de fácil y rápida dicción. Puede ser una palabra fácil como “Stop” o una menos locuaz durante una sesión como “Pera” o el nombre de una familiar como “Luis”. Algo que es fácil de recordad, rápido de decir y rápido de oír.

Que ninguna persona Dominante niegue jamás esto a una persona sumisa. El que no tiene derecho a negar esto es el Dominante, es de obligado cumplimiento, tanto el SSC como la Palabra de Seguridad.

Espero que haya podido dejar claro este tema y que, por favor, si te interesa este tema ponlo en práctica y no lo niegues.

Recuerda que yo no soy ningún Maestro ni Tutor, solo soy una persona que expresa su experiencia y vivencias dentro de nuestra cultura.

Vive el BDSM con RESPETO y HUMILDAD.

Safe Creative #2009235416783

Impactos: 87

6º CAPÍTULO: LOS PROTOCOLOS

Tiempo de lectura: 30 minutos
6º CAPÍTULO: LOS PROTOCOLOS

6º CAPITULO: LOS PROTOCOLOS DEL BDSM

He mantenido muchas conversaciones sobre este tema y por eso el 6º Capitulo: Los Protocolos, trata sobre algo primordial en nuestra cultura. En esta ocasión pongo las palabras del Sr. Gabrel porque es la mejor definición que he encontrado en la red.

Os dejo su escrito y al finalizar el texto sabréis donde sacar esta información.

No se discute que en el BDSM existe un conjunto de normas razonables y sensatas que determinan cómo deben ser nuestras conductas, comportamientos y relación con otras personas, a su vez saber qué podemos esperar de los demás. Básicamente es lo que podríamos denominar Protocolo. En el Diccionario multilingüe de BDSM de Bartomeu Doménech (Ed. Bellaterra 2004) se define como “conjunto de reglas que hay que observar”. 


Además de lo anterior, el Protocolo sirve para desarrollar la fantasía y la imaginación, adornan el vínculo y la relación, explicitando cada uno de los pasos que debes seguir durante un encuentro. 

Ambas formas de entender el Protocolo fueron denominadas en un debate celebrado en Rosas5 (Barcelona) como Protocolo Generalizado (que afecta al BDSM como grupo) y otro Protocolo Interno (que afecta al vínculo Amo-sumisa) [1]. No obstante, algunos practicantes del BDSM se rebelan contra dichas normas, hay quien las cuestiona y se muestran no partidarios de ellas, otros matizan en cambio que son defensores de su existencia siempre que no sean muy elaboradas. 

Lo chocante de esta observación, que puedes seguir a través de lecturas en foros y debates, es que, aunque se escribe mucho sobre la conveniencia o no de Protocolo, pocos se atreven a entrar en el detalle de cuáles son los contenidos de dicho Protocolo, en qué conceptos se sustenta, de dónde proviene o cómo articularlo [2]. 

Una razón de esta carencia es intrínseca al BDSM, consecuencia de su variedad y su pluralidad de prácticas, de modo que, por ejemplo, aquellas reglas a seguir que pudieran considerarse muy convenientes para la práctica del Bondage son irrelevantes o quedan sin efecto para otras prácticas más próximas al sadomasoquismo. 

La otra razón es dialéctica: ¿Qué incluye el protocolo?

Hay quienes consideran que deben quedar fuera de ser consideradas Protocolo BDSM aquellas reglas o normas objetivas y explícitas que se concretan en torno a un evento, organización o local (denominándolas, tal cual, reglas o normas), y también deben quedar fuera las que se basan en el respeto y el buen comportamiento de las personas (por cuanto se presuponen para quienes quieren relacionarse e integrarse en el seno de una Comunidad); incluyendo por tanto sólo aquellas que sí tipifican y adornan propiamente la escena y el comportamiento en rol del Dominante y de la sumisa. 

Otros en cambio, entre los que me incluyo, consideramos que el Protocolo está constituido por la existencia del conjunto de normas, valores, símbolos y formas de relación entre personas, aunque muchas no escritas, y que son las que confieren un carácter singular y específico que permiten apelar a los términos Subcultura BDSM y Estilo de Vida BDSM. 

Como soy consciente que el debate sobre el Protocolo continuará después de éste Artículo, y quizá más por un sentido de previsión para cuando las cosas suceden demasiado tarde, prefiero hacer referencia al todo y no quedarme solo en una parte. 

Debemos tener claro que no existe un único Protocolo. El propósito de éste artículo es mostrar dónde y cómo actúa el Protocolo y cuáles son las claves para que cualquier practicante (inicial o con experiencia) sepa desenvolverse con su mejor conocimiento y capacidad relacional dentro del BDSM. 

Algunos errores frecuentes respecto del Protocolo 

El Protocolo existe porque existen las relaciones entre practicantes del BDSM. Es necesario para la buena armonía y convivencia de quienes se relacionan. 

Creo que debemos tener en cuenta, ante todo, a quién afecta el Protocolo. Un error muy común es pensar que el Protocolo solo se aplica cuando se trata de actividades organizadas que congregan a un amplio número de practicantes del BDSM. Unas pautas de comportamiento en una relación Amo – sumisa ya forman en su conjunto un Protocolo. Incorporar a una tercera persona a ese vínculo o relación implica necesariamente explicar cómo se manifiestan los roles en dicho vínculo. Es verdad que, donde se hace público y manifiesto el Protocolo es en las Organizaciones, locales con espacios acondicionados para BDSM y aquellos eventos puntuales para el encuentro y desarrollo de algunas prácticas. Cada uno de estos casos puede tener especificidades, aunque la mayor parte de sus normas son comunes. 

Otro error muy frecuente es pensar que el Protocolo solo se refiere a cómo debe comportarse una sumisa o esclava frente a su Amo, y por indicación de éste a otros Dominantes y sumisas. Se olvidan que el Protocolo también debe ser seguido y respetado por los Dominantes (la falsa idea del Amo “dios”) en relación a su sumisa y esclava, en la relación con otros Dominantes y para con otras sumisas. 

Una generalización que también da lugar a errores frecuentes, es pensar que el Protocolo solamente se extiende a aspectos como el código de vestuario, un argot específico, uso de instalaciones o aplicar las normas sólo en el momento del desarrollo de una sesión o juego BDSM. 

Para terminar con la descripción de situaciones que considero erróneas, otra que se da con suma frecuencia es la que considera que el Protocolo se aplica sólo con quien ha dado muestras suficientes de merecerlo. Como forma de comunicación, el Protocolo revela mucha información: apariencia externa, estética, saber estar, carácter del rol y experiencia. 

Los cuasi Dogmas del BDSM 

El Protocolo existe porque el BDSM incide, afecta y altera al estado físico y emocional de quienes lo practican. En cualquiera de sus variantes, el BDSM desarrolla relaciones asimétricas: Una persona inmoviliza – otra queda inmovilizada; una persona ejerce autoridad y poder – otra obedece; una persona infringe dolor y humillación – otra lo experimenta. 

En un nivel superior, inviolable por describirlo de algún modo y que pudiéramos considerarlas como dogmas están un conjunto de valores que giran sobre los conceptos “Seguro, Sensato y Consensuado” (acrónimo SSC); y “Riesgo Asumido y Consensuado para la práctica Sexual Alternativa” (acrónimo RACSA o RACK). Esta terminología conceptual, tantas veces citada y redefinida en cualquier espacio virtual o físico de BDSM, trata de garantizar que entre los participantes quedan consensuadas las prácticas, las formas de comunicación y mecanismos de seguridad, los límites y alcance de dichas prácticas; y que el proceso de recuperación o cuidado que se requiere y que cualquier alteración negativa física y emocional quedará adecuadamente restablecida [3]. 

Otro conjunto de valores está destinados a identificar las actitudes y aptitudes que deben identificar los roles superior e inferior en estas relaciones asimétricas. 

Básicamente es responder a dos preguntas: ¿Qué se espera de un Dominante?, ¿Qué se espera de un sumiso? Aquí el Protocolo es más díscolo y difícil de precisar, porque cada Comunidad BDSM acentúa unas cualidades o unos rasgos en detrimento de otros, buscando una mayor adaptabilidad para el conjunto de personas que congrega (por ejemplo, las sociedades hispanas han enfatizado mucho en aquellos valores que identifican claramente al BDSM fuera de toda sospecha relacionada con el predominio del hombre sobre la mujer y situaciones de abuso sexual). Pero todas las Comunidades tienen en común que describen las características del comportamiento esperadas en ambos roles y el alcance de las respectivas responsabilidades y obligaciones de todos los practicantes según sea su rol. Están muy difundidas las 10 reglas para los Dominantes y las 10 reglas para la sumisa [4]: Paciente, humilde, mente abierta, comunicativo, honesto, sensible, dominante/sumiso, realista, cuerpo sano, y diviértase

Las cualidades del Protocolo El BDSM no ha desarrollado su propio Protocolo sobre la base de un precedente ideológico o una corriente filosófica, ni siquiera una fantasía, (aunque el goreano tiene especificidades propias del mundo fantástico que recrea) [5]. 

Podemos afirmar que, por una parte, el Protocolo del BDSM es el resultado de incorporar elementos específicos de su tradición, como pueden ser por ejemplo, el uso de un lenguaje – argot BDSM; las formas de tratamiento que marcan la distancia entre roles; determinadas formas y variantes de vestimenta y desnudez corporal; el uso de símbolos y adornos para el cuerpo; la adopción de determinadas posiciones corporales; algunas consideraciones relacionadas con la seguridad en la práctica BDSM, y todas aquellas otras variantes que hacen del Estilo de Vida una práctica relacional y sexual alternativa que transgreden a las tradicionales y convencionalmente establecidas en nuestras sociedades. Y, por otra parte, añadido a lo anterior, incorpora para sí valores universales como son el respeto a las personas, el sentido común, las buenas prácticas, y mantener las buenas formas. 

La cualidad más importante de un Protocolo es su utilidad práctica, y en el BDSM la cumple. Existe porque es útil para cada situación. Por tanto, su existencia y la consideración de ser tenida en cuenta no actúan de forma coercitiva ni merma creatividad a quienes la cumplen. Más bien al contrario, enfatiza y genera más atención para que el respeto, las buenas prácticas o las buenas maneras se lleven a la práctica con exquisito cuidado. 

En los vínculos Amo – sumisa, este sentido de la utilidad hace que el Protocolo actúe como un instrumento poderoso del aprendizaje a través del condicionamiento operante o instrumental, es decir, a través del reforzamiento y del castigo tan ampliamente utilizados en el BDSM [6]. 

Por ejemplo, recientemente leí las instrucciones que un Ama daba a su sumiso para preparar la mesa para ella y sus invitados y la forma de servirla: absolutamente nada de aquellas instrucciones tenía alguna particularidad específica para el BDSM, todo lo contrario, era el resumen de cualquier manual de vestir y servir una mesa de comensales. Pero su sumiso debe cumplirlo con sumo cuidado sabiendo que su Ama estará muy atenta de que sigue las instrucciones, o sufrirá las consecuencias de su castigo, en definitiva, el sumiso pondrá en práctica un Protocolo que le obliga a manifestar su conducta de sometido a la voluntad de su Ama. 

BDSM en general el Protocolo sirve para fijar las pautas generales de conducta de sus practicantes, la consideración de la admisión o no en el seno de la Comunidad a nuevas personas y sus posibles prácticas. 

El Dominante, el Protocolo sirve para fijar los objetivos a corto plazo en relación a su vínculo con su sumisa, es decir, dentro de los límites consensuados, qué cosas practicar y cómo espera que las practique para que le reporten el beneficio y placer esperados de la entrega sumisa. 

La sumisa, el Protocolo es el camino a seguir para llevar a cabo la conducta esperada por su Dominante, con el fin de proporcionarle el bienestar y placer debidos y como fuente para la obtención de su propio placer. El Protocolo ayuda para penetrar en el adecuado ambiente de sumisión, centrándose en las tareas que debe cumplir, dejando a un lado aquellos otros factores que pudieran condicionar el desempeño eficaz de dichas tareas. 

La diversidad en el Protocolo 

En la primera parte hemos ido desgranando las ideas precedentes, los errores de apreciación que frecuentemente se cometen, y finalmente sus cualidades, hemos estado dando pistas del alcance real de los Protocolos o conjunto de reglas y normas escritas y no escritas del comportamiento en el BDSM. Ahora es el momento de ir fijándolas en más detalle.

El Lenguaje de los Símbolos 

Una serie de símbolos visibles sustentan la mejor tradición del BDSM en el Protocolo, de las que destaco: 

  • El triskel como emblema del BDSM (Emblema Project) y la bandera (Leather PrideFlag) que localizamos en muchos espacios para identificar que congregan a la Comunidad BDSM. En un reciente viaje a Bruselas, donde banderas de todo país y signo asoman de los edificios del centro de la ciudad, me detuve a contemplar las decenas de Leather Pride Flag que ondeaban en sus calles. 
  • El negro, color universalmente usado como forma de vestir que identifica a la Comunidad y comúnmente aceptado como requisito de participación y relación con otros. 
  • El Cuero, y posteriormente el látex como tejidos preferentes y con un alto componente fetichista junto con sus complementos de botas y zapatos de tacón alto, cinturones anchos y cadenas. 
  • El Collar, símbolo universalmente utilizado para describir un vínculo de Dominación – sumisión, la señal inequívoca de pertenencia a un Dominante, en sus variantes de collar de entrenamiento y disciplina o collar de paseo. 
  • El anillo, alegoría del anillo descrito en Historia de O, otra variante de señal de pertenencia. 
  • Las listas de prácticas BDSM, playlist, como primer paso – norma para proceder a la comunicación y establecimiento de las afinidades, prácticas posibles y límites dentro del BDSM entre dos practicantes de diferente rol. 
  • El contrato, temporal o indefinido, manifestación escrita de los propósitos y el alcance del poder de un Amo sobre su sumisa. 
  • Las ceremonias y rituales, las más difundidas las de Iniciación, de las Rosas (o consagración de un vínculo) y la del Té (inspirada en el mundo Geisha). A estas hay que añadirles aquellas otras que cada Organización o grupo de amigos BDSM deciden llevar a la práctica (por ejemplo, bajo el nombre de rituales, los peruanos de Love Chains han incorporado una amplia variedad) [7]. 
  • Los pañuelos de colores, complemento utilizado en ambientes homosexuales como forma predominante de identificarse en una tendencia dominante o sumisa y en qué grado de implicación o compromiso de relación mantiene su vínculo. Su origen comenzó en la costa oeste de Estados Unidos y enseguida recorrió todo el país y el sur de Canadá. 

El Protocolo para el vínculo Amo – sumisa, la humillación y servidumbre. 

En este caso nos referimos a las pautas (algunas veces más que pautas son reglas inviolables) a seguir y normas de conducta que afectan de forma exclusiva a una relación Amo – sumisa. Estas, por lo general, son las instrucciones precisas que el Amo consensua con su sumisa que afectan: 

  • Al conocimiento mutuo, los límites y limitaciones a partir del trabajo sobre una lista de prácticas. 
  • Desde el nombre de la sumisa hasta la forma de tratamiento y uso del Usted; Amo; Señor; Dueño; etc. 
  • Habla, mirada y posiciones corporales [8]. 
  • Uso del tiempo, de los espacios y del mobiliario. 
  • Formas de servidumbre, incluida la sexual. 
  • Celebración de Rituales y ceremonias. 
  • Vestuario y desnudez. 
  • Relaciones de la sumisa con otras personas del BDSM. 
  • Publicidad o no de la existencia del vínculo y -Grado de concreción o vinculación de la relación, temporal o indefinida, parcial o con tendencia a una Cesión Completa de Poder (Total Power Exchange) [9]. 

En el proceso de aprendizaje de la sumisión, la humillación y la servidumbre se requiere por parte del Amo una serie de pautas e instrucciones (tantas como sea posible según sus objetivos, y cuanto más descritas mejor) que ayuden a la sumisa para cumplir su misión.

Cuando el Amo planifica escenas de humillación se basa en las fantasías propias y las de su sumisa, desempeñará su rol y actuará con autoridad y creatividad, y exige de la sumisa estricta obediencia, cumplimiento y sometimiento.

Es aquí donde el Protocolo demuestra sus beneficios. A través de la humillación la sumisa se somete a la voluntad de su Amo. La obliga a darse cuenta de cuán profundamente es esta decisión y que obedecer no siempre resultará grato y fácil. Afectará psicológicamente a la sumisa en aspectos positivos en unas ocasiones, y quizá en la mayoría de un modo negativo, de ahí la importancia que el Amo conozca muy bien a su sumisa y emplee con suma precaución la humillación.

El Amo es siempre responsable del cuidado somático de la sumisa, de su crecimiento en la relación y en el desarrollo de la sumisa. La humillación está asociada a estas prácticas: Adoración, animalismo, aspecto físico, ceremonias, castigos, comunicación Amo-sumisa, control de decisiones, dolor, exhibicionismo, forma de hablar y mirar, forma de vestir, mortificación, objeto, posiciones corporales, rituales, rol de edad, rol de género, servidumbre funcional, servidumbre sexual (homo, hetero y bisexuales) y súplica.

Adicionalmente y de forma pormenorizada, el Amo que planifica a través de un detallado Protocolo las escenas de humillación puede beneficiarse en: 

  • Facilitar a la sumisa que asuma su rol, entrar en la sumisión y sentirse realmente sometida. 
  • Potenciar la humildad en la conducta de la sumisa, aceptando que la humillación es un poder que ejerce su Amo para que ella obedezca y le satisfaga. La dimensión y alcance de este comportamiento humilde queda restringida al universo de su Amo y sólo en este espacio es donde deberá manifestarla. 
  • Modificación de la conducta de la sumisa. La humillación es empleada para romper con las pautas y convencionalismos de cada uno [10]. 

El Protocolo en Internet 

Durante los primeros años del Internet, el Protocolo o normas de comportamiento sirvieron para reconocer quién era practicante – interesado en el BDSM y quién un desafortunado curioso. 

En los últimos cinco años y la incorporación de miles de nuevos usuarios, esa capacidad de reconocimiento no es posible (algunos sarcásticos dicen que es cuestión de repetir cuatro sencillas reglas). A la vez que se han generalizado y proliferado los espacios virtuales donde supuestamente se agrupan los practicantes de BDSM (donde cada vez que se habla es más de todo lo insustancial que de BDSM). De modo que, pese a existir normas de acceso y comportamiento, los administradores -moderadores de estos espacios parecen más vigilantes -policías persiguiendo a los que incumplen dichas normas, sobre todo si son las más esenciales. Con lo que el Protocolo tiende a diluirse y en muchos casos a desaparecer para quedar relegado a los contactos privados. 

Hasta el momento, el Protocolo de los espacios de BDSM en Internet contempla habitualmente: 

  • El respeto al otro como forma esencial de comunicación. Una norma básica que persiste, aunque desgraciadamente también se transgrede. [11] 
  • Formas de identificar los apodos o nicks de los participantes, según sean sus roles [12]. 
  • Habla, conversación y de tratamiento entre los participantes, según sean sus roles. 
  • Organizar las actividades dentro y fuera del espacio virtual (las comúnmente denominadas Kedadas), así como de los debates y tratamiento del conocimiento y la información acerca del BDSM. 
  • Resolver los conflictos que puedan producirse entre participantes. Últimamente tengo la impresión que también se ha perdido en sustitución del webmaster-juez y parte. 
  • Contribuir al sostenimiento económico e informático del espacio virtual.

El Protocolo en Organizaciones y Locales de BDSM 

Antes mencionamos que en estos se hace necesaria la necesidad de publicar reglas básicas y Protocolo. 

Hay referencias en el artículo de Cuadernos BDSM nº 3, titulado “BDSM Social” [13]. Estas normas que tienen en común: 

  • Formas de acceso a las organizaciones, derecho de admisión y preservación de la identidad de los asistentes. 
  • Formatos de organización y administración. 
  • Realizar el desarrollo de actividades de performance y sesiones BDSM grupales. 
  • Uso de las instalaciones y prácticas permitidas. 
  • Como realizar la moderación de grupos de debate e integración de nuevos miembros. 
  • Formas de intervención en caso de conflictos. 

Bajo la denominación de Código de Conducta la Society of Janus [14] establece 10 reglas para sus miembros, cuya máxima es no perturbar el juego de los demás. En cambio, el Club Rosas5 ha optado por la denominación de Régimen Interno y amplía hasta 15 las normas que deben ser respetadas. [15] 

Algunas Organizaciones desarrollan sus Protocolos inspirados en la literatura y la fantasía, tipo Roissy y Samois (inspirados en la Historia de O), y las Goreanas (inspiradas en la novela de John Norman) entre otras. 

El Protocolo entre Dominantes.

Recientemente he participado en un foro donde he expuesto mis apreciaciones sobre ésta forma de Protocolo. Aunque genere mucho rechazo por parte de otros Dominantes, me detendré más en explicarlo [16]:

  • Respeto: A su persona, a sus límites y a su vida privada. Respeto a su anonimato (incluido el nick) salvo consentimiento previo. 
  • Discreción: Las conversaciones particulares no tienen por qué ser reveladas. Previamente a una invitación, debe conocer quiénes son el resto de invitados. 
  • Consideración: Si no es conocido ni hay referencias, es tratado como Dominante en un trato de igualdad, sin dudar de su condición salvo un comportamiento que haya manifestado lo contrario, y aun así tiene el derecho de, privadamente, exponerle las razones por las que ha dejado de tener tal consideración. 
  • Reconocimiento: A su pertenencia en la Comunidad BDSM, a su experiencia en el BDSM y a su Maestría. 
  • Preferencia de Anfitrión: En su domicilio y en su Comunidad. A ser considerado Master de Master y/o Maestro de Ceremonias donde es reconocida su experiencia y maestría. A ser el primero en el uso y disfrute del juego SM donde es el anfitrión. 

En presencia de sumisas, actuando en rol, tendrá preferencia ante ellas. 

  • Inviolabilidad: Su propiedad es suya y es inviolable. Para poder hacer uso de ella debo contar con su debida autorización. La presencia de un collar (aún en periodo de pruebas) es suficiente para garantizar que su propiedad es inviolable. 
  • Interés: Y atención preferente a lo que diga o haga por su condición Dominante. 
  • Visión: Tiene derecho a tener una visión diferente, incluso completamente diferente de la práctica del BDSM, sin tener por qué ser prejuzgada o criticada por mi parte, siempre en la seguridad, sensatez y consenso. 
  • Reciprocidad: Consensuar formas recíprocas de Protocolo. 

El Protocolo entre sumisas. 

El Protocolo más usado contempla la hermandad entre las sumisas y esclavas, como forma de comprensión, aprecio y apoyo mutuo. En otras ocasiones, este Protocolo se vuelve más estricto cuando resulta necesario para la escena o práctica de Dominación – sumisión que se quiere llevar a cabo. 

Algunas sumisas realizan actividades encaminadas a la información – orientación y acompañamiento de otras que recién se inician. En estos casos se concreta el reparto de tareas, cierta jerarquía basada en la experiencia y el alcance y responsabilidad de dicha tarea sin menoscabo de las acciones y decisiones que pueda tomar el Dominante. 

El Protocolo en la Seguridad 

La práctica del BDSM conlleva asumir riesgos a partes iguales entre Dominantes y sumisas, del mismo modo que minorarlos y aumentar las condiciones de seguridad son responsabilidad de ambos roles en base al conocimiento de las prácticas, la experiencia y la forma de actuar en caso de lesiones [16]. 

Olvidamos con frecuencia la conveniencia de tener disponibles las pautas a seguir para aumentar la seguridad de nuestras prácticas. Son algunos ejemplos:

  • Safeword o el posible uso de la palabra de seguridad durante el desarrollo de una sesión BDSM [17]. 
  • Instrumental y atención de primeros auxilios sanitarios. 
  • Conocimiento de la seguridad en el Bondage [18]. 
  • El conocimiento de la seguridad en el Spanking y azotes [19]. 
  • El conocimiento del Aftercare o cuidado Post Sesión. 

El Protocolo para dirimir conflictos dentro del BDSM. 

Este tema sigue preocupando a muchas Comunidades BDSM, comunidades formales (legales) o informales (amigos que se juntan para celebrar y jugar). Estas son las soluciones que proponen:

  • La existencia del Master of Masters, que en los locales de BDSM suele ser el dueño del local, (tiene el derecho de admisión y de expulsión, es el responsable de la mazmorra y él decide quién, cómo y cuánto juega). 
    En las Comunidades, el Master of Masters resulta elegido de forma temporal y se ocupa de coordinar el desarrollo de las actividades o sesiones. En domicilio particular coincide con el anfitrión, salvo que reconozca entre los Dominantes alguien con más crédito, pericia o experiencia que él y delegue esa tarea. 
    La existencia de la Slave of slaves, otros la llaman Slave Guardián, otros Slave Guide; cumple la misma función que las anteriormente descritas.

    Cuando se trata de aplicar la disciplina en un mal comportamiento de un Dominante es donde surge grandes discusiones. En el común de los casos se determinan cuatro situaciones: Aviso, Amonestación, Exclusión, Denuncia [20]: 
  • Aviso: Debe detener el desarrollo de la sesión en ese instante y es reconducido o guiado hasta darlo por concluido. Apartado del escenario, acompañado y aislado en un feedback se analiza el comportamiento observado y cómo reconducirlo. Este hecho no es considerado como punible, al contrario, se considera muy seguro y es habitual: una comida que causa malestar; una copa con efecto indeseado; un subspace con reacciones inoportunas; pasar desapercibido un safeword; o simplemente un entrometido que se dedica a tomar fotos de una escena sin permiso… o el que se pone a hablar por el móvil-celular en el momento más inadecuado. Si el aviso es reconocido, vuelve al escenario. Si no reconoce el aviso, es invitado a abandonar el lugar.
  • Amonestación: Es en los casos anteriores que no reconoce el aviso y persevera en el comportamiento inadecuado y no atiende la indicación de abandonar el lugar del Master of Master. Se hace llegar un día o dos después de haber ocurrido el incidente, ofreciéndose diferentes opciones en función de la causa: Retirada temporal de los encuentros; Práctica con un Amo Guía o Tutor; o un tiempo con una participación – pasiva, asiste pero no juega activamente. En cualquier caso, la amonestación es un diálogo posterior, comprensivo y que busca el consenso. Es un derecho del amonestado ser escuchado y actuar en descargo, aportando cuantos considerandos o testigos considere oportunos. Se procede a rexaminar el contenido de su amonestación, su retirada o su ratificación.
  • Exclusión: La medida más tajante que se da en las comunidades BDSM a nivel interno. Si el amonestado no está de acuerdo con reconducir su comportamiento y práctica, se procede a comunicarle que queda excluido de las reuniones que pueda tener el grupo o Comunidad. Igual que la amonestación, existe con el excluido un encuentro y un diálogo.
  • Denuncia: Se entiende por tal el legítimo derecho de cualquier ciudadano de recurrir al amparo de su protección personal y legal. En el BDSM este es un derecho personal e intransferible de cada persona, no está negado nunca, cada practicante es libre de ejercerlo siempre, siempre e independientemente de que la Comunidad BDSM haya comenzado o no los pasos previos anteriormente explicados. 

Un último apunte  

El debate sigue abierto, un Protocolo debe estar en permanente revisión para que resulte útil, y este artículo no terminará de satisfacer los múltiples gustos y apreciaciones de la familia BDSM. Pero al menos quedan expuestas, con cierto orden, las principales referencias sobre qué es y cómo es el Protocolo en el BDSM      

Texto escrito para y publicado por el Sr. Gabrel,  en el nº 4 de Cuadernos de BDSM, a partir de la página 8 de dicho cuaderno.

PD. Se ha modificado un poco la estructura para una mejor lectura y alguna palabra, pero sin quitar la esencia del texto. Solo un par de sinónimos.

Safe Creative #2009235416660

Impactos: 342

5º CAPÍTULO: LA VESTIMENTA

Tiempo de lectura: 5 minutos
5º CAPÍTULO: LA VESTIMENTA

¿QUÉ ES ESO DE “VESTIDO SEGÚN CÓDIGO”?

Últimamente he oído voces, tanto críticas como a favor, en cuanto a normativa de la vestimenta. Pero, ¿de verdad sabés lo que es Código Estricto o Código Libre? Hablemos en el 5º CAPÍTULO: LA VESTIMENTA.

Hay quien está a favor y hay quien está en contra. Para empezar, yo soy de aquellos Amos que se encuentra en una encrucijada… Odio el traje, aunque me queda divinamente por mi constitución, pero si fuese a un local de BDSM con un claro código, se acepta. Me costaría, pero lo primero es respetar las normas.

Por ropa de código suele entenderse en la escena BDSM aquella con la que a la mayor parte de sus activistas les gusta identificarse. En determinadas fiestas y reuniones puede pedirse a los asistentes que vengan vestidos de esa manera (código estricto), aconsejarse el vestuario de código o indicarse que la asistencia no obliga al código (código libre).

El tipo de ropa suele estar basado, para ellas, en el látex, el cuero y el vinilo, como elementos básicos, y suele incluir a menudo elementos de connotaciones abiertamente fetichistas: corsé, medias de rejilla y ligueros, botas o zapatos de tacón alto, bustiers, etc. Adornos, como collares y medallones, no son infrecuentes. Para ellos, suele diferenciarse mucho si se trata de la escena heterosexual o de la escena homo-S/M:
– En el primer caso, pantalones y camisas negras u obscuras, pudiendo ser de seda o cuero, aunque no es lo habitual.
– En el segundo caso, los materiales son prácticamente los mismos que los de ellas: cuero, látex y vinilo.
La escena heterosexual es mucho más permisiva y abierta, en cuanto a los códigos de vestuario, mientras que en los ambientes homo-S/M se suele dar una mayor importancia al mismo.

Fuente: Wikipedia

Hay quien considera que “el hábito no hace al monje”

En cuanto al BDSM opinan que un traje o un vestido o un equipo de látex no hace a la persona ser Dominante o sumis@. Bueno… por un lado es cierto, pero por otro lado la experiencia tampoco te hace un buen Dominante.

¿Qué puede pasar si vas a un local indebidamente vestido? Si tengo que responder a esto es como si te tengo que decir la respuesta de 1+1… Lógicamente no te van a dejar entrar, pero es que además es posible que te veten la entrada para próximas ocasiones. ¿Quién marca el protocolo de vestimenta? En este caso la persona responsable del local o del evento, dependiendo de donde se celebre.

¿Por qué es necesaria esta norma de vestimenta? pues es tan sencillo como el uso del collar en las personas sumisas. Por un lado, para demostrar ante otros tu rol, sin tener que decir nada, solo con la ropa. Por otro lado por seguir una cultura que se creó de dicha manera y que se mueve por las pocas normas que existen. Aunque, según mi opinión personal, esto último se va trastocando según van avanzando los años.

Sobre este tema, poco más hay que decir o explicar. Recuerda que esto es una parte esencial del BDSM y que como tal hay (o al menos habría) que respetarla.

Recuerda que yo no soy ningún Maestro ni Tutor, pero este blog está para compartir mis conocimientos y mi experiencia.


Vive el BDSM con RESPETO y HUMILDAD.

Safe Creative #2009235416073

Impactos: 243

error: Este contenido está protegido !!
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad